El dólar frustró el que iba a ser el segundo día consecutivo de ganancias para el euro con una reacción que llegó coincidiendo con la apertura de Wall Street y con el momento en que la moneda única alcanzó sus máximos de una semana. Los inversores siguen confiando en el billete verde, pese a las cifras de flujos de capital que se publicaron ayer. La confianza en los próximos datos macroeconómicos y el nulo empuje del euro dio alas a la divisa estadounidense. El billete verde inició la sesión en las principales plazas europeas con descensos, aún condicionado por la jornada de ayer, en la que el aluvión de referencias macroeconómicas que se publicó en EEUU no le favoreció y constituyó un escenario adecuado para que los inversores realizaran beneficios. Sobre todo, el leve incremento de los flujos de capital y el hecho de que se quedaran muy por debajo de las expectativas de los analistas dañó la cotización del billete verde, algo que parecía arrastrar incluso en la sesión de hoy.
Sin embargo, la confianza del mercado en el euro en estos momentos es muy baja. Los inversores apenas dejaron que la moneda única alcanzara sus máximos en una semana, en torno a 1,2170 dólares, para pasar a tomar posiciones en el dólar, lo que terminó de un plumazo con las aspiraciones alcistas del euro. La moneda única se situó de nuevo por debajo de 1,21 dólares, a la espera de que se conozcan las cifras del índice de la Fed de Filadelfia, que podría dar nuevas pistas sobre el crecimiento de la primera economía mundial. El Libro Beige reflejó ayer que los mercado no tenían que temer por este factor ni tampoco por el comportamiento de los precios.
Las cifras macroeconómicas que se publicaron en EEUU apenas afectaron a la cotización del billete verde, aunque las peticiones semanales de subsidios por desempleo se elevaron por encima de lo previsto por los analistas.
El yen apenas mostró variaciones en su cotización frente al dólar. Mientras, la libra se encuentra en zona de mínimos desde agosto del pasado año, en medio de las negociaciones por el presupuesto europeo, con el referente del denominado cheque británico de por medio.