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Por Francisco Bueno
- Entre las proyecciones para la economía argentina que maneja el Fondo
Monetario Internacional (FMI), pocas presentan una imagen más negativa que
la estimación para el consumo en 2018 y 2019. En el staff report dado a conocer el
viernes junto con un desembolso de USD 5.700 millones, los
técnicos del FMI pronostican caídas
consecutivas por 8,6% y 4,1% en el consumo privado para este año y el próximo,
respectivamente.
Mucho antes de que la crisis
cambiaria desencadenara una aceleración inflacionaria, la expectativa
para el consumo no era buena, pero los analistas esperaban una leve recuperación.
La escalada en precios junto con salarios que hace rato pierden contra la
inflación cambiaron los cálculos privados, pero los números de las consultoras
difieren de que vienen desde Washington.
"La tendencia en sí es
razonable: visto desde afuera hay una economía argentina que está
estancada hace años, donde no hubo generación de trabajo en el sector
privado y los salarios nunca llegaron a alcanzar a la inflación, con los
salarios reales cayendo desde 2013", señala Fausto Spotorno, economista
jefe de la consultora Orlando Ferreres & Asociados (OJF). Sin embargo, nota
Spotorno, "los números del informe son un poco sobre-pesimistas".
Entre los últimos números
desde el sector privado en materia de consumo, la medición de Kantar
Worldpanel en agosto indicaba que en el tercer trimestre el consumo masivo
caería en 3% y que el año cerraría con una baja del 6% en el
cuarto trimestre.
"Hay varias proyecciones que
no cierran, porque si bien nadie duda que el tercer y cuarto trimestre van a
ser muy flojos en materia de consumo, para entrar la zona de estimación
del 8,6% , la caída tendría que ser muy fuerte", nota el economista
Martín Alfie, de Radar Consultores. De todas formas, agrega, "no está
fuera de lo posible si se considera el escenario más inflacionario en los
próximos meses y la pérdida de salario real fuerte".
Error de método
"Los efectos están
exagerados, en el primer semestre el consumo estuvo recuperando terreno,
cerrando cerca del 1% después de un 2017 malo", recuerda Gabriel Zelpo,
economista jefe de Elypsis. Con un balance levemente a favor en la primera
mitad del año y la evolución actual de la variable, razona Zelpo, es difícil
que el número final se asemeje al que proyecta el Fondo.
El problema técnico planteado
por Zelpo es compartido por Alfie, quien expresa vervarias inconsistencias en
las proyecciones del staff report. "También se ven en la
balanza exterior, parecería que el FMI usa modelos mecánicos que no sé si son
los más precisos para la economía argentina", considera el economista de
Radar.
La tendencia del Fondo a tener
una expectativa más negativa de la economía local es una historia que ya tiene
varios capítulos, incluso respecto de los números oficiales del Gobierno,
y mucho antes de que entrara en efecto el actual ciclo
recesivo.
Con todo, hay quienes
consideran que el margen de diferencia entre la cifra comunicada por el Fondo y
las proyecciones más negativas para el año es lo suficientemente pequeña como
para que el dato sea más factible de lo que se piensa. Entre ellos, Emmanuel
Álvarez Agis, director de la consultora PxQ, comparte que "se está
subestimando mucho el nivel de ajuste fiscal que va a haber este año y el que
viene, en ambos casos Argentina va a ser el país que mayor ajuste fiscal
implementará, y eso tiene sus consecuencias en el consumo".
El dato para 2018 de -8,6%
está apenas por arriba del calculo de entre 6% y 7% que Agis tiene en
mente para fin de año.
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