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Por Claudio
Zlotnik - El escenario económico que el Gobierno imagina para
el 2019 implica todo un desafío para Mauricio Macri.
Si se cumplen los pronósticos oficiales, el Presidente irá por su reelección en
medio de una economía (levemente) recesiva tras la crisis de este año.
Por lo pronto, será la primera vez en una década que se quiebre la lógica de
los años impares de crecimiento y años pares de ajuste.
El proyecto de ley de Presupuesto 2019 presentado por Nicolás Dujovne deja en
claro que, para la Casa Rosada, el momento actual es el peor de la crisis
iniciada apenas comenzado el otoño. Y que, de aquí en más, vendrá
la estabilización y un moderado crecimiento.
Los números fríos de la iniciativa oficial indican que el próximo año el PBI se
contraerá 0,5% frente a la caída prevista del 2,4% en este 2018. Y que la
inflación, que las consultoras privadas estiman de al menos 42% para este año,
debería desacelerarse al 23% en el próximo.
En la arena política, el Presupuesto dará lugar a una áspera polémica entre
oficialismo y oposición. Con la búsqueda del "déficit cero" de las
cuentas públicas, está claro que en el Congreso el debate se centrará en
identificar quiénes pagarán los costos del ajuste.
Las
primeras reacciones, tanto en el mercado como en el ámbito político, fueron de
cierta incredulidad. Sin ir más lejos, los contratos futuros del
dólar marcan para diciembre de este año un tipo de cambio $4 más alto que el
que Dujovne especifica como el promedio para todo el 2019.
El próximo jueves, el propio Dujovne se presentará ante la comisión de
Presupuesto para iniciar el tratamiento. Para el Gobierno, el debate será
crucial: con una renegociación en marcha con el FMI, desde Washington pondrán
foco en el grado de gobernabilidad que conserva el Ejecutivo en medio de la
crisis más grave desde que asumió.
Por lo pronto, de las 38 páginas que Dujovne presentó en el Congreso se pueden
extraer conclusiones interesantes sobre el escenario que prevé el Gobierno:
1.- En la visión oficial, el tipo de cambio real (TCR) ya llegó a un punto
máximo. "Está en el mismo nivel que en 2010", refiere
el documento.
A partir de ello, es de esperar que el dólar, en términos reales, se acomode
hacia abajo. ¿Cuánto? El Gobierno sostiene que el TCR caerá 8% en 2019. En
otras palabras, Economía prevé que el tipo de cambio será una de las anclas
anti inflacionarias.
"Tras el acelerado aumento del tipo de cambio nominal que ocurrió entre
mayo y agosto de 2018, el tipo de cambio real multilateral llegó a niveles
récord para la última década. Proyectamos una reversión en la medida en que se
anclen nuevamente las expectativas de inflación", especifica el texto.
2.- En esta línea, Dujovne consignó que "el tipo de cambio nominal no
debería seguir siendo un factor que inyecte presión sobre el nivel de precios,
dado el elevado nivel alcanzado por el tipo de cambio real".
3.- Tarifas de servicios públicos: la mayor parte de los ajustes (uno de los
principales impulsores de la inflación en 2016, 2017 y 2018), ya fue realizada.
Si bien no está escrito en el Presupuesto, la idea del Gobierno -y así lo
explicitó el senador Esteban Bullrich, titular de la comisión de Presupuesto-,
es que en 2019 se incrementen lo mismo que la inflación.
Lo que aún no está claro es a qué inflación se hace referencia: si a la pasada
(últimos 12 meses), a la que surja en el mes a mes o a la prevista hacia
adelante (los siguientes 12 meses).
4.- Gasto social. Es muy relevante el capítulo referido a este ítem: como en
presupuestos anteriores, es el renglón más cuidado por el Ejecutivo, con el
claro objetivo de evitar desbordes sociales. Más aún, en medio de la crisis.
¿Qué aspectos deben tenerse en cuenta?:
- Prácticamente
$8 de cada $10 del gasto primario serán destinados a servicios sociales (jubilaciones,
pensiones, pensiones contributivas y asignaciones familiares (incluyendo la
Asignación Universal por Hijo)
- Todas estas asignaciones se ajustan por la fórmula de movilidad. Según el
proyecto, habrá una mejora en términos reales en 2019, que implicará un
incremento del gasto equivalente al 0,2% del producto bruto interno.
- El
gasto social será récord y equivaldrá al 10% del PBI.
- Para este tipo de prestaciones se destinarán $2,3 billones, un monto que
34,4% superior al erogado en 2018.
Dujovne puso especial énfasis en estos puntos, lo que fue interpretado como un
guiño hacia el peronismo "dialoguista", ya que tendrá a mano un
argumento para poder votar el Presupuesto sin tener que pagar un costo político
por convalidar un ajuste que castigue a los sectores de menores ingresos.
