Opina que el presupuesto de la UE debe dedicar más a competitividad y cohesión que a agricultura MADRID, 13 (EUROPA PRESS) El comisario europeo de Asuntos Económicos y Monetarios, Joaquín Almunia, afirmó hoy que no tiene "ningún tipo de temor" por los efectos que pueda tener en el euro la crisis que vive actualmente la UE y aseguró que la "demagogia política" no ha "perjudicado a un proyecto que tiene una eficacia y solidez" frente a estas declaraciones y frente a otros "desafíos" más importantes. "Yo no tengo ninguna duda de la existencia del euro a lo largo del siglo XXI, más allá no me da la vista", dijo el comisario en una intervención en la oficina de la Comisión Europea en Madrid. Recordó que, ya después de que los franceses rechazaran en referéndum la Constitución europea, el pasado 29 de mayo, ya dijo que "podía haber alguna turbulencia en la cotización del euro, pero que sería pequeña y efímera". La moneda única, señaló Almunia, está en el entorno de 1,22 dólares, y aunque para los exportadores está "sobreevaluado", quienes no lo son prefieren un euro. "IRRESPONSABILIDAD MAYUSCULA" Sí expresó, no obstante, su temor a que la actual crisis por la incertidumbre ante el futuro de la Constitución europea lleve a detener el proceso de ampliaciones sucesivas de la UE. "Sería una irresponsabilidad mayúscula que no se siguiera adelante", indicó. Sobre este punto, dejó clara su confianza en la próxima presidencia británica de la UE --que comienza el 1 de julio--, que "tiene las ideas bastante más claras que otras". Así, recalcó que la UE "se hará daño a sí misma" si el próximo 3 de octubre no abre negociaciones de adhesión con Turquía por motivos internos, y alertó de que puede haber "un empeoramiento de la situación en los Balcanes" si empieza a haber movimientos en asuntos como el estatuto definitivo de Kosovo sin que la región tenga "una perspectiva de integración" europea. Está también el caso de Ucrania, a la que nunca se le han abierto oficialmente las puertas de la UE, pero donde la UE tiene una "responsabilidad enorme" en la apertura democrática, dijo Almunia. A su juicio, durante los referendos en Francia y en Países Bajos se ligó la ampliación de la UE a los "miedos a la globalización" con "argumentos muy poco rigurosos y en su mayoría falaces" y ello "crea mal ambiente" incluso para la ratificación del ingreso de Bulgaria y Rumanía. Estos países deben entrar en la UE el 1 de enero de 2007, siempre que para entonces su Tratado de Adhesión haya sido ratificado por los parlamentos nacionales de todos los socios. PRESUPUESTO EUROPEO Por otro lado, el comisario se declaró "optimista" sobre las posibilidades de que los jefes de Estado y Gobierno, que se reúnen a partir del jueves en Bruselas, logren pactar un marco financiero para el periodo 2007-2013. Almunia confió en que, al margen de las declaraciones oficiales, los dirigentes estén diciendo ya hasta dónde están dispuestos a ceder en sus encuentros bilaterales con el presidente de turno de la UE, el luxemburgués Jean Claude Juncker. Mañana pasará por Luxemburgo el primer ministro británico, Tony Blair, y Almunia aventuró que después de la cita "la presidencia luxemburguesa tendrá mimbres suficientes para poner sobre la mesa una propuesta que pueda ser aceptada por todos". Sin embargo, no quiso hacer predicciones sobre lo que será el acuerdo entre los Veinticinco, ni sobre la petición británica de que vuelvan a negociarse los gastos agrícolas, en contra del acuerdo francoalemán de 2002. Reino Unido ha dicho que sólo aceptará negociar su 'cheque', que le permite recuperar unos 5.000 millones de euros de su aportación anual a la UE, si se revisa toda la financiación comunitaria, empezando por los gastos agrícolas. Almunia se mostró partidario de que el presupuesto de la UE conceda más recursos a competitividad, cohesión y crecimiento que a la partida de agricultura, medio ambiente y desarrollo rural. Aunque dijo hablar a título personal, puesto que no participará en las negociaciones, recordó que la Comisión Europea había propuesto inicialmente dedicar más fondos a competitividad y cohesión que a agricultura, tendencia que la presidencia luxemburguesa de la UE se ha encargado de invertir en sus propuestas posteriores. "En un presupuesto con visión de futuro no debería ser así",. "No me extrañaría que esa imagen de la propuesta luxemburguesa se corrigiera y me parecería bien, porque la UE tiene que dar señales a través de su presupuesto", añadió. "Yo no tengo la respuesta final, si la tuviera llamaría ahora mismo a Juncker para decírsela", agregó. |