|
Por Jorge Herrera - Tras el cierre de octubre el Banco Central pudo
mostrar el primer cumplimiento de una de las metas monetarias pactadas con el
FMI en el nuevo acuerdo. Así la base monetaria (es el total de dinero en
circulación más los encajes bancarios -depósitos de los bancos en el BCRA-) no
solo no creció, como lo establece el Memorándum de Entendimiento sino que el
mes pasado registró una caída. Ya que como lo anticipó días atrás el BCRA, la
base monetaria que debía ser en promedio $1,271 billones en octubre finalmente
fue de $1,252 billones (o sea, se sobrecumplió en $19.000 millones).
Esto implicó que el ritmo de crecimiento interanual de la base monetaria pasara
de casi el 46% a menos del 41% en octubre. Claro que, lo que explica esto es el
derrumbe de la demanda de dinero, porque la suba de encajes es lo que está
afectando el comportamiento de la base. Tal es así que la circulación monetaria
apenas creció al 7% interanual, pero el circulante, que no se ve afectado por
la suba de encajes, es decir el dinero en poder del público creció por debajo
del 4% interanual. Son tasas de crecimiento no vistas desde mediados de 2009.
Además el agregado monetario M2 privado (dinero en efectivo más depósitos en
cuenta corriente y en caja de ahorro del sector privado) acusa el impacto
recesivo de la economía al desacelerase de niveles del 19% interanual a poco
más del 15% en octubre. También tasas no vistas desde 2009.
Ahora bien, analizando los números del BCRA de octubre se observa que punta a
punta, la base monetaria registra una caída de $94.575 millones. Esto se
explica, principalmente, por el accionar de las Leliq (Letras de Liquidez
Bancaria del BCRA) por las cuales el ente monetario aspiró $148.429 millones.
Esto fue el correlato de la expansión monetaria vía el desarme de Lebac que
inyectó $156.238 millones.
Pero el BCRA tuvo el "ayudín" de dos factores más. Uno de ellos
fueron las compras netas de divisas al Tesoro (por casi u$s1.000 millones) que
implicaron una contracción de la base por $37.437 millones. El otro factor
fueron las operaciones en el mercado del dólar futuro. La performance del tipo
de cambio nominal le generó, esta vez, importantes ganancias al BCRA. Los datos
oficiales dan cuenta que bajo el concepto "Otros" el BCRA contrajo la
base en $22.916 millones lo que correspondería en gran medida a las ganancias
obtenidas por las "apuestas" en el dólar futuro.
El mercado descuenta que ambos factores que en octubre jugaron a favor de la
estrategia contractiva del BCRA, ya no estarán presentes por lo menos este mes.
Lo cual obligará al BCRA a ser extremadamente más cauto y duro en su accionar
para cumplir con las metas estrictas del FMI.
Por lo tanto, el mes pasado casi el 40% de la expansión monetaria vía Lebac fue
absorbida por la compra de dólares al Tesoro y por las ganancias del dólar
futuro.
Con relación a lo acontecido en octubre, el cuadro monetario se completa con
una expansión vía el pago de intereses de $29.714 millones y la contracción de
$72.479 millones vía Pases.
El balance en lo que va del año da cuenta que la base monetaria creció $
153.969 millones. De la expansión por Lebac de $1,1 billón, casi la mitad se
absorbió vía la venta neta de divisas y la otra mitad vía la esterilización con
Leliq. Las ventas netas de divisas al sector privado dieron lugar a una
contracción de $410.753 millones más otros $64.404 millones al Tesoro. Hubo una
expansión de $30.500 millones vía Adelantos Transitorios y otra de $65.680
millones por el pago de intereses. Por "Otros conceptos" de
inyectaron $16.814 millones mientras que vía las Leliq se aspiraron $576.242
millones más otros $7.623 millones vía Pases. Otras operaciones con el Sector
público explican una contracción de $3.533 millones y el resto (-$409 millones)
corresponden a Redescuentos y Adelantos.
De esta manera transcurre el año monetario ahora bajo el imperio del Acuerdo II
con el FMI. En el mercado esperan que el BCRA siga cumpliendo con el
crecimiento cero de la base (más allá de los ajustes estacionales establecidos)
lo que anticipa el mantenimiento de una dura política monetaria. Todo ello en
pos de desarticular la espiral dólar-precios. O sea, mantener a raya al dólar,
sin que se atrase demasiado, y logre desacelerar las expectativas
inflacionarias.
|