5.- Cuenta Corriente: el gran desequilibrio de las cuentas públicas resultó
decisivo a la hora de explicar el origen de la crisis. Ese rojo, que el año
pasado trepó a u$s30.700 millones, cerrará 2018 en u$s22.400 millones.
Esto, a raíz de la fuerte devaluación, que generó un fuerte impacto en los
viajes de los argentinos al exterior y también en el nivel de importaciones.
Para 2019, Economía estima una reducción adicional, muy importante: el rojo de
la cuenta corriente debería acercarse a u$s9.900 millones.
Es decir, menos de la tercera parte respecto a 2018, y sería financiable con
inversiones extranjeras directas.
En otras palabras, gran
parte de la necesidad de tomar crédito externo se licuó por obra de la
devaluación.
6.- Gasto Público. El Gobierno plantea una reducción de 7,7% en términos
reales, sin que ello signifique un ajuste sobre los más necesitados, tal como
se planteó más arriba.
7.- Consumo e Inversión. Se proyecta una recuperación "punta a
punta" (enero-diciembre) del consumo privado y de la inversión.
Pero esa mejora no alcanzará para compensar el arrastre negativo, por la
dinámica de los últimos meses de 2018. "Proyectamos una caída de 1,6% del
consumo privado y del 9,7% en la inversión", especifica el texto.
Es relevante la distinción entre la caída promedio y la recuperación hacia fin
de año. Lo que el oficialismo prevé es que, aunque la estadística le dé números
negativos, la "sensación" en la población será mejor.
Esto, ya que en la comparación con el momento actual, se estará sintiendo una
recuperación. De esa manera, "calzarán" los tiempos económicos con
los del calendario electoral.
8) Obra
Pública. El Gobierno avizora un crecimiento de los proyectos de infraestructura,
pese a que caerá el presupuesto y a la desaparición del FFS (Fondo Federal de
la Soja) del que se nutren las provincias.
A cambio, se prevé una incidencia equivalente a 0,6% del PBI en las obras
conocidas como PPP (participación de empresas).
Por ahora, luce como una estimación optimista: con la aceleración de la crisis
y la causa de los cuadernos", los proyectos que estaban en marcha se
cayeron.
Este es un punto central para el año que viene. La obra pública ha sido
fundamental en los últimos procesos electorales. Tanto en la época del
kirchnerismo como en la reciente, la inversión del Estado resultó clave para
ganar elecciones.
No hay dudas que el plan de "déficit cero" le pone un corset al
Gobierno para volver a apoyarse en este tipo de desarrollos en el año
electoral. De ahí que será muy relevante la forma en que logre articular las
obras previstas.
9. - Banco
Central. La entidad quedó fortalecida para luchar contra la inflación.
"Por un lado, se eliminó el financiamiento monetario al Tesoro a partir de
este año. En segundo lugar, el tipo de cambio nominal no debería seguir siendo
un factor que inyecte presión sobre el índice de precios, dado el elevado nivel
alcanzado por el tipo de cambio real".
Es, tal vez, el punto que genera más dudas en el mercado, porque implica
cierto voluntarismo en el sentido de creer que la crisis cambiaria está
superada.
10.- Recaudación. Los ingresos tributarios se calcularon en $3 billones, un 40%
por encima de los de este año.
Se estimó que por Bienes Personales habrá un ingreso adicional del 69% ($10.237
millones), con lo cual el Gobierno cree que podrán gravarse los activos de los
argentinos en el extranjero con una alícuota del 1%, en lugar del 0,25% actual.
También
se incluyeron cerca de $432.000 millones por retenciones a las exportaciones.
"El nuevo contexto nos obligó a implementar medidas temporarias para
incrementar los ingresos", señala el Gobierno.
"La carga impositiva caerá sobre los sectores que se vieron relativamente
favorecidos por el nuevo contexto económico, como los exportadores. Los nuevos
derechos de exportación aportarán ingresos adicionales por 1,1% del PBI en
2019", añade el documento.
11.- Carga de la deuda: el pago se incrementará casi 50% el próximo año. Es el
ítem del gasto que más se agranda, a raíz del mayor endeudamiento y de la
devaluación.
Serán
$598.000 millones, casi $200.000 millones adicionales a lo girado este año.
12. - Exportaciones. Se presenta como el rubro más dinámico. Se espera un
crecimiento del 21%: la mayor competitividad y, por sobre todo, la recuperación
de la producción agropecuaria tras la sequía serán clave para semejante
desempeño.
Dujovne hizo más que presentar un Presupuesto. En las entrelíneas de su mensaje
dejó en claro, tanto a la propia tropa de Cambiemos como al peronismo y a las
empresas, que se está cerca del punto de inflexión a partir del cual la
economía empezará a crecer.
Como en otros momentos de la historia reciente, la apuesta es a que en
determinado momento los beneficios de la devaluación se noten más que los
costos. Y, según su hoja de ruta, esos beneficios caerán en pleno cierre de la
campaña electoral 2019.
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