El euro volvió a recuperar la referencia de 1,21 dólares y aprovechó un notable descenso del billete verde, motivado especialmente por las cifras de inversiones extranjeras en activos denominados en dólares, que se quedaron lejos de las previsiones de los analistas. Además, el IPC de EEUU confirmó que los precios continúan controlados, lo que confirmaría que la subida de los tipos de interés no irá mucho más allá. El Departamento del Tesoro publicó las cifras correspondientes a los flujos de capital del mes de abril, que se incrementaron hasta 47.400 millones de dólares, frente a los 40.600 millones registrados el mes anterior. Sin embargo, las cifras quedaron muy lejos de las previsiones de los expertos, que apuntaban a guarismos cercanos a los 70.000 millones de dólares.
El hecho de que el apetito de los inversores por los activos denominados en dólares fuera sensiblemente menor de lo previsto afectó a la cotización del billete verde que sufrió considerables descensos después de conocerse esta cifra. El mercado había permanecido en calma después de conocerse que el IPC de EEUU reflejó un descenso del 0,1% en mayo y un incremento del 0,1% en lo referido a la inflación subyacente. En ambos casos, las previsiones de los analistas apostaban por subidas del 0,2%.
El dato vino a confirmar que el comportamiento de los precios están bajo control, por lo que la Reserva Federal podría tomarse con más calma la subida del precio oficial del dinero. Sin embargo, el mercado ya descuenta con vistas a la próxima reunión del Comité de Mercado Abierto del organismo emisor una subida de 25 puntos básicos.
Además, el índice Empire State, que mide la actividad manufacturera en el Estado de Nueva York, un referente valorado por los inversores, se incrementó por encima de lo esperado, lo que tampoco sirvió para que el dólar pudiera enjugar los descensos motivados por el dato de los flujos de capital.
Los expertos consideran que los datos suponen un duro golpe para el billete verde, que ha avanzado en las últimas semanas en relación con el euro debido a que la primera economía mundial continúa mostrando síntomas de fortaleza (aunque combinados con algunos de desaceleración) mientras que las principales economía del Viejo Continente no muestran reacción alguna.
El dato también hizo que el dólar perdiera terreno frente al yen, aunque de forma muy moderada.