Por Leandro Gabin - Salen más dólares de
los que entran y se gastan más pesos de los que se
recaudan. Durante un tiempo, el crédito externo permitió financiar los
desequilibrios, pero eso llegó a su fin.
En este contexto, el Gobierno se se ve obligado a resolver cuanto antes estos
dos grandes problemas, causales de una inflación desmadrada, de una abrupta
devaluación, de una economía recesiva y de la búsqueda del FMI como prestamista
de última instancia.
Uno de los temas que más desvela a los funcionarios es el tan mentado nivel de
atesoramiento de dólares por parte del público, mayoritariamente de personas y
no tanto de empresas. No es para menos, ya que este año la compra de billetes
verde en bancos acumula la friolera de u$s16.000 millones, en términos
netos.
Por cierto, se trata de un monto que está muy cerca de los u$s17.757 millones
del año pasado y que hace peligrar el triste récord de Cristina Kirchner de
2011, cuando la alta dolarización (u$s18.600 millones) derivó en el cepo
cambiario.
Devaluación y después
Luego de la fuerte disparada de la divisa
estadounidense de estos meses, los números que manejan en el Gobierno,
correspondientes a septiembre, han traído un gran alivio en medio de tantas
pálidas.
Según pudo saber iProfesional, las
planillas que empiezan a circular en pasillos oficiales ya dejan constancia de
los efectos del dólar alto, del menor poder de compra y de la recesión, que se
combinaron para reducir drásticamente la adquisición de divisas.
Las datos a los que accedió este medio
reflejan que en septiembre:
1.- El público compró, en términos netos,
alrededor de u$s1.100 millones
2.- El nivel de atesoramiento se desplomó a la
mitad con respecto a agosto (u$s2.123 millones)
3.- La adquisición fue incluso menor que la del mismo período del año pasado
(u$s1.543 millones)
4. – Se verificó el segundo nivel más bajo del año, detrás del resultado de
febrero (u$s970 millones)
"Actualmente hay mucha menos demanda: que estemos en recesión y que los
ingresos en dólares cayeran fuerte reducen notablemente el atesoramiento",
venían adelantando desde el Banco Central cuando explicaban el nuevo plan monetario.
El equipo de Guido Sandleris se entusiasma con el dato de septiembre, al
entender que el "trabajo sucio" de la megadevaluación, combinada con
la recesión, ya tiene como correlato una menor presión sobre la divisa. Y, lo
que le más genera entusiasmo, es que este descenso tiene altas chances de ser
más pronunciado de cara a los meses venideros.
"Me animo a decir que no se trata de una
caída puntual, sino más bien de una reversión de la tendencia", expresa a iProfesional un
altísimo funcionario del Banco Central, al que se
lo ve muy aliviado.
En el círculo íntimo del actual presidente del
BCRA creen que septiembre marcó un punto de inflexión, y que en octubre se
debería observar incluso un menor caudal de compra por parte del público.
¿Cuánto? Si bien el mes recién comienza, apuntan a que el nivel de
atesoramiento se desplome a la mitad y se sitúe en torno a los u$s600
millones.
"No es para nada imposible", admiten en esferas oficiales. La última
vez que se vio una cifra tan baja como el nuevo objetivo oficial fue en
junio-mayo del 2017.
En el Central festejan, y consideran que es muy factible que esto ocurra por un
tema clave: todavía no está vigente del todo el efecto del "apretón
monetario".
"Sin pesos será muy difícil comprar dólares", es el nuevo lema
oficial que empezó a ejecutarse desde este lunes.
Precisamente, en los dos días de vigencia del nuevo esquema se aspiraron cerca
de $123.000 millones de los bancos. No fue gratis, sino que se hizo a cambio de
las Leliq, que ofrecen tasas de 70% en promedio.
El plan para reducir a cero el crecimiento de la base monetaria, a partir de un
férreo control de la liquidez de los bancos, contribuirá a secar aún más la
plaza de pesos, lo que permitirá descomprimir el mercado cambiario.
El dólar más alto y el torniquete aplicado sobre el dinero en circulación era
algo largamente pedido no sólo por el ala ortodoxa de los economistas sino por
gran parte de los ex funcionarios de Cambiemos.
