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Por Pablo
Wende - La Argentina se transformará desde mañana en un conejillo de
Indias del FMI. Ni los técnicos del Fondo ni el Banco Central saben muy
bien cómo funcionará el sistema de bandas cambiarias
"deslizantes", que se ajustarán diariamente a un ritmo de 3% mensual.
Se trata de un esquema prácticamente inexplorado en el mundo.
El economista Hernán Soltz recordó que sólo
Costa Rica implementó entre 2006 y 2015 un sistema muy parecido, con piso y
techo de bandas cambiarias que diariamente aumentaban a un ritmo de 0,14
colones. Aquella experiencia, denominada por el FMI como "crawling
band", disponía que el Banco Central de ese país podía actuar "con
total discrecionalidad' en el mercado de cambios con el fin de contener
presiones excesivas sobre la moneda.
El anuncio del nuevo esquema cambiario en la
Argentina arrancó con fuertes dudas, como lo demostró el hecho de que el dólar
subió 7% en apenas dos jornadas, finalizando el viernes arriba de $ 42 al
público. El mayorista cerró a $ 41,25 y quedó a sólo 6,6% del límite superior
de la banda cambiaria, que formalmente arrancará mañana.
El flamante presidente del BCRA, Guido
Sandleris, está obligado a hacer un curso acelerado para que la ola no lo pase
por arriba. Fue él mismo quien le explicó a
los banqueros con los que se reunió el jueves, a las pocas horas de haber
asumido, que en realidad no existe un compromiso para defender el supuesto
techo de $ 44, tal como el viernes adelantó Infobae.
"Lo que definimos es una zona de flotación, donde no intervenimos. Pero en
caso de que llegue al límite superior podemos vender sólo USD 150 millones
diarios", aclaró.
Fue un verdadero "sincericidio" del
funcionario. El interrogante que todo el mundo se hizo el viernes, en la última
rueda de la semana, surgió de manera inmediata: ¿para qué anunciar un piso
y sobre todo un techo de la banda cambiaria si no hay un compromiso para
defender esos valores? Resultó bastante obvio por esas horas que el
mercado iría rápidamente a "testear" los $44 definidos por el
Central. Aun cuando se trate de un tipo de cambio "recontraalto",
sólo equivalente al del 2003, cuando la economía recién comenzaba a recuperarse
del estallido de la Convertibilidad.
Sería un papelón, por otro lado, que aquellos
límites establecidos para las bandas cambiarias queden superados a las pocas
horas o días de implementación. La crisis de credibilidad y desconfianza en las
autoridades se agravaría.
El cierre de la rueda del viernes dejó en claro
que hubo renovada demanda de dólares que la oferta privada no llegó a
satisfacerla. Y el tipo de cambio quedó con tendencia alcista para la apertura
de mañana. Con un agravante: como es principio de mes, muchos de los que
cobran el sueldo aprovecharán para utilizar una parte para comprar dólares, con
el objetivo de cubrirse de una eventual suba adicional del tipo de cambio.
Con este panorama, el Central decidió llevar
adelante un aumento de encajes que será inédito. Esta vez no se busca absorber
el dinero liberado por la cancelación de las Lebac, como sucedió en los últimos
dos meses. Ahora avanza con una maniobra que directamente retirará del
mercado una cifra equivalente a $ 60.000 millones, es decir 3 puntos
adicionales de encajes sobre los depósitos bancarios.
"Si no hay pesos, entonces no hay recursos
para comprar dólares", es la explicación que salió a dar ayer el ministro
de Hacienda, Nicolás Dujovne. Quedó así bien clara cómo será la
pulseada contra el mercado en los próximos días. Sin la autorización del
Fondo para salir a vender reservas en forma discrecional, entonces la
opción es implementar un plan de "asfixia monetaria". Los bancos
tendrán muchos menos recursos para dar crédito y subirán todavía más las tasas
de interés, ofreciendo una opción más atractiva a quienes aún piensan en
dolarizarse. Serán las consecuencias inmediatas del plan "emisión
monetaria cero" que anunció el BCRA.
¿Alcanzará con pasar la aspiradora de pesos para
evitar mayor presión cambiaria? Imposible saberlo con precisión, pero el
Central se prepara para dar pelea contra el mercado y evitar que la demanda
impulse a la cotización rápidamente hacia los $ 44. Si sucede eso, el
peligro es que se desate un nuevo round de corrida cambiaria, con consecuencias
impredecibles. Habría una mayor aceleración inflacionaria y el impacto sobre el
tipo de actividad de una nueva devaluación sería enorme.
Pero nada está dicho. Empieza a correr el
nuevo acuerdo con el FMI, por un total de USD 57.000 millones, que implica una
fuerte aceleración de desembolsos en lo que resta de 2018 y 2019. Así
quedan blindados los pagos de deuda en dólares. Esa mayor certeza sobre la
solvencia financiera de la Argentina, razonan en el equipo económico, no sólo
debería reflejarse en una mejora de los bonos y la consiguiente caída del
riesgo país, sino en una mayor estabilidad cambiaria.
Además, las políticas de equilibrio fiscal
primario y cero emisión monetaria también tendrían que generar resultados en
los próximos meses. La expectativa es recuperar la confianza de los mercados,
se estabilice el dólar y de a poco vayan bajando las tasas de interés.
Sin embargo, hay muchas dudas por el impacto de la
recesión, el aumento del desempleo y el aumento de la pobreza que sucederán en
los próximos meses. Las tensiones sociales serán crecientes en los
próximos meses y diciembre está a la vuelta de la esquina. Será un fin de año
complicado desde todo punto de vista y en el Gobierno lo sabe |