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Por Francisco Martirena - Ya con la mirada puesta en la posición que
asumirá el electo presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, el Mercosur y
la Unión
Europea ( UE)
se volverán a reunir la próxima semana en Bruselas, aunque para este año las
cartas están echadas y no habrá ningún acuerdo comercial.
Si bien el Gobierno, en forma idéntica al año pasado antes de la cumbre
de la Organización Mundial del Comercio ( OMC), ahora pretende
instalar que se podría firmar un "acuerdo" durante el G-20, existe
una falacia. De lograrse, sería apenas un "comunicado de carácter
político" sin ningún fundamento económico, con el objetivo de mostrar un
resultado en público, admitieron fuentes delMercosur a BAE
Negocios. "La Argentina siempre exagera las posiciones y quiere firmar
un cheque en blanco. Hoy hay que decir que hasta que Bolsonaro se acomode no va
a pasar nada importante", señalaron desde el bloque.
Desde la Cancillería afirman que la reunión de la semana venidera
encierra "la expectativa de si el gobierno saliente de Michel Temer tiene
un guiño de Bolsonaro para ir adelante; o si va a dejar simplemente la posta de
cerrar esta negociación a otro gobierno como se viene haciendo desde hace 20
años. Y si esta vez, la UE comprende
que si no muestra flexibilidad se va a perder como en 2004 otra oportunidad
histórica".
"Las conversaciones están muy difíciles. La UE tiene poco margen
para ser flexible teniendo en cuenta la ola de populismo que hay en
Europa", señalaron las fuentes. El bloque sudamericano reclamó a su
contraparte que mejore las ofertas agrícolas, por ejemplo en el caso de la
carne vacuna, el azúcar y el etanol, pero la respuesta fue negativa. En este
marco, el Mercosur considera
que no puede seguir haciendo concesiones para una mayor apertura en bienes
industriales, admitieron las fuentes.
"Queremos cerrar pero no a cualquier precio", manifestó un
negociador de la Argentina, que dentro del bloque es la que tiene la postura
menos rígida para alcanzar un acuerdo de libre comercio. Para el Mercosur, el
comisario de Agricultura, Phil Hogan, mantiene una posición casi cerrada por la
defensa de los intereses agrícolas y no facilita los avances. Uno de los focos
está puesto en la cuota ofrecida por el bloque europeo para la importación de
99.000 toneladas de carne y 150.000 de azúcar por año procedentes del Mercosur, que
es considerada "bastante limitada" y un pedido para que no se
apliquen aranceles dentro de esa cuota. Además, las 99.000 toneladas de carne
fueron ofrecidas verbalmente por la UE, y no constan en
ninguna oferta escrita porque los agricultores no quieren más de 70 mil
toneladas.
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