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Por Andrés Sanguinetti - En el marco del viaje a
Nueva York que emprenderá la semana próxima, el presidente tiene en agenda una
importante reunión que podría ser decisiva para el futuro de su gestión de cara
a las relaciones y vínculos que el Gobierno busca recomponer con el mundo de
las finanzas internacionales.
Ese mismo día, el Jefe
de Estado tiene agendado un encuentro con los principales ejecutivos de un
grupo de bancos con sede en Estados Unidos ante quienes buscará explicar que el país
se encamina hacia un sendero de mayor tranquilidad y equilibrio y que el año
próximo se comenzará a notar una recuperación de la economía argentina.
De la reunión participarán
referentes de los bancos Citi, Itaú, JP Morgan, Goldman Sachs, entre otras
entidades. Será un desayuno privado en el cual Macri estará acompañado por el
ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, y el titular del Banco Central, Luis
Caputo. Y el objetivo estará puesto en recuperar la confianza en el país de
parte de los grandes grupos financieros del mundo. Es decir, de los principales
inversores internacionales.
Según pudo saber
iProfesional, la reunión servirá para que el propio Presidente trate de
convencer a estos banqueros de que el rumbo tomado por la Argentina está lejos de terminar en un default, de
que el país podrá hacer frente a los pagos de su deuda y también a cumplir con
el acuerdo ahora renegociado con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Además de estos bancos, es probable que también sean de la partida
representantes de los fondos Templeton y Black Rock, que vienen trabajando con
el gobierno de Cambiemos en la relación con los inversores de Wall Street.
Seguramente el Jefe de Estado lleve al meeting copias del proyecto de Presupuesto2019 que ya envió al Congreso y que contiene
las proyecciones económicas y financieras con que el Gobierno tiene pensado
moverse el año próximo. Se trata de un dato para reforzar la promesa
presidencial de que el país tiene capacidad de cumplir con sus compromisos
financieros durante 2019.
Es decir, será el
propio Macri y no alguno de sus colaboradores más estrechos quien asumirá la
tarea de calmar el nerviosismo y las preocupaciones que la Argentinagenera entre los tenedores de su deuda a partir
de abril, cuando el dólar inició su disparada y los ratios económicos
comenzaron a desmoronarse, con una inflación casi desbocada, caída de la
actividad, crecimiento de la pobreza y conflictos con los gremios y las
organizaciones sociales, entre otros efectos negativos.
De hecho, la reunión con los
banqueros será previa a la visita de Macri a la sede de la Organización de las
Naciones Unidas (ONU) adonde se dirigirá luego para participar de la asamblea
anual de esta organización internacional.
También está invitado por la organizacipon Atlantic Council a recibir un
premio por su "dedicación incansable y desinteresada con su país y su
gente a través de sus políticas pragmáticas, el compromiso con la reforma y la
revitalización económica, y la renovación de las relaciones con socios
internacionales, ejemplificado con la actual presidencia de la Argentina en el
G20". Buscará además reunirse con Donald Trump para agradecerle el
respaldo público que el presidente de Estados Unidoshizo a la Argentina y al desempeño económico
del Gobierno y las negociaciones que estableció con el FMI.
A diferencia de su
último viaje a Nueva York, que fue organizado por Luis Caputo cuando era
ministro de Finanzas, la agenda de reuniones que tendrá el Presidente esta vez
será programada por Nicolás Dujovne. Y que la primera parada de su agenda
sea el desayuno con los banqueros no es un dato menor, y revela las prioridades
que Macri le impone a su agenda, por lo menos, en estos momentos de crisis en
los cuales su objetivo está más abocado a despejar las dudas que sobre el país
tienen los mayores grupos financieros del mundo.
Más que nada porque entre los banqueros que desayunarán con Macri
algunos han venido participando de la colocación de deuda de la Argentina o son básicamente tenedores de papeles o
acreedores del país, junto a un importante grupo de fondos inversores
internacionales. Quien habría convencido a los hombres de las finanzas
de que participen del encuentro habría sido el vicepresidente del Banco
Central, Gustavo Cañonero, un viejo conocedor del funcionamiento financiero de
Wall Street.
Así las cosas, el Jefe de Estado se convenció de viajar a Nueva York más
que nada para enfrentar de manera directa las dudas de los banqueros sobre la
situación del país, más que de participar en el evento de la ONU, al cual el
año pasado incluso faltó y envió a la vicepresidenta de la Nación, Gabriela
Michetti en representación de la Argentina.
En ese sentido, lo que Macri les recordará a este grupo de entidades
financieras es varias de las estrategias asumidas por su gobierno luego de
ganarle al kirchnerismo, tales como la apertura de la economía, el regreso a
los mercados internacionales, el ascenso del país a mercado emergente e incluso
el respaldo logrado para salir de la situación actual de parte del FMI y del
propio gobierno de Estados Unidos.
Un mensaje también orientado a separar a la Argentina del resto de los mercados emergentes que
vienen sufriendo la crisis y cuyos bonos son castigados tanto como los del
país. Lo mismo sucede con las acciones y los ADRs de las empresas argentinas
que cotizan en Nueva York que han perdido mucho valor en lo que va del año.
En este sentido, es de esperar que Macri también haga referencia a la
causa de los "cuadernos de las coimas" y a cómo se desenvuelven las
empresas involucradas en el caso de pago de sobornos y coimas a ex funcionarios
del anterior gobierno kirchnerista. Más que nada porque algunas, como el caso
de Techint, cotizan en Wall Street y es más que probable que en algún momento
sean sancionadas por la Securitie and Exchange Commission (SEC), el organismo
que controla y regula el mercado de valores de Estados Unidos.
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