|
Por Daniel
Sticco - No obstante esa mejora cambiaria, la
reacción de las exportaciones aún no se ha hecho visible en el agregado
nacional, y en la industria
automotriz en particular que en octubre sufrió una brusca desaceleración en
la tasa de crecimiento de sus envíos a Brasil.
La razón parece muy simple de la falta de reacción inmediata de la
oferta exportable, más aún luego de la fuerte recesión de los últimos meses,
y pese
a la perspectiva de continuidad de ese escenario en lo que resta del año.
La primera, que el mundo mantiene una baja tasa de crecimiento del
comercio internacional, y por tanto, no se muestra ávido de aceptar la llegada
de productos de nuevos mercados, excepto cuando se puede demostrar calidad
diferencial en los bienes ofrecidos y continuidad en la entrega.
La segunda, que la capacidad de respuesta de la producción nacional no
es inmediata, más aún cuando aún no se ha completado el cambio de precios
relativos que provocaron la aceleración de la devaluación, la suba de las tasas
de interés, y ahora el reclamo sindical por recomponer los salarios, luego de
los picos inflacionarios del último trimestre, y el costo
que podría generar un decreto que establezca un bono obligatorio.
Tras la abrupta escalada del tipo de cambio nominal real entre los
pobres registros que predominaron en 2017 y primer cuatrimestre de 2018 y los
valores extremos de septiembre, en octubre se observó una disminución del
6,5% ajustado por la inflación y la variación de la cotización de la
divisa en los mayores socios comerciales de la Argentina; y se intensificó la
baja al 12% real en la primera semana de noviembre.
Sin embargo, en una comparación retrospectiva, se observa que hay
que remontarse hasta el el segundo cuatrimestre de 2011, previo al cepo
cambiario, para encontrar una mejor paridad entre el dólar y el peso
y su relación con los valores vigentes en los países a los que exporta e
importa la Argentina.
Ese fenómeno de adelanto del tipo de cambio (overshooting) y retraso
parcial posterior, cuando se cree que ha alcanzado un nivel de equilibrio con
el nivel de costos de las empresas exportadoras, han sido habituales en un país
con alta inflación y que repetidamente se ha utilizado como ancla de la
suba del nivel general de precios, pese a sus también reiterados fracasos.
Y como muchas veces se ha observado en décadas, el
reacomodamiento posterior, no ha quitado la esperada competitividad cambiaria
que reclamaban diversos sectores, en particular los vinculados con el sector
manufacturero industrial no agropecuario, pese a que a veces trascienden
pretensiones privadas de una paridad más alta.
Por el contrario, en el caso del agro, y las economías regionales, las
expectativas reales proyectan un impulso de las exportaciones en
cantidades sobre el cierre del año, cuando comience
a volcarse al mercado el fruto de la superación de las inundaciones y sequía
que diezmaron la producción en las campañas previas.
Tipo de cambio real multilateral
Al menos eso es lo que se advierte en la actualización diario del Índice
de Tipo de Cambio Real Multilateral, esto es en el promedio general, como
bilateral, con los 12 mayores socios comerciales de la Argentina, que hace el
Banco Central de la República Argentina, con base el 17 de diciembre de 2015,
luego de que quitara el cepo al comercio exterior, y se redujeran y eliminaran
la mayor parte de las retenciones a las exportaciones.
El indicador "se obtiene a partir de un promedio ponderado de los
tipos de cambio reales bilaterales de los principales socios comerciales del
país. Se considera la evolución de los precios de las canastas de consumo
representativas de los socios comerciales expresados en moneda local en
relación con el valor de la canasta de consumo local, constituyéndose como una
de las medidas amplias de competitividad (de tipo precio)", explica la
aclaración metodológica del ente monetario.
Los 4 grandes bloques comerciales con el país son Brasil: 32%
del total; Estados Unidos 12%; China 16%; la zona del euro 19 por ciento.
Las últimas previsiones del Relevamiento
de Expectativas de Mercado que recibe el Banco Central mostraron que la
cotización del dólar ya habría alcanzado un piso en la zona de
$36, y que ya este mes podría tender a un rango de $38, cerrar el año con una
paridad de $39,3 y ascender a $48,9 a fines de 2019, compatible con la
proyección de esperada desinflación del 45% anual actual a 27 por ciento.
|