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Por Caetano Mohorade - La
mayor estabilidad cambiaria alcanzada durante el mes y la nueva política
monetaria que lleva a cabo el Banco Central, a partir de muy elevadas tasas de
interés, generaron un nuevo atractivo por los activos en pesos. Esto llevó a
que el stock de plazos fijos del sector privado anotara un crecimiento promedio
del 7% contra septiembre, para ubicarse cerca de los $830.000 millones, con
tasas que hoy en día se sitúan en torno al 45%, dependiendo de las entidades.
A fines de septiembre, con la llegada de Guido Sandleris al BCRA, el organismo
resolvió un nuevo aumento de tres puntos porcentuales de la tasa de encajes,
que podrían ser integrados con Leliq y/o Nobac. Al estar remunerados, esta
medida no generó incentivos a la reducción de las tasas pasivas. Además, para
estimular la captación de nuevos depósitos a plazo fijo, la autoridad monetaria
permitió que la totalidad de la exigencia del efectivo mínimo sobre el aumento
de dichos depósitos se integre mediante Leliq y Nobac, con el objetivo de
reforzar el sesgo contractivo de la política de la entidad. A través de eso se
busca generar un crecimiento nulo de la base monetaria hasta junio del 2019,
descontando las variaciones por estacionalidad.
Juan Ignacio Paolicchi, analista del estudio Eco Go, consideró que "este
es el efecto que buscaba el BCRA con la suba del rendimiento de las
Leliq", que rinden por encima del 70%. Vale recordar que con la nueva
política monetaria, la tasa se ha convertido en una variable endógena en el
esquema de control de variables agregadas, y se determina a partir de la oferta
y la demanda de dinero. En ese sentido, indicó que "la medida del BCRA, en
la cual permitió integrar los fondos de los plazos fijos en Leliq y Nobac,
permitió canalizar los pesos a través de estos instrumentos, evitando así una
mayor presión cambiaria". Y remarcó que en un solo mes, las tasas que
pagan los bancos por los depósitos aumentaron del 36% al 45%, casi diez puntos
porcentuales.
Además, Paolicchi sostuvo que si bien las Lecap ofrecen un retorno más
atractivo al de los plazos fijos, reconoció que "por el momento son
instrumentos de poca liquidez; probablemente en dos o tres meses el mercado
esté más desarrollado". De todas formas, estimó que "estimando un dólar
a $45 para abril, estos instrumentos son una opción atractiva, pero si se
espera un valor por encima de éste, quizás conviene optar por las Letes",
que en la última licitación cerraron al 5,5%.
Un dato para destacar también fue el repunte de los plazos fijos que ajustan
por UVA, es decir, a partir de la evolución de la inflación. Estos instrumentos
treparon un 42% con respecto a septiembre, alcanzando un stock promedio de
$18.073 millones, en un marco de una fuerte aceleración de la inflación. En
septiembre, el Índice de Precios al Consumidor creció un 6,5% y se espera que
la cifra siga en niveles elevados en lo que resta del año. Para 2018, los
analistas privados estiman que el costo de vida tendrá un aumento de casi un
50%, de modo que los plazos fijos UVA son una herramienta atractiva para
cubrirse ante la constante pérdida del poder adquisitivo.
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