|
Por Daniel Sticco - Por segundo día
consecutivo el Banco Central volvió a subir la tasa de las Letras
de Liquidez para absorber excedentes monetarios de las entidades financieras, y
también por segundo día disminuyó el tipo de cambio de pesos
por dólar. Acumuló la baja más marcada en ese mini período en 15 años.
Si bien entre los empresarios, y también muchos
economistas de la oposición, cuestionan el fuerte endurecimiento de la
política monetaria que llevó a que las tasas de mercado para el crédito
ascendiera a un rango piso del 70% anual, y más del 90% para las pymes, en el
Banco Central sostienen que "las medidas son las más adecuadas para
devolver certidumbre a los agentes económicos e inversores y revertir la
aceleración de la inflación".
Si bien se culpa a las altas tasas de interés el inicio de la
recesión, la fuente consultada porInfobae mostró su convicción
de que "ese fenómeno es anterior". Y agregó: "De lo
contrario, se corre el riesgo de caer en una tercera turbulencia cambiaria, con
costos notablemente mayores a los observados entre fines de abril y agosto;
primero, y entre ese último mes y mediados de septiembre, después, cuando se
logró encaminar el Acuerdo II con el FMI".
Y destacan, "sabemos que lss altas tasas de
interés es un instrumento de corto plazo, pero también sabemos de muchos
empresarios que nos dicen que si produjera otra crisis cambiaria no la podrían
soportar y deberían cerrar.
Eso es lo que desde el inicio de la semana desde
el nuevo presidente del Banco Central, Guido Sandleris, hasta su vice
primero, Gustavo Cañonero, y vice segunda, Verónica Rappoport,
buscaron transmitir primero a los máximos banqueros de la
city, desde las entidades oficiales y privadas nacionales, hasta la extranjera;
y luego a encumbrados economistas de las principales
consultoras del país, y también a inversores locales e internacionales.
Lo hicieron a través de la presentación de
la consistencia del nuevo programa y la experiencia obtenida con las subastas
diarias de dólares entre junio y septiembre; en un escenario en el que no sólo
las tasas de interés y el tipo de cambio son más altos, y el excedente de pesos
notablemente menor; sino también con un notable refuerzo del financiamiento del Fondo
Monetario Internacional, el fin de las transferencias al Tesoro, y
el compromiso de alcanzar el déficit fiscal cero antes del pago de intereses, a
fin del año próximo.
Cae la compra de dólares para ahorro e
importaciones
Al respecto, aseguran que ya "en los dos
primeros días de octubre se redujo la compra de dólares para ahorro de unos
120 a 150 millones promedio diario entre julio y septiembre, a menos de
20 millones ahora; mientras que la demanda de los importadores para pagos de
operaciones en efectivo cayó de una media de USD 150 millones diario entre
julio y septiembre, a sólo USD 50 millones ahora, es la mitad de lo que se va a
subastar, en caso de que la divisa intentara romper el techo de no
intervención, de 44 pesos".
La línea argumental es que "el mercado
empieza a observar que a diferencia de los meses anteriores, ahora la
asistencia del FMI, cuyo segundo desembolso se espera para algún momento de la
segunda quincena de este mes, por USD 6.720 millones, ahora cubre también
eventuales necesidades de financiamiento de próximos vencimientos de deuda
interna en pesos; que el desarme de las Lebac en poder de bancos se está
volcando a las Letras del Tesoro (Letes)".
Y si bien entre los empresarios se cuestiona el
impacto recesivo de las medidas monetarias, en el Central sostienen, por el
contrario, que "la recesión que está empezando nada tiene que ver con eso,
sino que fue la crisis cambiaria que la exacerbó, primero entre abril y
junio; luego entre junio y septiembre".
Pero además resaltan, frente a las críticas
sobre el inicio de una reducción del financiamiento a las empresas, que
"la suba de los encajes bancarios, que en un mes posibilitar retirar del
mercado unos $160.000 millones, provinieron de excedentes de las entidades,
porque por la recesión se contrajo la demanda de crédito, de modo que con esa
medida lo que se hizo fue quitarle 'negocios' a los bancos".
Bajo esa convicción es que sostienen en el ente
rector de la política monetaria, que tiene como objetivo primordial "promover
la estabilidad de precios, financiera, el empleo y el desarrollo económico con
equidad social", que su primera preocupación y ocupación por
"evitar que ocurra una tercera turbulencia cambiaria porque el costo sería
notablemente mayor que la recesión actual. Eso se logrará con altas tasas altas
de interés".
Una vez estabilizado el mercado cambiario y se
recupere la certidumbre en los mercados, se asegura que la política del BCRA
podrá dar el paso a una política monetaria menos contractiva, menores tasas de
interés y avanzar con medidas consistentes que lleve a la reducción de la inflación del 44% actual, al 23% a fin
de 2019, como asume el proyecto de Presupuesto 2019.
El objetivo parece claro y convincente, pero no
son pocos los economistas que consideran que el camino que eligió ahora la
autoridad monetaria es demasiado exigente, y genera dudas sobre el grado de
tolerancia por parte de la economía en su conjunto, máxime si demora la
aprobación de un Presupuesto 2019 que se propuso déficit 0% de PBI antes del
pago de intereses; y si Brasil, luego de las elecciones no logra extender el
horizonte comercial con su mayor socio en el Mercosur.
|