Por Pablo Wende - Casi como un argentino más, Roberto
Cardarelli tiene ganas de hablar de fútbol el sábado a la
mañana. Su preocupación es saber dónde podrá ver el partido que su Lazio
disputa el domingo. Pero también pregunta cómo puede hacer para ir a la cancha
a ver la (finalmente suspendida) Superfinal Boca-River. Recién después de
aclaradas las dudas futbolísticas, el jefe de la misión del FMI está dispuesto
a referirse al nuevo programa firmado con la Argentina y el objetivo de la
nueva misión técnica que desembarcó ayer en Buenos Aires.
El italiano recibió
a un grupo reducido de medios, entre los que estaba Infobae, ayer en un hotel
en Recoleta. Estuvo acompañado por Trevor Alleyne, el
flamante representante residente en la Argentina. Él mismo se ocupó de señalar
que al menos momentáneamente ocupará una oficina en el Banco Central.
Durante casi una hora, ambos hablaron relajados sobre los temás más
relevantes, pero especialmente de la política monetaria. La voz cantante, sin
embargo, la tuvo Cardarelli. "Las tasas van a ir bajando
gradualmente, a medida que veamos una disminución de la inflación. Estos
altos niveles actuales es el costo que debe pagar la economía para estabilizar
las variables financieras".
El jefe del Fondo, se mostró satisfecho con la baja del dólar, porque "es
lo que buscábamos en esta instancia con la política monetaria restrictiva".
Pero además mostró su optimismo sobre el futuro de la economía. "Vemos que
el piso se estaría tocando en este último trimestre. La economía se recuperará
de manera más fuerte a partir del segundo trimestre de 2019, por el efecto de
la cosecha, un tipo de cambio más competitivo y la recuperación de la demanda
interna.
A continuación, los principales pasajes de la entrevista con Cardarelli,
siempre acompañado por el nuevo representante residente en el país:
-Cuál es el
plan de esta nueva misión técnica en Buenos Aires?
-Esperamos concluir el viernes. Como saben, el programa cambió mucho
respecto a la primera revisión. Más que nada queremos discutir con las
autoridades lo que está pasando y cómo está funcionando el nuevo esquema de
política económica, pero especialmente la política monetaria. En ese sentido,
hemos visto buenos resultados desde principios de octubre una apreciación del
peso que es lo que teníamos como objetivo, a partir de mayores restricciones en
el plano monetario.
-.Qué es lo
que lo que los entusiasma respecto a esta nueva etapa?
-Hemos visto que empiezan a bajar las expectativas inflacionarias.
Claramente, desde el punto de vista fiscal esperamos la aprobación del
Presupuesto en el Senado, por lo que pensamos que el programa de equilibrio
fiscal para 2019 es cumplible. Realmente no vemos muchas cuestiones
contoversiales en este momento. Y miramos con atención lo que suceda con la
actividad económica. Pero básicamente estamos conformes con la estabilidad que
vienen mostrando las variables financieras. Y es cuestión de seguir
implementando lo que se viene haciendo.
-¿Por qué se optó por ir a un esquema de agregados
monetarios y dejar atrás el de metas de inflación?
-Cuando definimos con el Banco Central el target de crecimiento cero de
la base monetaria no teníamos tan claro si sería suficientemente restrictivo.
Porque eso depende también de la demanda de moneda. Y eso es un factor difícil
de estimar. Pero está claro que si la política
monetaria se vuelve muy restrictiva, la consecuencia es una apreciación del
tipo de cambio. Y en esa instancia, como sucedería en los
próximos días, el Central puede salir a comprar dólares y de esa forma inyectar
pesos en la economía. De todas formas, hay que tener cuidado que esa mayor
cantidad de pesos que se vuelcan al mercado no generen mayor inflación. Pero
en principio no hay ninguna obligación de retirar esos pesos del mercado,
siempre y cuando se hayan emitido para comprar dólares y evitar que siga
cayendo el tipo de cambio.
-¿Cómo
imaginan la dinámica de las nuevas reglas monetarias?
–Si el cambio se deprecia mucho es un
indicador que la política monetaria es demasiado laxa, entonces esta la
posibilidad de hacerla más restrictiva vendiendo dólares y reduciendo la
cantidad de pesos. Hay márgenes, o cláusulas de salvaguarda en ambas
direcciones. El Central tiene que tomar la decisión
si la política monetaria actual es la apropiada para conseguir sus objetivos,
el principal es reducir la inflación. Y lo que vimos
en el último relevamiento del Banco Central, es que empezó a bajar la
expectativa inflacionaria, lo tomamos como un buen síntoma.
-¿Qué opinan sobre la marcha de la
economía y la actual recesión?
-Estamos preocupados por supuesto. Es claro que la policía monetaria y
fiscal actual es para estabilizar las variables financieras luego de una crisis
y eso tiene sus costos. Pero esperamos que esta recesión no
vaya a durar mucho tiempo. Para el segundo trimestre del año que viene
esperamos que la economía ya esté en crecimiento nuevamente. Por
un lado tendremos la recuperación del campo luego de la sequía y al mismo
tiempo una reducción de la tasa de interés. Esto aumentará la confianza y hará
crecer la demanda doméstica. A su vez, el cambio más competitivo generará una
recuperación de las exportaciones netas muy significativa. Estamos viendo el
piso de la recesión muy próximo, la economía ya habrá tocado fondo en el primer
trimestre y veremos una recuperación a partir del segundo. Si bien estimamos
una caída de 1,7% para 2019, en realidad es un tema más estadístico que otra cosa,
porque se crecerá durante casi todo el año. En ese sentido, esperamos que este
último cuarto trimestre será el peor y luego empezaremos a ver una
recuperación, a partir de la baja de tasas, aún cuando sea gradual.
-¿Cuál es el destino de los desembolsos que está
realizando el FMI?
-El FMI le gira dólares al Tesoro, pero a su vez éste los deposita en
el Central, por lo que aumentan las reservas netas. El plan es que esas divisas
se utilicen para hacer frente a deudas en moneda extranjera que enfrente la
Argentina. No hace falta que esos dólares pasen a pesos en los próximos meses,
porque el Tesoro tiene ahorros en moneda local en exceso. El año próximo sí
habrá necesidad de vender dólares para enfrentar necesidades en pesos. En ese
caso, hay dos caminos. Uno es que el Tesoro venda esos dólares directamente al
mercado, como se hizo hasta hace un par de meses con las lícitaciones diarias.
Pero otra manera es venderle directamente al Central para no influír en la
cotización. En ese caso, el BCRA deberá absorber posteriormente esos pesos.
-¿Creen que
se recuperará la confianza para sostener la recuperación que ustedes vaticinan,
teniendo en cuenta que se avecinan las elecciones?
-En el pronóstico que tenemos, vemos una recuperación de la actividad
que empieza y no se interrumpe a lo largo del todo el 2019. Por supuesto que
también hay riesgos para este escenario. Uno de esos riesgos es que la
inflación no baje tan rápido como esperamos, entonces las tasas seguirán más
altas que lo que pensamos. También puede haber situaciones internacionales que
generen efectos negativos. Y por supuesto la incertidumbre relacionada con el
ciclo político seguramente introduzca volatilidad. Aún así
no vemos que ninguno de estos factores será tan fuerte como para interrumpir la
recuperación.
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