Por Luis Beldi - Comienza una semana donde la
ficha puesta es que el dólar va a subir porque el Banco
Central así lo desea; ya que está a pocos centavos de
tocar el piso inferior de la banda de flotación. La única duda es el método: ¿Bajará
las tasas de Letras de Liquidez (Leliq) para poder emitir lo que los bancos no
van a renovar o será comprador de dólares?
Bajar las tasas
parece ser la medida que más le gusta al FMI, pero el riesgo es que el
descuento se traslade a los plazos fijos. Esto, sumado a las restricciones a
los bancos de traer dólares para carry-trade, (vender dólares para, con los
pesos, hacer plazos fijos) puede relajar más de lo recomendado el cepo
monetario.
Habrá que ver cuánto resiste el mercado una baja en los rendimientos de
plazo fijo. Hubo señales la semana pasada: los que cobraron el cupón del Bonar
2024 no lo reinvirtieron en el bono ni se pasaron a pesos,
directamente lo giraron al exterior. Esto es igual a una toma de ganancias
en dólares.
Esto fue un aviso de que el Central va a licitar Letras del Tesoro en
dólares y va a ofrecer una tasa más alta que la vez pasada: 7% anual por
títulos que vencen en 196 días. Temen que los inversores no renueven los montos
en un nivel tan elevado como en la anterior licitación donde el 90% renovó su
tenencia de Letes. Si no lo hacen es porque prefieren hacerse de los dólares y
no precisamente para carry-trade, sino para girarlos al exterior.
No son las únicas señales que no ayudan al
cepo monetario. El efecto Bolsonaro amenaza a que el
presidente electo brasileño sea a la Argentina lo que es Donald Trump es a
China y Europa.
Mientras tanto, se vienen medidas para favorecer a la industria
automotriz, bajando sus costos impositivos. Además, Bolsonaro anunció que
subvaluará su moneda llevando al dólar a 5 reales y, por si fuera poco, el
estilo del presidente electo está contagiando a la sociedad. De hecho, el
jueves la policía de Alagoas ubicó a los asaltantes de un banco y rodeó la
casa. Se habló de un tiroteo, pero lo cierto es que mataron a los once
integrantes de la banda sin bajas policiales. ¿Ninguno intentó rendirse ante la
superioridad de fuego de la Policía? ¿No quedaron heridos para que den su
versión del caso? En realidad, estas preguntas hoy parecen no importar a los
brasileños. No habrá ningún Chocobar entre los policías que participaron del
tiroteo.
Brasil por otro lado, vio cómo el real caía en la semana 1,10% frente
al dólar. Es decir, la moneda brasileña se devaluó frente al peso argentino que
en ese lapso subió 0,30% frente al dólar. El real en una semana se abarató 1,40%
frente al peso. El principal competidor y cliente está
adelantando su tipo de cambio mientras el Banco Central lo atrasa.
Pero no es el único frente de tormenta que se infiltra en la economía
local. La debacle del viernes en Wall Street por la undécima baja consecutiva
del petróleo, la fortaleza del dólar frente a las principales monedas del mundo
(subió 0,20%) y las tasas de los bonos del Tesoro en 3,19%, están
alejando los capitales de los países emergentes y haciendo
tambalear el precio de sus bonos de la deuda.
El viernes
el riesgo país de la Argentina aumentó 10 puntos básicos ( 1,65%) a 617 después
de haber tocado los 597 el miércoles. En dos días, el riesgo país subió 20 puntos y los bonos
terminaron débiles.
Tal vez la semana no comience tan dura
para Wall Street. Por lo pronto en la noche del domingo, en los mercados
Overnight (Oriente) el dólar estaba cayendo ante casi todas las monedas. Pero
no es señal de que atenúe la sensación negativa que deja a los inversores del
planeta la guerra comercial que hará que China, una de las locomotoras del
mundo crezca menos. Esta caída de los chinos influye en el precio del petróleo
porque baja la demanda de los más grandes consumidores de energía.
Por supuesto, son datos que no influyen en el dólar en la Argentina en
lo inmediato, pero van desordenando los planes del Banco Central que debe
repensar cada día su estrategia.
Las tasas en
más de 66% que paga a los bancos, son el pilar de esta estrategia. Pero los costos están a la vista. Los
balances de empresas que están ingresando a la Bolsa muestra números rojos. Por
caso Mirgor, la empresa de la familia Caputo, tuvo pérdidas por más de $ 600
millones.
Como corolario a la suba de costos e impuestos, se les pidió a las
empresas que paguen un bono de $ 5 mil para aliviar la
crisis que el propio Gobierno creó. Quieren descomprimir
la situación de fin de año, pero el precio es la pérdida de fe de los
empresarios para invertir en la Argentina que, en su desesperación por sostener
el fuerte plan de ajuste, viola reglas de seguridad jurídica.
No son pocas las empresas que van a tener dificultades para pagar
este bono porque su planta salarial es extensa y han hecho
los máximos recortes para evitar despidos o suspensiones.
Lo preocupante de estos ajustes extremos es que no terminan
gradualmente. Sino que al reprimir la cotización del dólar y quitar pesos de la
plaza -según los antecedentes que se conocen- no hay deslizamientos suaves al
final del camino.
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