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Por Daniel Sticco - En octubre, el BCRA
cumplió con exceso su objetivo de expansión de base monetaria
cero, porque el promedio del mes se ubicó en $1.252 mil
millones, 1,5% ($18.700 millones) por debajo de la meta que no podía superar de
$1.271 mil millones de septiembre, con el propósito de inducir a la baja de la
inflación, aunque se sabe mantiene una tendencia inercial.
Claramente, para alcanzar ese propósito en el primer mes de vigencia del
nuevo régimen monetario bajo la conducción del presidente de la entidad, Guido
Sandleris, y sus dos vicepresidente, Verónica Rappoport y Gustavo Cañonero,
tuvieron que subir las tasas de política monetaria desde 65% anual a 7
días a fines de septiembre, hasta poco más de 73% anual en el primer
tercio de octubre. Y desde entonces inició un recorrido descendente hasta poco
menos del 69% anual.
Pero gradualmente, el objetivo se fue cumpliendo, en paralelo con
el declive de la cotización del dólar,
y el resurgimiento de las colocaciones a plazo fijo
en pesos, a plazos de 30 a 60 días.
Cambia la percepción de riesgo de la tenencia de pesos
Fuentes de la autoridad monetaria destacan: "se controla el
aumento de la base monetaria mediante subastas diarias de Leliq, mientras que
la tasa de corte responde al objetivo diario de cumplimiento de ese
objetivo".
Y si bien algunos analistas observan la brecha diaria entre los
vencimientos diarios de Leliq en poder exclusivamente de los bancos y las
renovaciones, como indicador relevante de la expansión o esterilización de
base, en el Central observan que también incluyen otros factores como la
integración de encajes por parte de las entidades financieras, que determinan
un cambio en la percepción de riesgo de la tenencia de pesos por parte de los
bancos y de sus clientes.
En ese aspecto, resaltaron los informantes: "el objetivo de
expansión de base monetaria cero persigue el propósito de recrear la demanda de
pesos de modo sustentable, y eso nunca se ha hecho en el mundo sin
tasas altas de política monetaria".
De ahí que pese a haber pasado el primer test del mercado de modo
virtuoso, porque "bajó la cotización del dólar y también las tasas de
interés y no se ve la necesidad de aumentar nuevamente los encajes bancarios
en noviembre, se proseguirá con la política de altas tasas de interés para la
colocación y renovación de las Leliq hasta que se perciba una clara
desaceleración de la proyección de inflación", aseguran en el BCRA.
Incluso, si el próximo informe del Relevamiento de Expectativas de
Mercado arroja una nueva desinflación de la tasa esperada como promedio de 12
meses a un año, es muy probable que se postergue cualquier decisión de cambio
sustancial de la tasa de política monetaria del piso del 60% anual vigente,
hasta la reunión del Comité de Política Monetaria, a mediados de diciembre.
No inquieta el "carry trade"
La preocupación central por estas horas pasa más por "hacer
sustentable el proceso de aumento de la demanda de pesos, sin movimientos
disruptivos de las tasas de interés como exige una parte de la economía real,
porque el costo de volver a atrás y nueva suba de la cotización del dólar sería
peor", reafirman las autoridades del Central.
Y si bien algunos economistas se inquietan por el posible incentivo al
"carry trade", como se denomina al proceso de ingreso de dólares para
colocarse a altas tasas en pesos, los plazos fijos ya pagan tasas de 50% a 60%
anual a 30 días, los informantes de Reconquista 266 lo ven con otra óptica:
"se lo ve despectivamente, pero que exista el carry trade es un indicador
de que el esquema de control de base monetaria está funcionando, porque
significa que crece la demanda de pesos. Lo importante, es no mover
abruptamente las tasas de interés para que no se produzca un cambio brusco
de tendencia, sino que el peso se consolide como canal de entrada".
A partir de ahí, y en la medida que Hacienda siga mostrando mes a mes
que avanza con el objetivo de déficit fiscal primario cero, y la actividad
comience a dar señales de repunte, inicialmente de la mano de la
recuperación de las cosechas, las exportaciones de productos regionales, la
maduración de la producción energética del reservorio de Vaca Muerta y el Turismo,
en el BCRA confían que la inflación comenzará a ceder y con ellos las tasas de
interés.
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