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| El Gobierno cambió la decisión dos veces en sólo 48 horas |
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| Texto informativo:
11/10 - 08:35 Ambito Financiero |
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El Gobierno sorprendió ayer,
no sólo por el anuncio (ver nota pág. 6), sino por la manera en que se manejó
para anular el retroactivo en las facturas de gas. En la jornada, no solamente
Javier Iguacel ratificó la medida, sino que el propio Mauricio Macri lo hizo al
dar una entrevista a una radio de Olavarría, a penas dos horas antes de las
explicaciones de Rogelio Frigerio. La presencia de ese ministro en el Senado,
relacionada con la aprobación del proyecto de Presupuesto, llevaba la consigna
de llegar a un acuerdo. Las turbulencias económicas y el impacto en el malhumor
de los votantes, más la puja que desató Elisa Carrió (insignificante quizá por
esas horas) y la posibilidad de una derrota en el recinto donde se aprobaría la
derogación de la resolución de Iguacel, parecía demasiado si a eso se sumaba un
enfrentamiento con sus socios UCR y, para completar el combo hostil, la pelea
judicial, que inició un fiscal, que ya daba por perdida.
Así, el Gobierno pareció aislar a Iguacel desacreditando, finalmente, la
decisión, pero también afianzó sus lazos el radicalismo que el martes planteó
que la dolarización del gas la pagara el Estado, que es lo que finalmente
sucederá, inclusive sumando una deuda fuera del libreto del compromiso con el
Fondo Monetario (ver nota pág. 6).
El radical Mario Negri fue uno de los primeros en avisar: "El Gobierno ya
comunicó que no seguirá adelante con la Resolución 20/2018 de Energía que
cobraba un retroactivo en la factura del gas. La mitad del gasto lo absorberá
el Estado y la otra mitad, las empresas, tal como propuso la UCR. Se alivia así
el sacrificio de los usuarios", escribió en Twitter aunque el modo de pago
que afrontará el Gobierno no es exactamente así (ver nota aparte).
El secretario de Energía terminó ratificando el anuncio (y desmintiendo su
renuncia), en la Casa Rosada. Iguacel explicó también que no sólo no pensó en
renunciar, sino que "ni el Presidente me lo pidió, sino que lo que hicimos
fue sentarnos a trabajar, poniendo la cara y explicando lo que habíamos hecho,
porque lo que hicimos lo hicimos realmente pensando en la gente".
En referencia a los pagos que afrontará el Gobierno, dijo que "esto
permite continuar con las inversiones, respetar los contratos existentes y que
también haya algún cambio reglamentario para que esto no vuelva a
suceder". Para Iguacel, en su momento "pusimos todo en la balanza y
evaluamos que por ahí el impacto iba a ser menor en la sociedad de lo que realmente
fue. Entendimos y escuchamos a la sociedad y ante ese impacto que la sociedad
tuvo, abrimos las puertas para discutir con los legisladores, que están para
colaborar con el Gobierno hacia adelante".
La marcha atrás que dio ayer el Gobierno terminó con 48 horas de vértigo que
hicieron temblar a Cambiemos y hasta puso en duda la continuidad de Javier
Iguacel en la Secretaría de Energía. El capítulo final de esa historia comenzó
ayer, cuando Rogelio Frigerio, que negocia con la oposición el difícil bordado
del Presupuesto 2019, fue hasta el Senado para comunicar que se había decidido
dejar sin efecto la medida. Logró desactivar así la votación en el recinto de
un proyecto que lideraba la oposición y transformarlo en un proyecto de
comunicación donde se pidió dejar sin efecto la aplicación de la resolución en
cuestión y encomendar al Ejecutivo negociaciones con empresas proveedoras para
que los costos no se trasladen a los usuarios. A pesar del acto que montó en el
recinto amagando un voto en contra, Cristina de Kirchner terminó votando
también en ese sentido y la comunicación salió por 63 votos a favor y 0 en
contra.
El martes, las cabezas de los Interbloques de Cambiemos de Diputados y Senado
se habían reunido con Marcos Peña y Rogelio Frigerio para discutir el tema.
También con Javier Iguacel. Desde el Congreso, el mensaje fue claro: sea como
fuere, hay que dar marcha atrás con la medida. Emilio Monzó y Mario Negri
estuvieron en esa línea y si bien no hubo ruptura, en la Rosada quedó claro que
el Congreso no iba a apoyar la medida.
En la UCR menos. Ayer a la mañana el radicalismo ya no silenció la situación y
mostró el proyecto alternativo que habían acordado en la UCR Alfredo Cornejo,
Gerardo Morales, Negri y Luis Naidenoff.
Esta vez fue Morales que quien primero encabezó la rebelión contra el gobierno
alegando que la situación de tarifas se había tornado impagable. Cornejo lo
siguió enseguida, tal como ya había protestado por el tema tarifas.
Ese proyecto radical arranca en la base del problema, definiendo las tres
etapas del proceso: "1. El precio del gas -nominado en dólares-; 2. La
tarifa de transporte; y 3. La tarifa de distribución. Estas últimas son precios
regulados, nominados en pesos y que se actualizan semestralmente por el índice de
precios mayoristas".
Establece entonces que el costo total de la diferencia cambiaria en el pago del
gas a las petroleras que lo proveen al sistema, unos $20.000 millones, será
afrontado 50% por las empresas y el resto por el Estado incluyendo una partida
en el Presupuesto nacional para que se amortice en 24 cuotas, el mismo plazo
que se le daba a particulares,
"Considerando un tipo de cambio de $38 por cada dólar, esa suma reflejada
en dólares asciende a U$D 263.157.895, por lo que manteniendo el plan de 24 cuotas,
el Estado Nacional debería abonar aproximadamente U$D 10.965.000 por mes, o
buscar una alternativa de financiamiento que sea factible cumplir", decía
ese paper.
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