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Por Daniel
Sticco - La economía argentina atraviesa uno de los peores momentos
de la gestión de Cambiemos, no sólo por la coyuntura que desde fines del año
anterior ingreso en un sendero de "prueba y error", forzado por la
conjunción de exagerada injerencia de la política y la "intervención"
recargada del Banco Central por parte del Poder Ejecutivo; el nuevo escenario
internacional signado por la disputa comercial entre los EEUU y China; la
crisis en Turquía; la suba
de las tasas de interés de la Reserva Federal; más la baja de los
precios de la materias primas; a los que se agregaron "los cuadernos de la
corrupción", sino también porque se advierten claras señales de desgaste
en la administración de Gobierno, y mensajes inapropiados de altos
funcionarios.
Si bien se puede considerar sensato y
transparente que los ministros de Hacienda y de Producción, Nicolás Dujovne y
Dante Sica, le transmitan a la sociedad que "la
economía está en recesión y va a estar en recesión durante un tiempo",
no parece lo más aconsejable si, como se asume, su objetivo es que ese proceso
sea lo más breve posible, y pronto la actividad comience a retomar el camino
ascendente, como el de una ve corta (V), en lugar de una "L" que
implique un largo recorrido en un valle empantanado; porque deriva en
desaliento al consumo y la inversión en lo inmediato, más allá de lo
determinado por la coyuntura
de alta inflación y escalada
de las tasas de interés.
Para intentar superar ese cuadro crítico, el
Gobierno nacional optó por hacer lo que muchos economistas reclamaban: hacer un
shock monetario y fiscal, con el respaldo
de mayor asistencia del Fondo Monetario, en monto y desembolsos inmediatos,
el cual provoca un alto costo inicial en términos de actividad, empleo y
situación social, pero que, en caso de éxito, allanaría el camino hacia un
escenario mejor y sustentable.
Infobae entrevistó a Daniel Artana,
economista, director de FIEL, profesor titular de Política Económica en la
Universidad Nacional de La Plata, profesor invitado de Economía de la
Tributación en la Universidad Torcuato Di Tella, y con una breve
experiencia como secretario de Hacienda de la Nación, para conocer su visión de
la coyuntura y pronósticos para el corto plazo.
– El Ministerio de Hacienda presentó al Congreso
un Presupuesto para 2019 con déficit primario cero, y acaba de obtener la
aprobación del Acuerdo II con el Fondo Monetario Internacional por USD 57.100
millones; mientras que se cambió parcialmente la cúpula del Banco Central para
encare un singular apretón monetario para revertir la escala del tipo de
cambio. ¿Cuál es su primera reflexión sobre esas acciones y sus probables
efectos inmediatos?
– Los datos disponibles de las finanzas públicas hasta agosto muestran que
el Gobierno viene haciendo una contención de gasto bastante importante,
ajustado por inflación, y eso debería continuar, aunque un poco menos, porque
se han reforzado los planes sociales. Además, las nuevas retenciones van a
compensar la caída de recursos esperada por mayor receso del que se había
previsto inicialmente. Por tanto creo que se va a cumplir la meta de este año
de un déficit de 2,6% del PBI; y para el año que viene, si se aprueba el
Presupuesto el déficit primario tiene que descender en realidad a 0,4% del PBI
porque es la parte que se destinará del Fondo Solidario de la Reparación
Histórica. Es una meta ambiciosa, pero cumplible.
– ¿No ve un "efecto Olivera-Tanzi"
recargado, porque la aceleración de la inflación afecta la capacidad de pago de
los recaudado sobre la base de precios menores al que se hacen los gastos
presentes, de los cuales dos tercios se ajustan automáticamente cada tres
meses?
– En el Presupuesto está previsto, en comparación con 2015, justamente un
aumento del gasto social, producto de que cuando se desacelere la inflación el
valor de las jubilaciones y de los planes asistenciales crecen más, porque se
ajustan con 6 meses de rezago. Eso también debería influir favorablemente sobre
la recaudación, pero está también está previsto, si se cumple la inflación
prevista del 23% a fin de diciembre de 2019. En FIEL por ahora pronosticamos
25%, si bajara más habría un efecto adicional. El punto es que los recortes
para lograr ese efecto son muy importantes, eso es lo que estará en discusión.
– ¿Si el Presupuesto no es aprobado, o se
consensua con cambios sustanciales en las partidas previstas de baja del gasto,
cree que el Gobierno se verá forzado a subejecutarlo para poder cumplir con las
metas comprometidas con el Fondo?
