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Por Merino Soto
- A partir del retorno de las retenciones y la presión impositiva hacia el
campo, al que se suma la sequía que dejó al productor desfinanciado, los nuevos
contratos de arrendamiento mostraron una reducción del 10% respecto de la
campaña pasada.
Los datos fueron consignados en un informe de la Bolsa de
Cereales de Córdoba, que señaló que para la campaña 2018/2019 el costo
promedio provincial es de 9,5 quintales de soja por hectárea, lo que significó
medio quintal menos que la primera estimación realizada en agosto de 2018 y un
quintal por debajo del costo promedio del ciclo 2017/2018, lo que equivale a
una contracción del 10 por ciento.
Para el economista de la Bolsa, Ramiro
Farías, "ésta baja en el alquiler es por la sequía dado que la capacidad
de pago mermo y por la reinstalación de las retenciones, los cambios
impositivos como es la vuelta del inmobilario rural para las sociedades".
Un tema no menor es que las reservas del agua en el perfil de los suelos pone
al cultivo en menor condición de depender más de como viene el clima.
Ya la Bolsa había señalado en un trabajo
anterior un aumento notable de los contratos en cuotas. Lo que demuestra al
dueño del campo asegurarse los pagos frente a la modalidad más común que es
pactar a cosecha.
Sucede que muchos productores salieron hechos
o quedaron debiendo plata. Esto señala que los pagos adelantados, que
comúnmente se ve en los arrendamientos, cambió en algunas zonas producto de la
caída en la rentabilidad de los productores. Muchos recibieron cartas documento
porque depositaron menos de lo pactado hace un año.
El responsable de Agrosoluciones, Marcelo
Ljubich, desde Córdoba reconoció que "hay menor liquidez y muchos
ya optaron por las cuotas, lo que habla que plata no hay".
Desde L.J. Ramos Brokers Inmobilarios, Juan
José Madero no solo coincidió con la entidad cordobesa, sino que agregó que
"si bien la baja es en quintales, en pesos se ve una recomposición
producto de la devaluación".
Operadores del sector destacaron que medido
en dólares, el precio de los alquileres cae un 18% a u$s260 por hectárea,
debido a que el precio de la oleaginosa en los contratos negociados en los
mercados futuros a mayo de 2019 se ubica un 15% por debajo del valor registrado
en mayo del presente año. Para la Bolsa, y sólo en la provincia de Córdoba, la pérdida es del 26 por ciento.
Está claro entonces que al no haber
circulante no sólo se redujo la ganancia que pide el arrendador sino que
impulsó la necesidad de ofrecer negocios diferentes, con lo cual el que tenía
el dinero se quedó con el campo sin importar o no si pertenece al sector.
El 2019, por ende, es extremadamente riesgoso
dado que el productor ingresará con casi nada de espalda financiera. Dependerá
más que nunca del clima. Ahora espera la cosecha de trigo para pagar parte de
las deudas que dejo la sequía.
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