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Entrevista
Alejandro Wagner Agencia de Inversiones y Comercio Por Eliana Esnaola
Pese a las nuevas medidas dispuestas para gravar el
comercio exterior, es frecuente escuchar al presidente Mauricio Macri hablar
sobre al ideal de que Argentina pase de ser granero a supermercado del mundo, y
el desafío de establecer relaciones internacionales para multiplicar las
oportunidades de llevar los productos argentinos a las góndolas extranjeras,
entre muchas otras aspiraciones. Al respecto, para tomar dimensión de donde
venimos y hacia donde vamos, El Economista dialogó
con el Director de Comercio Internacional de la Agencia Argentina de
Inversiones y Comercio Internacional, Alejandro Wagner, quien tiene el reto de
llevar adelante un programa integral para ayudar a las pyme argentinas a
recorrer el camino exportador y expandir sus negocios en el mundo.
¿Qué rol juega la Agencia de Inversiones
y Comercio?
Las agencias por sí mismas se definen como
facilitadoras de negocios, se puede facilitar a un inversor que quiere invertir
en Argentina o a un exportador que quiere salir a vender su producto. Básicamente
lo que hace es promocionar al país. Somos un nexo entre el sector público y el
privado, un traductor permanente. Nuestros procesos y el personal están
preparados para eso. El corazón de ese asesoramiento tiene que tener esa
interlocución porque normalmente al Estado es difícil llegar. Una empresa que
hasta hace unos años quería exportar tenía varias ventanillas para tocar y eso
alimenta la descoordinación y, en cambio, la Aaici es una ventanilla única.
¿Cómo es el proceso de facilitación?
Ambicioso. En todo el camino definimos diferentes
ejes: cultura exportadora, que Argentina o no tiene, o tuvo y perdió;
financiamiento; adecuación del producto; elección de mercados; logística y la
inteligencia comercial. La empresa viene para que le brindemos una solución
integral.
¿Por qué Argentina debe ser un país
exportador?
Tiene que integrarse al mundo, por la famosa discusión
del déficit comercial. La respuesta es que hay que exportar más, no es que hay
que importar menos. El 70% de lo que se importó el año pasado fue para algún
proceso productivo, por ejemplo, máquinas o tecnologías, que sirven para
producir y exportar. No hay que poner barreras a la importación, aunque hay que
cuidar nuestros productos. Por ejemplo, la industria textil tiene problemas
gravísimos de competitividad y hay que cuidarla, y se deben poner barreras sin
duda algunas, pero hay sectores que necesitan importar maquinaria o packaging
que acá no se produce.
¿Cuál
es su opinión sobre los derechos de exportación y cómo impacta al momento de
atraer empresas para exportar?
Considerando el efecto neto de todas las variables,
creo que favorece las exportaciones. Obviamente es una medida no deseable y de
emergencia hacia un equilibro fiscal que permita volver a crecer de manera
sustentable a largo plazo. Hay que tener en cuenta que al mismo tiempo se dio
la mejora del tipo de cambio y esa corrección aumenta el nivel de
competitividad a niveles de principios de 2010. Incluso después de la
readecuación de reintegros y la aplicación temporaria de derechos de
exportación, todo el complejo exportador va a percibir una mejora sensible en
su competitividad cambiaria. Ya lo vemos en el aumento de consultas que
recibimos en el último tiempo de empresas en todos los sectores y actividades
productivas, tanto de bienes como de servicios. La corrección del tipo de
cambio deja a la competitividad de la economía 90% por encima de la salida del
cepo y favorece por igual a todos los complejos exportadores: desde los autos,
la maquinaria agrícola, los alimentos, la indumentaria, hasta el turismo y la
biotecnología. Desde ya, Argentina es muy competitiva en alimentos y esto le da
un envión adicional a todo el sector y en el caso de la industria, que está
atravesando una coyuntura compleja por la situación del mercado interno, aunque
sus exportaciones ya aumentaron 13% en lo que va del año, el nuevo tipo de
cambio le da mucho más aire. Otro de los sectores en lo que vemos oportunidades
es el de los Servicios Basados en Conocimiento (SBC). Además del tipo de
cambio, estas actividades están beneficiadas por la eliminación de la doble
tributación con Brasil para exportaciones de servicios. Concretamente dentro de
los SBC, software y audiovisual tienen muy buenas perspectivas.
¿Cuántas
empresas exportan en Argentina?
El 1% de las empresas. En 2017, exportaron 9.500
empresas, y hay 900.000 empresas registradas. De esa cantidad que exportó,
8.000 son pyme. En países del primer mundo exportan el 15% o 20% de las
empresas, pero la cantidad no se cambia de un año para el otro. Lo que pasó con
las exportaciones tanto en cantidad de empresas como de dólares exportados es
que dejó de caer. En 2011 hubo un pico en el cual se exportaron US$ 100.000
millones, US$ 85.000 millones de bienes y US$ 15.000 millones de servicios. En
2007 fue el pico de la cantidad de empresas exportadoras con 15.000. Cuando
ingresamos en 2015, las exportaciones de US$ 100.000 millones habían caído a
US$ 70.000 millones. 30% es una caída muy fuerte. Perdimos market share en el
mundo, y 6.000 empresas exportadoras.
¿Cuáles
son los diferentes niveles y etapas?
Por un lado, está la pyme que nunca exportó, que
alcanza el 99% de las empresas en Argentina; el que exportó una vez y dejó, que
son las llamadas ocasionales, y las que ya exportan sustentablemente, es decir,
tres años seguidos. De las 9.500 empresas que exportaron en 2017, la mitad son
sustentables. El fin último de nuestro modelo es el largo plazo y generar más
empresas exportadoras sustentables, y por eso atacamos a los tres tipos. España
tiene 150.000 empresas exportadoras y de esas, 90.000 son sustentables. Por lo
menos, Argentina, por su economía, tiene que alcanzar 30.000 empresas
sustentables lo antes posible. Estimo que se logrará en seis o siete años.
¿Podría
mencionar alguno de los principales obstáculos al momento de exportar?
Financiamiento, burocracia, promoción, capacitación.
Por ejemplo, las exportaciones promedio del mundo se financian en el sistema
financiero tradicional y, en cambio, en Argentina solo 12% lo hace.
Culturalmente, el argentino tiene miedo al financiamiento. El sistema
financiero tiene que aggiornarse y las empresas deben cambiar esa cultura que
también está instalada en el mercado interno. Otro punto importante es la
burocracia al momento de exportar. El Estado está trabajando en eso. Por
ejemplo, el sector avícola tiene que hacer 128 trámites que pasan por 25
organismos para salir a exportar. Es imposible. Se está trabajando mucho en
esto, y silenciosamente. Todo lleva tiempo, desde aplicar tecnología para no
usar más papeles hasta simplificar la cantidad de trámites. La idea es que el
trámite no solo sea digital, sino que haya que ir a un solo organismo y allí
completar un solo formulario. En cada organismo, de los diez datos que piden,
cinco ya los pidieron. Es redundante, y a su vez, en cada organismo legalmente
cobran.
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