– Aún no se difundió la letra chica del nuevo acuerdo con el FMI, pero
claramente la meta de reducción del déficit fiscal primario al mínimo el año
próximo asumo que fue la clave para aprobar el adelanto del financiamiento
anunciado. ¿Si los recortes, o las partidas, previstas en el Presupuesto 2019
terminan siendo iguales? probablemente no, pero me parece que la clave será respetar el resultado fiscal primario
postulado. No veo riesgo por ese lado. Sobre todo porque hoy hay en el Congreso
una Oficina de Presupuesto, a cargo del especialista Marcos Makón, muy
respetado por todo el espectro político, que me hace pensar que habrá una
discusión de alternativas basada en cuentas razonables; y no en algunas
propuestas de partidos de oposición que he visto que no dan los resultados que
dicen. Sería un primer paso para discutir sobre ideas y no sobre cuánto cuesta
cada idea.
– El 2019 es un año electoral de fin de mandato,
¿cree que la dirigencia política va a estar dispuesta a discutir ideas, o la
oposición se concentrará en debilitar al oficialismo para obtener más votos?
– La discusión del Presupuesto será ahora, no el año que viene. Y si se mira
del lado de la política ¿por qué se hace un acuerdo con los gobernadores?,
aunque después con el Senado y Diputados será otra discusión, porque en
realidad lo hace el Gobierno es pegarse un tiro en el pié: está ordenando las cuentas
para el que siga. De ahí que es cabe esperar que el peronismo no kirchnerista
apruebe el Presupuesto. Ese es el escenario que se me ocurre como el más
probable, con un déficit primario cero, y posición en los recortes variables,
porque eso si forma parte del juego de la discusión democrática, con cambios
que pueden ser mejores a las iniciativas del Gobierno nacional.
“Cabe esperar que el peronismo no kirchnerista
apruebe el Presupuesto. Ese es el escenario que se me ocurre como el más
probable, con un déficit primario cero, y posición en los recortes variables”
– ¿Cómo ve el impacto de la política monetaria
basada en muy altas tasas de interés, se esperaba que fuera un instrumento de
corto plazo, pero ya lleva más de 5 meses y el Banco Central anticipó que se
mantendrán, al menos, hasta diciembre próximo?
– Brasil vivió mucho tiempo con tasas de interés, la Selic, en términos reales
de dos dígitos porcentuales. Depende de cómo se las mire hay momentos que son
más altas, y otros en que son reales negativas, como ocurrió en septiembre
cuando la inflación se estima que superó 6% en el mes. En esto quiero decir que
el argumento que se le atribuye al nuevo presidente del Banco Central en la
reunión que mantuvo con fondos de inversión, es razonable.
La economía argentina es
como un paciente que ingresó a la guardia de un hospital en muy mal estado tras
un accidente, cuando se venía preparando para correr una maratón en 3 meses.
¿Usted qué haría, lo seguirá entrenando para la competencia, o primero hay que
curarlo y pasar por un período de recuperación que puede ser crítico?. En la
economía sucede algo parecido, siempre hay que plantearse cuáles son las
alternativas. Primero hay que estabilizar al paciente. Es
claro que la opción de las altas tasas de
interés no es conveniente; pero si no se lo hacía parte de la alternativa de
poner tasas bajas hubiese ido a financiar una nueva corrida cambiaria.
– En el Banco Central aseguran que eso sería
insoportable por muchas pequeñas y medianas empresas…
– Coincido, porque el cuadro es complicado. Por eso lo primero estabilizar la
economía, luego, si al programa le va bien, es decir el tipo de cambio se mueve
hacia el piso de la banda (nota al pie: para mí demasiado baja, la hubiera
puesto mucho más alta), ahí se iría a un esquema de tipo de cambio fijo
en la cual no hay restricción para emitir, la demanda de dinero, si crece,
conduce al aumento de las reservas en divisas y al inicio de la disminución de
las tasas de interés. Es natural que no se pueden controlar precios (tasa de
interés) y cantidad (base monetario), por eso la tasa de interés será endógena
y así seguirá funcionando, por más que tratarán de mantenerla alta por algún
tiempo, hasta asegurarse que el paciente se estabilizó.
– ¿Por qué cree que la banda inferior del tipo
de cambio de no intervención por parte del Banco Central es demasiado baja?
– En la presentación del Programa
Monetario del Banco Central se puso una banda de no
intervención, sobre la base del tipo de cambio multilateral, y en septiembre se
ubicó en el medio, $38. A partir de ahí se irá moviendo. Pero yo me siento más
cómodo, me parece a mí para la corrección externa que tiene que hacer la
economía con una cotización del dólar de $38 a $40, que con un tipo de cambio
de $34 a fines de septiembre.
Los números externos están mejorando. En septiembre hubo una señal de que se dio vuelta el
déficit comercial con Brasil, pasó de un rojo de USD 600 millones en agosto
a un pequeño superávit el mes siguiente. La mezcla de recesión y
devaluación está corrigiendo una de las vulnerabilidades de la economía
argentina. En términos de turismo, el balance cambiario del Banco Central hasta
agosto muestra una caída del déficit de divisas del 30% respecto del nivel de
julio.
