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Por Francisco Seminario - Un nuevo
escenario de moderado optimismo se suma el impacto positivo que puede
traer, al menos en términos económicos, la elección de Jair Bolsonaro en
Brasil.
Tampoco, en principio, la economía de 2019 genera la
preocupación que despertaba hace un par de meses, salvo que se produzca un
nuevo shock externo. Pero el año que viene empieza a jugar otro
factor de riesgo, según esos mismos expertos, derivado del
calendario electoral: en el horizonte más lejano
surgen dudas sobre la continuidad de las políticas necesarias para corregir
los desequilibrios macroeconómicos previstos en el programa stand by
negociado con el Fondo Monetario. Sobre todo si Mauricio Macri no logra la
reelección.
"Vemos un escenario de
continuidad hasta 2019 y más allá también, pero hay riesgos", dijo Alejo
Czerwonko, director de estrategia para mercados emergentes en UBS,
en Nueva York.
"El programa con el FMI -detalló-
está sujeto a riesgos domésticos de implementación y al riesgo de shocks
externos, como nuevas subas de tasas de la Fed y (los efectos de) la
guerra comercial entre Estados Unidos y China".
"Creo que el compromiso de las autoridades argentinas con el programa
acordado con el FMI es muy fuerte, se están alcanzando las metas y en
general los inversores empiezan a sentirse más cómodos con la Argentina",
coincidió Casey
Reckman, directora de mercados emergentes en Credit Suisse.
El factor Bolsonaro, a su
juicio, puede jugar a favor del país: en Wall Street preocupaba mucho más
un retorno del PT al poder en Brasil. "Lo vemos bastante
positivamente", resumió.
El factor Bolsonaro, a su juicio, puede jugar
a favor del país: en Wall Street preocupaba mucho más un retorno del PT
El largo
plazo plantea los mayores interrogantes
Según Diego Pereira, economista jefe para el
Cono Sur de J.P. Morgan, "las elecciones del año que viene
van a marcar un punto de inflexión en las expectativas de los estrategas y
los inversores. El mercado ve una Argentina hasta el ballottage del año que
viene, pero luego vendrán los desafíos de 2020, cuando quien esté en el poder,
sea Cambiemos o no, va a tener que volver a tomar deuda porque va a
necesitar unos USD 17.000 millones, de acuerdo con mis
cálculos". Ese será un momento clave, agregó. "La primera parte
de 2020 va a mostrar si vamos bien o mal", dijo.
Los 3 estrategas de Wall Street participaron en la
capital norteamericana de una discusión abierta sobre
los desafíos macroeconómicos de la Argentina, organizado por el Wilson
Center.
El sendero
de las tasas de interés
En el corto plazo, sostuvo Pereira,
estos desafíos incluyen la necesidad de que
bajen las tasas de interés hacia fin de año, "de modo
contrario, van a alimentar las dudas sobre la consistencia del programa
monetario".
Y en el mediano plazo el analista
anotó una mayor consolidación fiscal. En este sentido, observó que una
recuperación en Brasil puede ayudar "vía exportaciones", así
como una buena cosecha.
La consolidación fiscal asomó como la mayor preocupación
de cara a un futuro más lejano, en parte por la composición de la deuda
argentina, que en gran medida está denominada en dólares y hace que las
reacciones a una depreciación del tipo de cambio "sean muy
negativas", según Czerwonko.
"Argentina tiene que trabajar muy
duro para evitar que los shocks externos sean amplificados por su
estructura de deuda", observó.
En ese camino hay reformas que el Gobierno no va a
poder postergar mucho más allá de 2020, según los analistas
y que tienen que ver con la estructura del gasto social, que se lleva una
parte importante del presupuesto. "Hace falta una mejor calidad de
consolidación fiscal", observó Reckman.
En el mediano plazo ese gasto está
previsto en el presupuesto 2019 y tiene la bendición del FMI. No escapa a
los expertos que ese gasto "ayuda a garantizar la estabilidad
social durante los meses difíciles de noviembre y diciembre", como expresó
Czerwonko. "Puede ayudar a Macri a lograr la reelección y a darle
continuidad a sus medidas, pero es viento en contra para un buen plan de
consolidación fiscal", añadió.
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