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Por Pablo Wende - En momentos en que el
crédito es un bien muy escaso y carísimo para los que pueden acceder, la
AFIP ofrece a las empresas y también a los individuos la posibilidad de
financiarse a tasas baratas, bien por debajo del nivel de mercado. Una
suerte de salvavidas fiscal en medio de la crisis. Esto explica el verdadero aluvión
de presentaciones que registra el esquema de plan de pagos incluso para
impuestos corrientes que el organismo puso en marcha en julio.
Según indicaron fuentes de la entidad a Infobae, la cantidad de
adhesiones al plan de pagos permanente ya supera las 163.000. Este sistema
lanzado por el titular del organismo. Es decir la respuesta resultó
masiva. Leandro Cuccioli, permite pagar en hasta seis cuotas cualquier impuesto
incluyendo obligaciones de la seguridad social. La tasa para financiarse a
través de este mecanismo es del 36% anual, lo que representa una de las pocas
opciones de cierto alivio que tiene en estos momentos el sector privado para
atravesar la fuerte contracción económica.
Aunque todos los gravámenes pueden entrar en el plan de pagos
permanente, el más utilizado es el IVA. Sucede que con la suba de tasas de
mercado, se produjo un alargamiento en la cadena de pagos. Es decir los
proveedores tardan mucho más en cobrar. Sin embargo, el IVA deben rendirlo a
las pocas semanas. Ahora es posible financiarlo en cuotas que van de dos a
seis y a tasas del 36% anual en pesos. Obviamente es preferible esto a
financiarse con el banco a través de descuentos de cheque o adelantos en cuenta
corriente a casi el 80% anual.
En forma paralela, la AFIP dispuso ayer la extensión del plan para
financiar deudas vencidas en hasta 48 cuotas. La novedad no sólo fue la
extensión hasta fin de año, sino también que se incluyó la posibilidad de
ingresar deudas impositivas y previsionales ya vencidas al 30 de septiembre.
Hasta ahora sólo se podían ingresar aquellas que habían vencido el 30 de junio.
La proliferación de opciones para financiar el pago de impuestos que
dispuso AFIP parece estar dando buenos resultados. Al menos por el momento
la recaudación no se vio especialmente afectada a pesar de la recesión. Los
ingresos fiscales continúan aumentando a un ritmo que supera el 35% anual en
los primeros nueve meses del año, levemente por encima de la inflación.
El sector privado enfrenta una triple tormenta: una importante
caída de ventas, fuerte aumento de los costos por la inflación y un sustancial
encarecimiento a la hora de buscar financiación para capital de trabajo, es
decir de corto plazo.
Pese al salto de la inflación, en la AFIP decidieron mantener la tasa de
interés para financiar el pago de impuestos en 36%. Así se buscó darle una
salida a una cantidad cada vez más grande de empresas que se ven obligadas a
postergar sus obligaciones fiscales por la baja de sus ingresos.
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