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Por Luis
Beldi - Lo que no esperaban en el Gobierno es que el
mismo organismo que le va a entregar a la Argentina más de USD 24.000 millones
en los próximos cinco meses, en un informe oficial señale que está
preocupado por un estallido social. "Es una preocupación que tenemos y no
solo sobre diciembre", explicitaron en la reunión del último viernes.
Además, a contramano del Presupuesto 2019, el
FMI dejó en claro que la caída de la economía del año próximo será de 1,7%
contra 0,5% que Hacienda prevé. La razón hay que buscarla en
que al Fondo le cierran los números del ajuste, pero no el método para alcanzar
las metas.
Le disgustan las medidas fiscales que se basan en aumento de impuestos.
Las califica de "mala calidad". Prefieren recortes del gasto antes
que aumentos en la presión tributaria. Por eso en una parte del informe señalan
que "el staff continuará trabajando con las autoridades para mejorar
la calidad de la consolidación fiscal y hacerla más amigable y duradera".
Entre líneas, el FMI le está diciendo al Gobierno que no ve sólido el
ajuste y que será difícil de cumplir, aparte de tener un costo demasiado
elevado, que es el que le hace temer por un estallido social. El FMI quiere la
reforma laboral y la previsional. En los convenios y leyes laborales y
previsionales, subyacen las causas de le elevada inflación argentina y la falta
de competitividad con el mundo. Esto
es lo que también miran con atención los inversores internacionales.
Brasil, que tiene un riesgo país 400 puntos inferior a la Argentina y
una inflación acumulada en el año de 4,5%, solucionó estos problemas con
reformas recientes. El nuevo presidente asumirá sin pagar el costo político de
los ajustes.
El sistema previsional argentino ocupa el último lugar en el mundo en el
ranking que elabora anualmente el Indice Global de Pensiones de Melbourne
(Mercer). En todos los países que lideran el ranking conviven los sistemas de
capitalización (privado) y de reparto (estatal). Por eso, quien crea que estos
dólares van a servir para calmar al mercado se equivoca.
Recursos para fines específicos
Ante la falta de reformas que hagan sustentable el ajuste, el FMI
permite vender reservas solo cuando la cotización del dólar supere los $45,30
en noviembre y los $46,66 en diciembre, de acuerdo al ajuste de 3% mensual que
se hace sobre las bandas inferior y superior de la flotación cambiaria sin
intervención.
No hay que olvidar que el
Banco Central puede vender reservas cuando se supere la barrera superior.
Pero en realidad el destino de estos fondos es tranquilizar a los tenedores de
bonos que aseguran hasta fin de 2019 el pago de capital e intereses.
En el mercado de futuros, el dólar a fin de año vale $40,15. No son
pocos los que creen que el dólar se mantendrá por debajo del límite máximo de
la banda de flotación. Pero después de este comunicado del FMI y de ver lo que
está sucediendo en Estados Unidos y Europa, hay miradas más prudentes.
"Yo no dormiría tranquilo si estuviera vendido a fin de diciembre a
$40,15 por dólar. Si sigue el deterioro de Wall Street y los bonos del Tesoro
en Estados Unidos en alza, los países emergentes, en particular Argentina, la
van a pasar mal".
Los
hechos de violencia en el Congreso y la misa en Luján a los camioneros,
son los que pusieron en alerta al FMI. No les agrada que la Iglesia y más
específicamente el Papa, aparezcan como opositores del acuerdo que firmaron con
el país.
De hecho, la semana pasada terminó con un dólar mayorista que subió 37
centavos y las alzas se produjeron en cuatro de las cinco ruedas. El riesgo
país el viernes se elevó a 672 puntos.
Por eso, lo que se puede augurar es que el convenio con el FMI hará que
los bonos de la deuda en dólares tengan una excelente semana porque recuperarán
la paridad perdida porque estos dólares les aseguran el pago puntual de capital
e intereses. El riesgo país, por supuesto, puede bajar. Además, desde el lunes
el plazo fijo tendrá como rival a bonos que rinden poco más de 10% en dólares.
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