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Por Francisco Bueno - Las metas de inflación
fueron desterradas del programa monetario con la llegada de la nueva cúpula al Banco
Central, que pasó a un esquema de contracción monetaria con una fuerte
absorción de los pesos de la economía. Aún así, la autoridad
monetaria sigue de cerca el aumento de precios, que en septiembre
marcó 6,5 por ciento.
Fuentes del Central consignan
la preocupación que genera la cifra, y doblan la apuesta por el esquema
monetario actual. Si bien entienden que desde el sector privado señalar a
las altas tasas de interés como un problema, en la autoridad monetaria las
ven como consecuencia de la cantidad de pesos que quieren absorber y no
una variable elegida a dedo.
"Controlar la inflación
es nuestro llamado más urgente y más inmediato", explican desde el BCRA.
"Reducirla y no dejar que el comportamiento inflacionario y el riesgo se
espiralice es de primer orden", agregan. El control, admiten, no será
inmediato y probablemente octubre será otro mes de aumentos importantes en
precios.
Los efectos del nuevo esquema
enfocado en agregados monetarios empezarían a verse recién en los próximos
meses, ya que tanto la política monetaria como la transferencia a precios de la
devaluación (el pass-through) por naturaleza tiene un desfase en
términos de resultados visibles. Por eso, los primeros tres meses de aplicación
serán clave para "reducir la incertidumbre en las variables
nominales", contextualizan desde el Central para referirse tanto a la
inflación como a la evolución del tipo de cambio.
En ese aspecto hay un dato que
el equipo de Guido Sandleris, flamante presidente del Central, nota: una reciente
caída en la demanda de dólares para atesoramiento, que adjudican a más
individuos yendo a plazo fijos en pesos frente a nuevas tasas que los volvieron
más atractivos.
Es decir, si bien no se
establecen fechas ni montos para evitar los golpes a credibilidad de
incumplimiento de metas inflacionarias que antes afectaron al
BCRA, esperan que al sostener la actual agresividad en absorción
de dinero a través de tasas se comenzarían a ver una baja en los niveles de
inflación en los primeros meses del próximo año.
Una vez que el frente
inflacionario se "tranquilice", las tasas deberían bajar, porque son
una "variable endógena"-es decir es determinada por el cambio de otra
variable, en este caso la absorción de pesos-. En ese sentido, la suba
programada en cantidad de dinero para diciembre por factores estacionales es
beneficiosa para poder cumplir con el mandato de absorber pesos sin tener
que convalidar tasas nominales como las que hay actualmente.
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