La impresión que tengo es que la menor demanda
de divisas por turismo; por importaciones -en FIEL proyectamos superávit
comercial desde septiembre a diciembre-, y por dolarización de portafolio a
este tipo de cambio y altas tasas de interés que comenzó a trasladarse a las
colocaciones a plazo fijo, debería conducir a una situación cambiaria mucho más
acomodada. En mí opinión, eso lo hubiera aprovechado para comprar
dólares, porque el año que viene en el camino a la elección cabe esperar 3 o 4
meses donde puede repetirse una salida de capitales, por dolarización de
portafolios, de USD 10.000 a 15.000 millones, porque ahí muchos agentes
económicos deciden cubrirse.
“El año que viene en el camino a la elección
cabe esperar 3 o 4 meses donde puede repetirse una salida de capitales, por
dolarización de portafolios, de USD 10.000 a 15.000 millones, porque ahí muchos
agentes económicos deciden cubrirse”
– Salvo que el Gobierno logre estabilizar la
economía, y con la llegada de buenas cosechas fina y gruesa, y llegue a la
previa electoral con un notable cambio de humor en las familias y las empresas…
– Ya se ve en el horizonte, y en el corto
plazo, muchos más dólares de los que originalmente se pensó tras el Acuerdo II
con el FMI, por eso cuando algunos analistas esperaban que el tipo de cambio se
iba a ir rápidamente al techo de la banda me da la impresión que no hicieron
bien las cuentas. Porque por un lado están los efectos que he comentado
previamente en lado comercial, turístico y también de formación de portafolios;
más los dólares esperados por las mejores cosechas; además el anuncio de
posible intervención vendedora con USD 150 millones por día si se tiende a
superar la cota superior de la banda cambiaria; y además al Tesoro le van a
sobrar un montón de dólares porque ahora el FMI está dispuesto a financiar los
vencimientos en divisas y también en pesos. Por eso he dicho que mi
preocupación pasa más por el piso de la banda de $34, que por el techo de 44
pesos.
– Para que con un piso más alto se saliera a
comprar dólares para reforzar las reservas antes…
– Exacto. Pero también entiendo que la lógica es flotar y una banda más ancha
que, en el fondo, en un esquema de flotación con alguna garantía que la
cotización no se vaya ni muy para arriba ni muy para abajo.
– ¿Cómo ve que esta política monetaria y
cambiaria impactará sobre la economía real?
– Complicada.
– ¿Cuándo cree que puede volver la reactivación,
o, dicho de otro modo, hasta cuándo proyecta la recesión que se inició en el
segundo trimestre?
– En FIEL estamos proyectando una caída en el segundo semestre de 5%
interanual, en números redondos, con menos 3% en el tercer trimestre y menos 7%
en el cuarto. Y también baja en el primer trimestre de 2019, porque se va
a comparar con el último período relativamente alto. Pero desde el segundo, con
la proyección de las nuevas cosechas, deberíamos comenzar a ver trimestres con
variaciones interanuales positivas.
Eso es consistente, del lado de la demanda, con
una recomposición de los salarios que empezará en algún momento del primer
trimestre de 2019, con la reapertura de las paritarias; y en jubilaciones y
Asignación Universal por Hijo a partir de marzo, con un aumento que va a ser de
un 11% a 12%, que deberían tener su efecto sobre la reactivación del consumo,
en particular sobre el segundo trimestre.
– ¿Cómo ve que los ministros hablen tanto de la
recesión actual y de que vendrán varios meses en esa situación, no contribuyen,
sin proponérselo, a acentuar la caída de la actividad porque alienta mayor
contención del gasto de las familias para estar mejor preparadas para soportar
la crisis?
– La gente sabe que estamos en recesión,
y lo que necesita ver es que ese escenario cambiará en algún momento. Por
tanto, mi lectura es que el Gobierno está diciendo que la economía comenzará a
recuperarse en el segundo trimestre de 2019; y eso es lo que creen la mayoría
de los analistas. Eso es muy distinto que decir que vamos hacia una espiral
recesiva, en el cual se termina despidiendo personal de modo muy apresurado,
y, obviamente con un importante costo, no sólo monetario, sino también de
pérdida de empleados calificados.
– ¿Le preocupa la nueva intervención del Banco
Central por parte del Ministerio de Hacienda, o, si se quiere de la Jefatura de
Gabinete, la primera fue el 28 de diciembre 2017, y ahora con el desplazamiento
del viceministro Guido Sandleris a la presidencia del ente monetario, y del
jefe de gabinete de asesores de Hacienda, Nicolás Gadano, a la gerencia general
de la entidad?
