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Por Luis
Beldi - En agosto pasado los estudios privados que informaron sus
previsiones económicas a la autoridad monetaria coincidieron en que la
inflación de este año iba a subir a 39,7%, luego en octubre la subieron a 44,8%
y un
mes después dicen que será de 47,5 por ciento.
Por supuesto, en cada encuesta no imaginaron los obstáculos que
vendrían, como no los imaginan ahora al proyectar un dólar a $39,3 a fin
de año y a $48,9 para diciembre de 2019.
La tasa de las Leliq la imaginan a 35% a fin del año que viene y es lo
único que no varió de la encuesta.
Pero nadie se hizo la pregunta clave ¿Qué pasará cuando los bancos no
puedan renovar todos los vencimientos de Leliq? Y no es una posibilidad lejana.
Un porcentaje elevado de los depósitos a plazo fijo pertenece a mayoristas, es
decir a fondos de inversión de los bancos.
La característica de estos depósitos, es que cada participante del
fondo, retira su dinero cuando lo desea. No tiene que esperar el vencimiento
del plazo fijo. Esto los hace muy volátiles y si los bancos deben devolver
dinero de estas colocaciones, deberán sacrificar renovaciones de Leliq en las
licitaciones diarias del Banco Central. En otras palabras, puede haber más
pesos para comprar dólares.
Y diciembre es un mes clave. Es el mes donde tradicionalmente sube
la demanda de dólares. Los mayoristas y empresas, porque quieren convertir lo
que ganaron en pesos. Las empresas, deben girar utilidades al exterior.Pero en
la encuesta, estas turbulencias no se ven reflejadas. Ven una salida gradual a
este cepo monetario. En eso coinciden
con el Banco Central, tasas e inflación bajando armoniosamente e inversores y
ahorristas que seguirán apostando al peso bajo estas
circunstancias.
Pronósticos tan volátiles como la coyuntura financiera
Desde mediados de los 70 hasta ahora, cuando Martínez de Hoz impuso la
tablita cambiaria, ninguna salida del "carry trade" fue gradual.
Todos los inversores se abalanzaron por la misma puerta cuando un año después
se devaluó 10% la moneda.
El Gobierno supo de ese sinsabor en diciembre del año pasado cuando
comenzó la sangría de dólares porque la divisa estaba atrasada y los que
apostaron a los plazo fijo y letras en pesos, incluidas las Lebac, tomaron
ganancias para volver al dólar, su moneda de origen. El ejemplo más claro es
que en el REM la encuesta dice que la inflación de 2019 será de 27,8 por
ciento.
En enero pasado, los mismos encuestadores calcularon la inflación de
este año en 19,4% y para 2019 en 13,5%. Ya tenían el dato, de la mala cosecha y
del costo que tendría sobre la economía, pero no le dieron la importancia que
después tuvo al dejar al país sin USD 8.500 millones de exportaciones.
La tasa de interés a fines de este año, según el REM de enero debería
ser de 22,25% anual, se equivocaron por 40 puntos. La tasa triplica lo que
imaginaron en aquel momento.
También predijeron que el dólar terminaría el año en $20,4. Ese
valor, la divisa lo alcanzó en febrero siguiente. El promedio de las
predicciones que hace este medio centenar de analistas, siempre se basa en
universos ideales.
Pero no es un mal que sea sólo patrimonio de los argentinos. El jueves
pasado subió Wall Street y dijeron que el octubre fatídico había quedado atrás.
Ese mes se había llevado todas las ganancias del año. Los índices estaban casi
2% abajo.
El viernes hubo un baño de realidad. El Nasdaq donde cotizan las
acciones de nuevas tecnologías bajó 1,04%, el Dow Jones perdió 0,43% y el
S&P 500, el más representativo de todos los índices, cedió 0,63%. También
se derrumbaron los bonos del Tesoro norteamericano y ahora el rendimiento es de
3,21 por ciento.
Pero como los bonos argentinos están recuperando la paridad, y esta es
la noticia más positiva, el riesgo país argentino bajó más de 4%, a 609
puntos básicos y está a punto de quebrar el piso de los 600 puntos.
Los rendimientos de estos bonos están entre 7 y 11%. No hay título
público en el mundo que de ganancias tan elevadas en dólares.
Pero si se observan las carteras de los inversores, la mayor parte está
colocado en bonos que vencen en 2019 y en Letras del Tesoro en dólares que son
a 180 días. Los bonos de mediano plazo están desarbitrados y por eso dan
rendimientos exagerados.
El horizonte argentino está limitado a las elecciones del próximo año y
este es otro dato que no toma en cuenta el REM.
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