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Por Pablo Wende - Una inflación debajo del 25%
parece un objetivo mediocre para 2019, pero es la "gran" apuesta del
Gobierno. Al final y al cabo sería reducirla prácticamente a la mitad respecto
a los valores de este año, que se acercarían al 47 por ciento.
El plan en realidad ya está en
marcha, aunque todavía falten dos meses y medio para terminar el año. El
antecedente más cercano es de 2017, cuando el índice cayó de 38% en el año
previo hasta 25 por ciento. Sin embargo, quedó lejos del rango que había
previsto el Banco Central.
¿Cuáles serían las
herramientas con las que cuenta la política económica para conseguir una
reducción pronunciada de la inflación en 2019? A continuación se detallan cinco
claves:
1- Plan de "emisión
monetaria cero": es el "corazón" de programa económico en
marcha, consensuado con el FMI. La fuerte restricción en la cantidad de dinero
procura controlar de manera férrea el nivel de la base monetaria. Y la
teoría indica que en un plazo de seis a nueve meses, es decir con cierto
rezago, los efectos sobre la inflación deberían verse con claridad. Se
trata de un cambio fundamental respecto a lo que vino sucediendo en los últimos
dos años, cuando la expansión monetaria se ubicó invariablemente entre el 30% y
el 40% en términos interanuales.
2- Alto nivel de las tasas de
interés: es una derivación del estricto control monetario que comenzó a aplicar
el titular del Central, Guido Sandleris. El objetivo es que los bancos
además paguen altos rendimientos de plazos fijos, superiores al 50 por ciento,
para incentivar y que haya menos dinero en la calle. El plan es
mantener tasas reales positivas, es decir que superen por varios puntos a
la inflación en lo que resta de 2018 y todo 2019.
3- Mayor estabilidad del
dólar: en las primeras semanas del funcionamiento de las bandas cambiarias
y el plan de cero emisión monetaria, la divisa cayó casi 10 por ciento. Y es
posible que siga perdiendo terreno hasta tocar el piso de la banda estipulado
por el Central, actualmente en $34,50. A partir de allí el BCRA pasaría a
comprar dólares para que no se vuelva al atraso cambiario. El Presupuesto para
2019 estipula un dólar promedio apenas superior a $40. Más allá de ese
supuesto, el escenario más factible es que la cotización se comporte mucho
más estable luego de la suba del 100% este año. Y un dólar más tranquilo
actuaría una vez más como "ancla" para controlar la inflación.
Incluso ahora que el dólar se estabilizó bien por debajo de los $ 40 se nota
una desaceleración de los ajustes en la última semana.
4- Los salarios tendrían
aumentos limitados: la caída de la actividad económica impedirá a las
empresas dar aumentos muy fuertes para recuperar la pérdida de poder
adquisitivo que se produjo este año. El sector público sería el más afectado.
Sin embargo, el mejor escenario es una recomposición muy tenue del salario
real. De esta forma, no habrá "inflación de costos" por causas
salariales ni se espera una recuperación significativa del consumo.
5- Aumentos tarifarios menores
a los de 2018: por tratarse de un año electoral y en parte porque ya el
peso de los subsidios en los servicios públicos es ahora más bajo que en el
pasado, ya no hay necesidad de aumentos muy exagerados en las tarifas. El
último episodio por el impacto del aumento del dólar en la tarifa de gas
refleja que el Gobierno no está dispuesto a avalar aumentos que tengan un
efecto fuerte en los bolsillos. Por eso, la inflación que se vaya
conociendo mes a mes tendrán menos presión de los precios regulados y eso
restará varios puntos al índice a lo largo del 2019.
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