– Recuerdo que Guillermo Calvo decía sobre la injerencia de Hacienda en el
Banco Central de Chile es un tema importante. En la Argentina estamos en una
etapa previa. Creo que es muy importante la cuestión institucional, pero no es
lo relevante en el corto plazo. Veo que el equipo que ahora maneja el Banco
Central está muy calificado. No recuerdo
un Banco Central en la Argentina donde sus tres máximas autoridades con 3 PhD
en Economía en las universidades más prestigiosas del mundo (Nota
del editor: el presidente Guido Sandleris es doctor en Economía por Columbia
University; el vicepresidente primero, Gustavo Cañonero, y el segundo, Verónica
Rappoport, tienen PhD en Economía en el Massachusetts Institute of Technology),
por tanto veo buena materia gris para manejar la actual situación.
– ¿Ve que nuevamente Hacienda descansa demasiado
en el rol de la autoridad monetaria para estabilizar la economía?
– No, porque el apretón fiscal también está vigente. Creo que la duda que
tiene alguna gente es si el apretón monetario y fiscal pueden profundizar el
receso. Pero la pregunta relevante es ¿cuál es la alternativa? Siempre los
contrafácticos son complicados. Para el año próximo el Presupuesto prevé, y
creo que está en la letra del Acuerdo II con el FMI, es un déficit externo de
USD 9.900 millones; es decir todavía hay un faltante de divisas, aunque mucho
menos que los USD 30.000 millones previsto para este año. Eso quiere decir que
hay que tener financiamiento para eso.
A parte hay vencimientos de capital del sector
público y también del privado. En el caso del sector público nacional está
cubierto con el Fondo Monetario, hasta incluso le puede sobrar un poquito. Pero
para las provincias, municipios y empresas privadas que también tienen que
afrontar vencimientos, más el déficit comercial. Algo de eso se financiará con
inversión extranjera directa que siempre hay, pero hay que restablecer cierto financiamiento externo privado. Eso será la
clave para recuperar el nivel de actividad. Si el recorte financiero fuese
mayor, esto es se va a un sudden stop, mayor freno a la entrada de
capitales, habrá que recesionar más.
Por eso me parece que lo que está haciendo el
equipo económico es buscar bajar las turbulencias, porque están mejorando los
números externos; mostrar que están mejorando los números fiscales, y tratar de
restablecer el acceso al crédito externo para las provincias y el sector
externo, en algún momento de 2019. Y si también lo obtiene el sector
público nacional, mejor porque dejaría más holgura para el año posterior.
Esa es la lógica de la secuencia de la política
económica y del Acuerdo II con el FMI, no para financiar el déficit fiscal,
sino la inversión. No hay que olvidar que con las PPP (Programa de participación
público-privada), porque además de "los cuadernos" y los
departamentos de compliance de los bancos (cumplimientos
normativos internos y externos), prima mucho más, con los nuevos niveles
de tasas de interés para el financiamiento muchos proyectos se vieron
complicados.
– ¿Ahora cómo la relación entre los objetivos de
Hacienda y del Banco Central?
– Veo mayor consistencia entre la política monetaria y fiscal, respecto de lo
que fue el primer año de Gobierno, porque había una política de gasto que no hacía
nada y se pretendía bajar la inflación de forma muy ambiciosa, en un contexto
donde además se había hecho la unificación cambiaria y el comienzo de la
readecuación de las tarifas de los servicios públicos. Entonces se financiaba
el déficit con altas tasas de interés, mayor endeudamiento y nuevo atraso
cambiario, todo junto. Hoy eso lo tiene, en un contexto más difícil, pero de
modo más consistente.
– Usted hizo referencia a algunas dudas de
diversos analistas. Una de ellas se vincula con el posible regreso del carry-trade (el
ingreso de dólares para sacar provecho de altas tasas de interés que luego se
van en el momento de mayor debilidad), ¿también le preocupa ese riesgo?
– Hoy las tasas de interés están subiendo, pero en algún momento deberían a
comenzar a bajar si se observa la mayor oferta genuina de divisas que
mencionaba antes. De lo contrario habrá que disponer restricciones al ingreso
de capitales de muy corto plazo (hot money)
– ¿Cree que con este escenario de altas tasas de
interés y fuerte recesión se esté generando una suerte de inflación reprimida,
que podría corregirse cuando la economía vuelva a recuperarse, o los precios ya
están acomodados a la nueva realidad cambiaria?
– Es muy difícil de saberlo, porque si bien parte del traslado a precios de la
devaluación (pass through) la contiene el receso,
independientemente del ajuste de las tarifas, y en la medida que la economía
comience a reactivarse tal vez hay un espacio para aumentos de precios, pero
eso será para mucho más adelante. Hoy hay
una política fiscal contractiva, una política monetaria también muy dura, y
recesión, por lo que cabe esperar bastante limitación al pass through y
contribuir a consolidar la mejora del tipo de cambio real.
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