El más mediático de todos, Carlos
Melconian, aseguraba: "El tipo de cambio tiene que ser tal que la tía no
compre más dólares y que el cadete no se vaya a Itaparica o South Beach. Hay
demanda excedente y la clave será a qué precio desaparece esa
demanda".
Todo indica que un dólar cercano a $40 y tasas muy elevadas hace que comience a
desaparecer esa demanda excedente a la que hacía referencia este economista,
quien estuvo cerca de volver al elenco oficial.
Junto con el derrumbe en el nivel de
atesoramiento aparece otro dato no menor: el tipo de cambio alto está frenando
con fuera las importaciones."El componente comercial va a ajustar de modo
muy marcado. Para fin de año tendremos superávit en el comercio de
bienes", expresan desde el Gobierno.
Y añaden: "La tendencia es muy buena para seguir eliminando los
desequilibrios".
Un primer reflejo de esto lo da la mejora comercial con Brasil del mes pasado:
las exportaciones de la Argentina hacia ese país crecieron 13% interanual,
mientras que las importaciones se derrumbaron un 35%. El saldo positivo de unos
simbólicos u$s6 millones fue el primero desde el 2014.
Sandleris adelantó el lunes en reuniones con
banqueros que se están reduciendo las compras de bienes del exterior e hizo
saber que ahora se demandan menos de u$s25 millones en promedio por día,
mientras que en junio esa cifra rondaba los u$s150 millones.
Con todo, el plan del Central es ambicioso: quitarle la dolarización de la
cabeza a los argentinos. Claro que esto se sustenta no tanto en el hecho de que
haya una opción superadora, sino más bien en los efectos de la recesión.
Optimistas con plan Sandleris
"Nos estamos volviendo más optimistas sobre
las perspectivas para el peso, a pesar de lo que podría ser un programa
monetario inicialmente volátil", indicó el economista Daniel Chodos, jefe
de estrategia de Credit Suisse.
Para la entidad suiza, el apretón monetario debería ayudar a estabilizar el
tipo de cambio mediante la reducción de la liquidez y la eliminación de las
fuentes de inyección de dinero.
"La banda cambiaria también debería reducir la volatilidad cambiaria al
limitar el espacio para que el peso se mueva a pesar de que los u$s150 millones
de intervención diaria por parte del BCRA no parece una cantidad significativa
en un escenario de tensión”, acotó Credit Suisse.
Las claves del plan Sandleris, según
este importante banco de inversión, son:
- Estabilizar la moneda, un tema que es prioritario. La depreciación del peso
no sólo es una fuente de inflación. También podría convertirse en una fuente de
inestabilidad financiera
- Sin embargo, esto trae aparejado un costo: las medidas anunciadas por
el Banco Central pueden
tener, en el arranque, efectos negativos sobre el crecimiento
- El programa monetario podría derivar en alta volatilidad para las tasas de
interés y, por lo tanto, para el peso. Pero debe ser capaz de estabilizar la
moneda a mediano plazo
Para Miguel Kiguel, director de Econviews
(quien había sonado como posible asesor del nuevo Banco Central), hay buenas
chances de que el plan oficial tenga éxito en lograr la estabilidad cambiaria.
Sin embargo, aclara: "Todavía debemos
enfrentar un período de test del mercado y es muy probable que por varias
jornadas se observe mayor volatilidad tanto del tipo de cambio como de las
tasas de interés".
Si se consigue la estabilización, señala Kiguel, el costo en términos de nivel
de actividad será importante, ya que se basa en medidas muy duras tanto en el
plano fiscal como monetario.
"Si bien el ancla nominal formal es la base monetaria, creemos que a corto
plazo es un ancla débil para la economía, donde el tipo de cambio todavía es la
referencia nominal más importante para determinar precios y formar
expectativas", agrega.
Que el dólar se mantenga estable también será clave para no despertar a los
ahorristas que tienen en su ADN hacerse de dólares.
El Gobierno sabe que esas compras son inelástica al precio hasta cierto punto,
y que el apretón monetario con las tasas altas será sostenible si el billete
ingresa en una "siesta" que mantenga alejados a los ahorristas.
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