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El desagregado por sectores de
la dinámica del EMAE durante los meses
de la crisis cambiaria muestra detalles muy interesantes: contrario a lo que
venía ocurriendo, el agro ya dejó de mostrar los efectos de la sequía y tuvo
una mejora de 2,2% interanual que moderó la caída estimada del PBI. En cambio,
la industria y el comercio mostraron que los sectores urbanos son los grandes
perdedores de la etapa de la recesión que comenzó con la corrida cambiaria de
abril y continuó hasta agosto (y continuará mostrando efectos en septiembre y
octubre).
La industria, que aun no toca
piso, tuvo una caída interanual de 4,1% y el comercio, que siente los efectos
del bajo consumo, una de 5%. Se revirtió así lo que habían mostrado los
primeros meses de la recesión, con un agro cayendo en torno al 30% y la
industria y el comercio aun con cierta estabilidad. El sector de intermediación
financiera mostró que la máxima de que "la banca siempre gana" se
cumple al pie de la letra: no dejó de crecer en todo el período recesivo y en
agosto mostró una mejora de 7,1%.
Al agro y a los bancos como
grandes ganadores de la nueva etapa del período recesivo basado en las
consecuencias de la devaluación sobre los sectores productivos, se sumaron el
sector inmobiliario, que creció 1,2% en agosto, la pesca que subió 13,2%, el sector
electricidad, gas y agua con una mejora de 3,3% y enseñanza y salud con sendos
crecimientos de 1,1% y 1%.
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