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Por Ruben Ramallo - La
libra esterlina cae más de un 1,5% frente al dólar y el euro tras la dimisión del ministro
dedicado a negociar el Brexit con la Unión Europea, Dominic Raab, quien en su
carta de dimisión publicada en Twitter, indica que no puede aceptar el acuerdo
al que ha llegado May por poner en peligro la integridad territorial de Reino
Unido.
Según Jordan Rochester,
analista de Nomura, "la dimisión de Raab cambia el terreno de juego. Es
difícil ser optimista con la libra a corto plazo".
Rochester agreta que "May
ha sobrevivido a cosas peores", en referencia a la dimisión de Boris Johnson
y otros ministros el pasado verano. Sin embargo, todavía podrían llegar más
renuncias en las próximas horas, tras los dos ministros y tres altos cargos del
Gobierno que han dejado sus puestos.
Los analistas de Deutsche Bank
creen que, si hay más de tres dimisiones, el pacto del Brexit lo tendrá muy
difícil para pasar por el Parlamento. Además de Raab, ya han formalizado su
dimisión la ministra de Trabajo, Esther McVay, y el secretario para Irlanda del
Norte, Shailesh Vara.
Todos ellos consideran que el
acuerdo suscrito por May dejará a Reino Unido demasiado atado a las normas de
la UE, al seguir durante un periodo indefinido dentro de la unión aduanera.
En opinión de Chris Beauchamp,
de IG Markets, "el pacto de Reino Unido con la UE empieza a parecer papel
mojado. Cualquier cosa puede pasar hoy y es de esperar mucha volatilidad
durante la jornada".
Para Andy Scott, de la
consultora JCRA, "los mercados
afrontan de nuevo no solo la creciente incertidumbre del Brexit, sino también
sobre la situación política doméstica". Unas elecciones anticipadas
podrían no parar el Brexit y llevar al poder al líder laborista Jeremy Corbyn,
cuyo programa de nacionalizaciones y más gasto público asusta a los analistas.
Ayer Reino Unido y la Unión
Europea anunciaron que alcanzaron un acuerdo para la salida del país del bloque
comunitario. La caída de la libra es la mayor
desde junio de 2017, coincidiendo con el inicio de las negociaciones. La
rentabilidad del bono británico a diez años baja con fuerza al 1,4%.
Según Emmanuel Cau, estratega
bursátil de Barclays, "la libra y las
cotizadas con exposición a Reino Unido bajan en tándem ante el golpe para la
confianza delmercado que supone la
posibilidad de un Brexit sin acuerdo". Los analistas de UBS creen que en
este escenario, podría llegarse a la paridad de libra y euro.
La divisa británica había repuntando con fuerza en las últimas semanas por las
expectativas que se habían generado alrededor del Brexit. Pero pese al anuncio
oficial de acuerdo, los inversores están empezando a desconfiar de que termine
a buen puerto.
Por su parte el precio de los bonos británico suben con fuerza y
cae su rentabilidad al 1,4%. El movimiento es una señal
de pánico entre los inversores que buscan refugio en la deuda británica.
La caída de rentabilidad implica que para el mercadose abre un escenario recesivo con
una salida desordenada del Reino Unido.
El acuerdo del Brexit todavía
tiene un tortuoso camino que recorrer para que salga adelante. May tiene que
convencer de las bondades del pacto con Bruselas a los suyos, en mitad de
fuertes rumores de rebelión de los tories, y al Parlamento británico.
La debilidad de May es más que una evidencia que supera las críticas
desmesuradas del ala euroescéptica de su partido, liderada por el exministro de
exteriores Boris Johnson.
Hoy la premier llevará el
acuerdo al Parlamento británico, pero todavía no hay fecha para las votación.
May deberá obtener el apoyo de 320 diputados de los 650 que componen la Cámara.
El Brexit
podría llevar a la quinta mayor economía del mundo hacia lo desconocido.Muchos temen que dividirá a Occidente mientras se enfrenta a la no
convencional presidencia de Donald Trump en Estados Unidos y la creciente
asertividad de Rusia y China.
Partidarios del Brexit admiten que habría algún dolor a corto plazo para la
economía de 2,9 billones de dólares. El acuerdo le dará al enorme centro
financiero británico, la mayor fuente de sus exportaciones e ingresos
tributarios, sólo un nivel básico de acceso a los mercados del bloque europeo.
El actual pacto le daría a
Reino Unido un nivel similar de acceso a la UE al que tienen las principales
firmas de Estados Unidos y Japón, aunque ligándolo a muchas normas financieras
del bloque en los próximos años.
Pero los que respaldan la separación aseguran que, en
el largo plazo, Reino Unido prosperará cuando se libere de la UE, que
consideran un experimento fallido en la integración europea dominado por
Alemania.
El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, recomendó ayer que
los líderes de la UE realicen una postergada cumbre para sellar el acuerdo. El
presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, ha convocado una cumbre
extraordinaria diplomáticos para el próximo 25 de noviembre.
Pero el jefe negociador del bloque, Michel Barnier, advirtió que el camino para
asegurar un Brexit sin sobresaltos aún era largo y potencialmente difícil.
El anuncio oficial de Londres
sobre el acuerdo
En una declaración a las
puertas de Downing Street, la primera ministra británica, Theresa May, ha
confirmado que el Gobierno británico ha aprobado por mayoría el acuerdo para el
Brexit, después de un "largo y apasionado" Consejo de Ministros que
se ha extendido durante cinco horas y en el que al menos 9 de sus 29 miembros
habrían votado en contra.
