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Por Ezequiel Burgo - En las últimas 48 horas circuló con más fuerza la
posibilidad firme de que Argentina lograra un programa más amplio con el FMI al
firmado en junio pasado. Esto es compartido entre miembros del equipo económico,
inversores locales y extranjeros. “Despejará
todas las dudas”, es la definición de uno de los principales
responsables de la conducción de la política económica. “La semana próxima
estará cerrado el programa con el staff”.
Esto, en parte, provocó que ayer el dólar bajara 38 centavos y el
Tesoro colocara bonos por $ 36.000 millones sobre un total
de $107.000 millones entre inversores del exterior.
“Será un programa totalmente nuevo”, confiaban también en Hacienda respecto al
resultado de las negociaciones con el FMI de estas horas.
En el Gobierno y el mercado coinciden en al menos tres
puntos sobre el nuevo entendimiento.
En primer lugar, cumplirá el
requisito que solicitó el presidente Mauricio Macri: acelerar
el tiempo de los desembolsos. Argentina hasta el momento
recibió US$ 15.000 millones correspondientes al tramo de junio estipulado en el stand by original. Si se adelantaran
los montos previstos en ese programa para 2018 y 2019, restarían US$ 16.000
millones más.
En segundo lugar, el FMI ampliará
el monto del programa originalmente pautado en US$ 50.000
millones. Se habla de una cifra de al menos entre US$ 65.000 millones y US$ 70.000
millones. Esto significa un plus de US$ 15.000 millones-US$ 20.000
millones.
En tercer lugar, el programa tendrá definiciones más específicas sobre
la conducción de la política económica que el stand
by de junio, especialmente, sobre el tipo de cambio y la intervención del
Banco Central. Mencionaría además una serie de reformas estructurales post
2020 con el objetivo de despejar la sustentabilidad de la deuda pública, una de
las preocupaciones de los mercados hoy.
Ayer estuvieron con la autoridad
monetaria Alejandro Werner, director del
Departamento de Hemisferio Occidental, Roberto Cardarelli,
economista jefe del FMI para la Argentina y el resto de la misión en Buenos
Aires. La corrida sobre el peso en agosto último llevó a Luis
Caputo a plantear una modificación a la política de
flotación que impulsa el FMI. Concretamente, el programa original no había
contemplado la posibilidad de que la autoridad monetaria interviniera en caso
de movimientos bruscos en el tipo de cambio y, si lo hacía, Argentina incumplía
una serie de metas allí estipuladas. El dólar aumentó 35% en agosto. Su
titular, Christine Lagarde, comentó en una
entrevista con el diario Financial Times que Argentina necesita una estrategia
monetaria “clara y transparente”. Sus palabras fueron en
medio de la negociación actual.
La semana próxima se espera un acuerdo entre los responsables de la
conducción de la política económica de la Argentina (Ministerio de Hacienda y
Banco Central) con el staff del FMI. El
paso siguiente sería que Lagarde elevara el programa para su tratamiento por
parte del Directorio. Allí se sientan los representantes de los países
accionistas. Se descarta que Argentina cuenta con el apoyo de varios de ellos,
principalmente, el de Estados Unidos. Mauricio Macri llega
este domingo a Nueva York en el marco de la Asamblea Anual de la ONU. Habrá encuentro con Donald
Trump.
La mejora de la lectura de los
mercados sobre las perspectivas de la economía argentina mejoró también de la
mano de señales por parte de la política. Macri obtuvo
un gesto político de los gobernadores el
martes anterior cuando recibió en Olivos a 19 de los 24 jefes de cada
jurisdicción. El Gobierno presentó además el viernes pasado el Presupuesto 2019
con su meta de déficit fiscal cero.
Este miércoles se conoció el dato fiscal de agosto: el
déficit primario de agosto fue 58% menor al del mismo mes del año pasado y la
meta fiscal primaria que mira el FMI se encuentra en 1,1% transcurridos ocho
meses, menos de la mitad del 2,6% establecido para 2018 en el acuerdo con el
FMI.
Ayer los bonos subieron y bajaron
el riesgo país y el dólar. El tipo de cambio cerró en $ 40,12.
Bajó así 38 centavos respecto al día anterior. La jornada representó un desafío
porque el martes el Banco Central concretó una expansión monetaria de $ 231.930
millones como consecuencia del segundo episodio de desarme de Lebac. Casi la
mitad de esa mayor liquidez será absorbida por las Letras que colocó ayer el
Tesoro por un monto de $ 107.000 millones. El resto se volcaría a Leliq.
La mejora observada en el mercado
ocurrió en paralelo a la publicación por parte del Indec de que la
economía se contrajo 4,2% en el segundo trimestre del año
y acumula así una caída de 0,5% en el año.
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