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Los mercados financieros internacionales mostraron números
rojos este martes, y en ese contexto adverso las acciones y
bonos argentinos volvieron a negociarse con tendencia negativa y cerca de sus
precios más bajos de 2018.
Los
principales índices de Wall Street llegaron a caer 2% al mediodía,
aunque luego atenuaron la caída a 0,5 por ciento. Así ampliaron las
pérdidas a 5,8% en el último mes. El índice Dow Jones de
Industriales alcanzó los 25.191 puntos y se alejó de los 26.743
puntos del récord de cierre del pasado 21 de septiembre.
Los
ADR de empresas argentinas que cotizan en Wall Street exhibieron mayoría de
pérdidas. Grupo Galicia restó 1,5%, e YPF recortó 0,8%, a USD
13,99.
"En
el eje internacional, el horizonte nos presenta varios interrogantes,
que garantizará volatilidad a la que habrá que
acostumbrarse", manifestó Sabrina Corujo, directora de
Portfolio Personal Inversiones.
"El
mayor interrogante se conoce, y básicamente seguirá siendo si estamos
frente a un fin de ciclo -que se sabe igual que ya está más que
maduro- o una turbulencia pasajera. Por el momento, parece que es muy
temprano para inclinarse frente a cualquiera de las dos alternativas, pero esto
no implica que cada vez con mayor probabilidad -y de forma más
seguida- esto meta ruido en las cotizaciones", apuntó Corujo.
En
las plazas bursátiles empiezan a cristalizarse las certezas sobre una
desaceleración del crecimiento internacional, que incluyen una menor
expansión norteamericana por la puesta en marcha de la reforma impositiva, un encarecimiento del
crédito por la suba de tasas, y un crecimiento inferior a lo previsto en China,
al recrudecer las tensiones comerciales con los EEUU.
El
índice accionario Merval de ByMA (Bolsas y Mercados
Argentinos) perdió 0,6%, a 28.404 unidades, liderado por acciones
del sector energético y financiero.
En
2018 el panel líder retrocede 5,3% medido en pesos, frente a una inflación que
ya superó el 32% desde que empezó el año. En dólares el Merval acumula
una caída de 51,7% en poco menos de 10 meses.
"En
el caso de las acciones, la recesión -cuya duración aún es incierta
en vista de la dura política monetaria y fiscal- actúa como un limitante
para reactivar un mayor apetito, a pesar de las más competitivas
valuaciones actuales, por lo cual los operadores siguen inclinados por
la prudencia hacia este asset-class y de ahí que se
siga privilegiando el wait and see", sintetizó Gustavo
Ber, economista del Estudio Ber.
"Los
rendimientos de Treasuries (bonos del Tesoro) de EEUU
registraban notables bajas, ya que aumentó la demanda de activos de
cobertura ante el aumento de la volatilidad global. El retorno a 10
años se ubicaba en 3,16%", subrayaron desde Research for Traders.
Dicha
mayor demanda de bonos de los EEUU por cobertura eleva los precios de estos
títulos y reduce el apetito inversor por los bonos soberanos de países
emergentes, como la Argentina.
Como
los rendimientos de los títulos públicos evolucionan en sentido contrario a los
precios, los bonos argentinos caen en el mercado secundario y
suben las tasas, con rendimientos superiores al 10% anual en dólares.
En
ese aspecto, el riesgo país de la banca JP Morgan, que mide la
brecha de tasas de interés de los bonos del Tesoro de los EEUU con sus pares
emergentes, llegó a escalar 3,3% durante la rueda, aunque sobre el cierre
finalizó equilibrado, en 665 puntos básicos.
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