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Por Luis Beldi - No se ven riesgos
durante este mes. El fantasma puede estar en diciembre, pero creen que después
de haber ganando más de 10% en dólares con los plazos fijos en pesos, pueden seguir
arriesgando y aumentar la apuesta.
Para tener una idea de lo que significa esa renta, en los Estados
Unidos un fondo de inversión festeja cuando su promedio de ganancias es de 7% en
el año. Ellos se aferran a "siete veces siete". Este número no
es casual, invertir ganancias de 7% durante 7 veces ese lapso,
equivale a duplicar el capital. En la Argentina, ganaron 10% en
dólares en un mes.
Por supuesto, los jugadores ante semejante renta se vuelven
insaciables. Por
eso del exterior, entraron algunos fondos a hacer el "carry trade" a
ver si logran ganancias similares a las del mes pasado.
En tanto, el Banco Central licitó Letras de Liquidez (Leliq) y como
los bancos bajaron algo sus pretensiones de tasas, adjudicó $173.744 millones que
superaron en $15.565 millones a los vencimientos. Por estos títulos pagó
una tasa de 69,59% anual, que fue 0,4 puntos porcentuales inferior a la de
ayer.
El Central cuida los modos. Sabe que debe rehabilitar a un mercado
adicto al dólar y va bajando las dosis de tasas de a poco.
Pero tampoco fue una baja a ciegas porque por la caída del Bono del
Tesoro en Estados Unidos y, a pesar del repunte de Wall Street, el dólar bajó
frente a las principales monedas del planeta.
La caída frente a las seis divisas más importantes fue de 0,84% y
el movimiento se replicó en casi todos los mercados emergentes. De hecho,
en Brasil, el dólar bajó 0,80% y la Bolsa de San Pablo aumentó 1,1 por
ciento.
Mayor oferta de divisas y suba de las reservas
Este escenario potenció la oferta de dólares. En Bancos y casas de
cambio el
billete retrocedió 22 centavos a $36,77. En la plaza mayorista la caída
fue de 32 centavos a $35,68 y ya está a 66 centavos de la parte inferior
de la banda.
El atraso cambiario es cada vez más visible y preocupa a los
empresarios que tienen un horizonte de tasas elevadas y un tipo de
cambio con un gravamen de $4 por dólar. En otras palabras,
el cierre de ayer equivale un dólar de $31,68 para los exportadores que
además deben preocuparse porque algunos productos comienzan a ser
atractivos para importar.
Las reservas, a todo esto, subieron USD 265 millones. En parte
porque algunos empresarios recompraron los dólares que vendieron a
mayor precio hace algunos días y los depositaron en sus cuentas bancarias para
mantener la posición en divisas. Además, la caída del dólar favoreció la
revaluación del euro, la libra esterlina y el oro. Por eso se ganaron USD
209 millones. Los pagos al exterior fueron de apenas $ 1 millón a Brasil.
Dos buenas noticias
1. Siguió la baja del petróleo, lo que le quita presión al aumento
a los combustibles futura:
2. El mejor clima de negocios entre Estados Unidos y China hizo que
la soja subiera casi 4 por ciento.
La paridad de los bonos tuvo la fuerza esperada porque aumentaron de
precio, mientras el dólar billete retrocedía. El índice de riesgo país
bajó a 2,61%, a 635 puntos básicos. El Bonar 2024, el título de
referencia, subió 0,11 por ciento.
En la Bolsa hubo una importante resurrección. Solo falta saber si es un
rebote o una tendencia. Con negocios regulares por $755 millones, el
índice Merval de las acciones líderes aumentó nada menos que 6,16%. Los
bancos fueron los mayores responsables del movimiento. Grupo Financiero
Galicia subió 14,65%; Supervielle y Macro, 9,85% y Francés, 7,39%. También
se
recuperaron las empresas de gas y electricidad. Transener avanzó 7,66 por
ciento.
Los ADR's argentinos que cotizan en dólares en Wall Street y son
certificados de tenencia de acciones, prolongaron el buen momento del día
anterior. Galicia 11,2%; Corporación América 8,8%; Banco Macro 8,7% y Loma
Negra 8%, encabezaron el movimiento.
Por ahora son todas sonrisas con estas tasas y noviembre parece ser un
mes
sin turbulencias. La demanda de dólares está apagada, pero cortar un hábito
de décadas va a ser difícil.
El Central tiene que saber qué respuesta vendrá por el lado
del Indec sobre la inflación de octubre y averiguar cual es el límite
de tolerancia de ahorristas e inversores a una baja de tasas algo que
parece que no sucederá en este año.
El mayor temor será si los que ahora apuestan al peso, se quedarán
un largo tiempo o como sucedió en otras oportunidades, se irán todos
juntos provocando una disparada de la divisa que los pondrá a pensar
en un ajuste mayor.
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