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ENTREVISTA A CARLOS GABRIEL RIVAS, PRESIDENTE DE EVALUADORA
LATINOAMERICANA - En la tradicional entrega de El Economista del Mes, el
análisis de la coyuntura estuvo a cargo de Carlos Rivas. Estimó que “tendremos
un tipo de cambio fijo para variaciones de demanda de dinero y uno móvil para
controlar shocks externos”. Y consideró que la política monetaria del BCRA se
redujo a la compra o venta de divisas debido a las altas tasas de encajes y a
la “experiencia reciente de las Lebac”.
Clave. Rivas
consideró necesario que se logre un acuerdo con el FMI para despejar las dudas
sobre las necesidades de financiamiento del Gobierno.
1| Presupuesto 2019
El Menaje que acompaña el Proyecto de Ley de Presupuesto 2019 presenta una muy
buena síntesis de la situación y perspectivas de la economía argentina para lo
que resta de 2018 y para el año 2019. Desde la consultora hemos construido
nuestras propias estimaciones ya que, si bien consideramos que las proyecciones
del proyecto son razonables, tienen algunas deficiencias, particularmente en lo
referido a las tasas de inflación esperadas para 2019 y 2020: son más elevadas
de lo que podrían ser. El oficialismo espera una tasa del 34,3% para el año que
viene debido al arrastre de este año y 16,9% para 2020. Pero nuestras
estimaciones dan una cifra más cercana al 28,6% para el próximo año y por
debajo del 10% para el siguiente (8,3%).
2| Crecimiento del PBI
Las proyecciones del gobierno prevén una moderada caída del PBI en 2019 (-0,5%)
y una recuperación recién en 2020 ( 2,8%). Esto difiere respecto a nuestras
proyecciones, donde la principal diferencia es básicamente una mayor
contracción de la economía el año que viene (-1%). Para que esto ocurra, es
fundamental que se logre un acuerdo ampliado con el FMI que despeje
definitivamente las dudas sobre las necesidades de financiamiento del sector
público. Esto permitirá refinanciar los vencimientos de capital e intereses de
la deuda pública en los próximos dos años. Para 2020 se espera que se logre un
superávit primario del 1% del PBI, de modo que se empezaría a revertir el
crecimiento del endeudamiento en relación al producto.
3| Reducir la inflación
La tasa de inflación que proyectamos para 2019 es posible dado que el Banco
Central por primera vez en mucho tiempo podrá enfrentar una situación donde el
crecimiento de la oferta monetaria sea muy poco significativo porque no habrá
que pagar intereses por las Lebac; los títulos remanentes del rescate de las
Letras -como las Letras de liquidez (Leliq)- sólo estarán colocados en
instituciones financieras para el manejo de su propia liquidez y la autoridad
monetaria no financiará al Tesoro. Todos estos elementos tienden a generar una
oferta monetaria nula para el año que viene. Queda a cargo del BCRA diseñar un
programa monetario que pueda atender los cambios en la demanda de dinero. Al
respecto, distinguimos dos etapas: la actual, donde todavía se manifiesta una
caída de la demanda de Lebac, lo que se traduce en emisiones para su rescate
parcial y en la utilización de reservas internacionales, con el propósito de
absorber, al menos en parte, los excedentes de oferta de dinero; y la futura, a
partir de 2019, donde puede ser mucho más prolijo en el manejo monetario. Pero
para ello, el organismo debe recuperar su capacidad de hacer política
monetaria, la cual, dada la experiencia reciente con las Lebac y el nivel de
encajes que ya tiene el sistema bancario, se reduce exclusivamente a realizar
operaciones de absorción o expansión de base monetaria mediante la venta o
compra de divisas. El BCRA no dispone de ningún otro instrumento creíble. La
nefasta experiencia con las Lebac ha generado este resultado.
4| Devaluación y expectativas
El salto del tipo de cambio, que superó el 100% respecto de fines del 2017,
implica que ya se ha instrumentado un impuesto devaluatorio que se trasladará a
los precios más tarde o más temprano. Este sería del 100% si ninguna otra
variable real se modifica, pero en esta oportunidad será menor por una
reducción del gasto público y del déficit fiscal y su forma de financiamiento.
En consecuencia, el BCRA deberá administrar la oferta monetaria para lograr que
ese impuesto se transforme en uno inflacionario "ordenado". Durante
lo que queda del 2018, la venta de divisas debe realizarse para moderar el
impuesto devaluatorio y lograr un crecimiento de la oferta de dinero compatible
con la demanda prevista, la que a su vez es el resultado de la suba del nivel
de precios. En efecto, la autoridad monetaria deberá instrumentar una política
donde la tasa de interés real sea lo más neutra posible y el tipo de cambio
real se deteriore respecto de la situación presente, pero que no vuelva al
nivel precrisis.
5| ¿Tipo de cambio fijo?
Los argentinos sabemos muchísimo sobre las razones del fracaso de los esquemas
de tipo de cambio fijo. Si consideramos que el único instrumento que dispone el
BCRA es la compra o venta de reservas para manejar la oferta monetaria, debemos
reconocer que no podemos seguir pregonando un sistema de tipo de cambio
flotante: lo que funciona perfectamente en economías que no son bimonetarias,
que tienen mercados financieros desarrollados y Tesoros con acceso al
financiamiento en su propia moneda. Estos esquemas están contaminados con el
manejo de la tasa de interés, lo que indica que no existe una flotación pura.
Esto no implica que no podamos devaluar ante shocks reales: lo que no podamos
devaluar ante shocks reales: lo que no podemos hacer es flotar ante cambios
abruptos en la demanda de dinero. Tampoco puede el BCRA utilizar títulos para
controlar la oferta monetaria; es decir, controlar el mercado a través de la
tasa de interés. El resultado está a la vista. Entonces, dada la situación de
la economía actual, se podría llegar a decir que tendremos un tipo de cambio
fijo para variaciones en la demanda de dinero y uno móvil para controlar shocks
externos, dado que no existen instrumentos para otra alternativa. En este
marco, el Banco Central deberá cuidar también que los excedentes de base
monetaria sean esterilizados, es decir, deberá prevenir que se vuelquen al
mercado cambiario o financiero.
6| Sostenibilidad de la deuda
Hoy en día no hay problema para financiar al gobierno. No se olvide que
acabamos de instrumentar un impuesto inflacionario superior al 6% del PBI. Como
ya he mencionado, en caso de que se amplíe el acuerdo con el FMI, no debería
haber problemas mayores. En caso de que esto no ocurra, estaremos ante un
escenario mucho más complejo. Si el activo corriente del Gobierno es menor que
el pasivo, será necesario refinanciar las deudas a medida que el deudor sea
solvente. Todo esto será en un contexto donde el salario debería acompañar a la
inflación en el sector privado, aunque no plenamente, porque estamos frente a
un contexto recesivo. Una recuperación del salario superior al aumento del
nivel general de precios aumentaría el desempleo. En el sector público debe
haber un ajuste. Cuanto más ordenado sea, mejor.
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