|
Por Pablo Wende - El efecto de la
"super tasa" en octubre fue el esperado por el Banco Central. Los
altos rendimientos en pesos atrajeron a los ahorristas y generaron dos efectos
simultáneos: la baja del dólar y, como contracara, una fuerte expansión de los
depósitos en moneda local.
El incremento total de colocaciones a plazo en el mes que acaba de concluir
fue tal que mostró una expansión que no se veía hace años: 14% en apenas
un mes. Pasaron de $ 807.000 a $ 920.000 hasta el 29 de octubre, última
cifra disponible. Esto significa que el incremento estuvo en el orden de los $
115.000 millones.
No sólo el inversor se benefició de tasas que llegaron hasta el 50% para
plazos fijos minoristas. Los bancos también aprovecharon la posibilidad de
colocar esos pesos en Leliq emitidas por el Banco Central a tasas superiores al
70% anual. Recién ayer ese rendimiento bajo al 68%, uno de los menores valores
del mes.
Los plazos fijos UVA también subieron en forma significativa aunque el
stock es todavía muy chico, apenas supera los $ 30.000 millones, sólo 3%
del total. Pero en octubre aumentaron nada menos que 77%, porque ofrecen un
negocio financiero redondo. Como la tasa de inflación fue de 6,5% más una tasa
que puede llegar al 5%, el rendimiento mensual termina siendo extraordinario.
Por supuesto que a las elevadas tasas de interés se suma la caída del
dólar, lo que multiplicó las ganancias en moneda dura. Así, los que se
animaron a pasarse a pesos en vez de seguir comprando divisas consiguieron
ganancias extraordinarias en moneda dura. Esa rentabilidad fue superior al
15%, luego de muchos meses de pérdida.
Está claro que volvió al menos por un tiempo la bicicleta
financiera, la posibilidad de obtener fuertes ganancias en pesos aprovechando
la estabilidad cambiaria. La incógnita ahora es a qué ritmo irá bajando las
tasas el Central, porque eso también repercutirá en un menor rendimiento de los
plazos fijos. Sin embargo, al menos hasta fin de año el margen para acelerar
esa disminución de tasas es acotado.
La contracara de la gran suba de los plazos fijos es el notorio
enfriamiento del crédito. Las altas tasas de interés jugaron en contra de la
demanda y eso se sintió en una caída del stock, que se agrava cuando se tiene
en cuenta que la inflación del mes estuvo cerca del 6%. Es decir que la
disminución del crédito resultó muy pronunciada.
El crédito privado cayó 1,8% en octubre, una preocupante disminución en
términos nominales, pero más impactante en términos reales. Las
principales reducciones se dieron en las líneas de financiamiento para
empresas. Los adelantos en cuenta corriente, con tasas del 80% anual, cayeron
un 10%, mientras que el descuento de cheques disminuyó 5,5%.
|