El documento, de 585 páginas
de extensión, ya ha sido difundido tanto por el gobierno británico como por la
Unión Europea. No han pasado ni 24 horas
y ya han dimitido cinco altos funcionarios del Gabinete de May, incluido
el ministro encargado del Brexit, Dominic Raab. Ante la oleada de salidas la
libra cae un 1,5% frente al dólar y el euro.
En sus contenidos, May poco menos que se
rinde a las principales exigencias de la UE. Así, Reino Unido
permanecerá en una unión aduanera con la UE, sobre la que se construirá su
futura relación comercial, mientras que Irlanda del Norte se mantendrá como
parte del mercado común de bienes y personas,
con las mismas leyes de competencia, agricultura y medio ambiente y la
supervisión del Tribunal de Justicia Europeo.
Para evitar la división política del país, el resto del Reino Unido aplicará
las normas europeas, permaneciendo de facto como un miembro más hasta que no se
llegue a un acuerdo alternativo.
Las dos
partes prometen "hacer lo posible" para alcanzar un nuevo pacto en
2020, cuando se termine el periodo de transición
en el que Reino Unido seguirá aplicando las leyes europeas, aunque no hay
ningún tipo de garantías, y será la UE la que tenga la última palabra para
poner fin a las cláusulas aprobadas hoy. Si no se alcanza un nuevo acuerdo para
entonces, se podría extender la pertenencia de Reino Unido a la UE, o empezar a
aplicar las leyes acordadas solo a Irlanda del Norte, con controles fronterizos
en los puertos para el comercio entre Gran Bretaña y las dos irlandas.
"El mejor posible"
May explicó ayer que "las
decisiones han sido difíciles", pero que el acuerdo que alcanzaron con los
negociadores de la UE el pasado lunes por la noche era "el mejor
posible". "Creo con mi cabeza y corazón que esta decisión va a favor
del interés nacional de todo el Reino Unido", afirmó la 'premier'.
El contenido específico del acuerdo se dará a conocer en los próximos días.
"Es mi obligación explicar nuestra decisión, y [el jueves] daré una
declaración en el Parlamento", agregó May.
Aun así, señaló que su plan
"es mejor que no hacer el Brexit y violar el mandato del referéndum, hacer
un Brexit sin acuerdo o lanzarnos a la incertidumbre de otra votación".
Hoy jueves, May está compareciendo en la Cámara de los Comunes del Parlamento británico,
tras las dimisiones de buena parte de su gabinete, incluida la salida del
ministro para el Brexit, Dominic Raab.
A pesar del desmoronamiento del Gobierno de May, la decisión de la premier
desatasca las negociaciones y permite que la UE celebre una cumbre extraordinaria
el 25 de noviembre, para sellar las condiciones definitivas de la salida del
Reino Unido de la Unión europea, que ha sido anunciada esta mañana por Donald
Tusk.
Lo peor de ambos mundos
Aun así, hay grandes dudas de que el acuerdo pueda ser aprobado
en el Parlamento británico. Un creciente número de diputados
conservadores y unionistas norirlandeses han amenazado en las últimas horas con
apoyar una moción de no confianza en la primera ministra, que hundiría su
Gobierno antes de llevar a votación el acuerdo. Todavía no hay fecha para la
votación en el Parlamento británico.
Nada más conocerse el contenido del acuerdo, el líder de la facción
euroescéptica 'tory', Jacob Rees-Mogg, anunció inmediatamente su pérdida de
confianza en May, y pidió a sus compañeros -unos 80- que hicieran lo mismo. La
líder de los unionistas norirlandeses, Arlene Foster, que sostiene al Gobierno,
advirtió que si Irlanda del Norte acaba separada legalmente del resto del país,
"habría consecuencias" parlamentarias.
Según los medios británicos, entre 9 y 11
ministros habrían votado en contra del acuerdo en el gabinete de ayer, entre
ellos el ministro de Exteriores, Jeremy Hunt, el de Interior, Sajid David, y el
de Comercio, Liam Fox. Según Sky News, una de ellas -Esther McVey, Trabajo y
Pensiones, hoy dimitida- habría llegado a pedir una votación oficial sobre su
aprobación, lo que refleja el nivel de división interna en el Gabinete y la
precariedad del pacto.
El conflicto fundamental radica en que tanto quienes defienden la continuidad
como los que abogan por romper con el bloque, consideran que Reino Unido sale peor parado de lo que implica
la pertenencia actual.
Para los pro-Brexit, este
desenlace supone una declaración de guerra, puesto que cuestiona la
repatriación de la soberanía que habían demandado como apelación fundamental
durante la campaña del referéndum. Mientras, en opinión de los que apoyaban
seguir en la UE, la solución implica perder privilegios a cambio de ninguna
prestación tangible, ya que el alineamiento normativo impedirá a Londres
establecer los pactos comerciales bilaterales que, en el aspecto más positivo,
la ruptura debería acarrear. Por ello, su reclamación de un segundo plebiscito
gana enteros y el respaldo parlamentario que lo ampara es también mayor.
Tras conocerse el acuerdo, la libra ha remontado las caídas que se había
anotado a lo largo de la tarde. Poco antes de la finalización de la reunión, la
libra se cambiaba a 1,29 dólares, pero tras conocerse el acuerdo alcanzó
máximos del día hasta 1,307 dólares. Hoy con la crisis de Gobierno y mientras
May comparece en el Parlamento la libra se desploma frente al dólar y el euro.
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