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Por Pablo
Wende - Una nueva misión del FMI llegará hoy a la Argentina y está
previsto que permanezca dos semanas en el país. El objetivo será
monitorear el cumplimiento de las metas fiscales comprometidas en el acuerdo.
Pero al mismo tiempo se seguirá de cerca el comportamiento de las tasas de
interés y el dólar, que quedó a menos de 30 centavos de llegar al piso
inferior de la banda cambiaria.
Para este año no habría mayores problemas para cumplir con la meta de
déficit primario, incluso se sobrecumpliría el objetivo del año, que es un rojo
fiscal de $378.000 millones. Ya será mucho más complejo el target del año que
viene, cuando se deba alcanzar el equilibrio fiscal primario, antes del pago de
intereses.
Por eso, el objetivo central de esta misión será monitorear mucho
más de cerca qué pasa con el desarrollo del nuevo programa monetario, mucho más
estricto que el del acuerdo original. En realidad, el plan conocido como
"emisión cero" es el corazón de los cambios que se implementaron en
octubre al programa original que se había firmado en junio. Y eso es lo que se
vigilará de manera puntillosa a partir de ahora.
El italiano Roberto Cardarelli será quien nuevamente
encabezará la misión que desembarca en la Argentina. Tal
como adelantó ayer Infobae, el
funcionario del FMI mantuvo un "conference call" con inversores de
Wall Street para dar detalles sobre el programa renovado. Y
allí dejó en claro que "aún no están dadas las condiciones" para
expandir la base monetaria, aún en el caso de que el dólar toque el piso de las
bandas cambiarias.
Ayer el dólar finalizó a $35,50 en el mercado mayorista, apenas 25
centavos arriba del piso de la banda. Por lo tanto, estaría muy cerca de quedar
abajo de la "zona de no intervención". En ese escenario, el BCRA
quedaría autorizado a salir a comprar dólares. La incógnita es si los pesos que
habría que emitir con ese objetivo serán o no absorbidos posteriormente.
En ese diálogo, Cardarelli afirmó que el objetivo en esta instancia es
recuperar la credibilidad del Banco Central, por lo que no tendría sentido
acelerar los tiempos. En ese sentido, otras de las incógnitas es a qué ritmo
irán bajando las tasas de interés para reanimar la economía.
Ayer la tasa de Leliq finalizó a 67,1% anual, el nivel más bajo desde
que arrancó la nueva política monetaria. Se trata de un rendimiento que ya está
lejos del nivel de 73,5% que se pagaba hace exactamente un mes. Pero todavía
es alto para que las empresas se puedan financiar a tasas razonables.
El compromiso asumido por el BCRA es que la tasa no podrá bajar del 60%
anual hasta que no haya señales más claras de baja de la inflación y también se
reduzcan las expectativas sobre inflación futura. Por eso, se da por sentado
que ese nivel es el piso al menos hasta fin de año. Y es posible que en enero,
de no producirse ninguna sorpresa, las tasas vayan retrocediendo en forma más
rápida. Para eso, será clave que el dólar mantenga cierta estabilidad,
obviamente moviéndose dentro de las bandas de flotación definidas.
Junto a Cardarelli también llegará el recientemente flamante
representante del Fondo en la Argentina, el jamaiquino Trevor Alleyne. Aún
no se sabe dónde estará su oficina, aunque el propio ministro de Hacienda,
Nicolás Dujovne, aclaró que estará momentáneamente en el Banco Central hasta
que el organismo encuentre un lugar propio. Él actuará como nexo permanente
entre los funcionarios de Hacienda y el Banco Central con los técnicos del FMI,
que básicamente siguen el cumplimiento del programa desde Washington.
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