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Por Mariano Cuparo Ortiz - El Indec publicará este
viernes el dato de actividad de septiembre, mes que se consolidaría como el
segundo peor del año, apenas superado por la brutal caída que generó la sequía
en abril. En septiembre impactó de lleno la devaluación del tipo de cambio que
comenzó a fines de agosto y fue de más del 30%. Al impacto en los precios y el
poder adquisitivo se le sumó la incertidumbre que generó la propia crisis
cambiaria y juntos provocaron un mal desempeño en los sectores clave. Se
registrarían caídas en la industria, la construcción y el comercio.
El informe del Estimador Mensual de Actividad Económica ( EMAE),
que publicará el Indec el viernes, no traería buenas noticias. Definitivamente
fue un mes negativo para la producción. Los analistas esperan una caída, en la
comparación libre de estacionalidad contra agosto, en torno al 2%. Números más,
números menos. Y ahí un detalle: si la caída supera al 2,3%, el trimestre
cerrará en números negativos y la economía habrá entrado técnicamente en
recesión. El dato es meramente estadístico pero el Gobierno tendrá un ojo
puesto ahí.
En algo coincidieron los economistas consultados por BAE
Negocios: no les importa si el número del tercer trimestre termina unas
décimas arriba (para que la recesión sea técnica, dos trimestres consecutivos
deben dar negativos en la comparación desestacionalizada) sino que todos los
indicadores dan señales de recesión. "Ya estamos en condiciones de decir
que estamos en recesión. No importa lo de los dos trimestres. El desempleo va a
subir por encima de 10%, la actividad va a caer 3% y a dejar un arrastre de 4%.
Lo otro se trata de un efecto estadístico", dijo el analista de Eco Go,
Juan Paolicchi, quien además sostuvo que, más allá de la magnitud de la caída,
"septiembre fue peor que agosto". Además, señalaron, los datos de
julio y agosto son provisorios, por lo cual el Indec podría corregirlos y la
cuenta cambiaría.
El director socio de Consultora Ledesma, Gabriel Caamaño Gómez, sostuvo:
"En septiembre dieron muy mal construcción e industria, también el
inmobiliario, los servicios en general. Eso va a pegar de lleno y la
recuperación del agro después de la sequía en septiembre ya pegará menos. Va a
impactar todo el mal desempeño por la volatilidad macro de agosto-septiembre.
Eso implica dos cosas: volatilidad de precios relativos y tasa. Los actores no
saben cuáles son los precios relativos y hay un alto nivel de incertidumbre.
Como no saben qué va a pasar, posponen decisiones de inversión y consumo. Va a
dar mal y me sorprendería que no termine dando mal".
Efectivamente los principales indicadores que conformarán al EMAE de
septiembre ya fueron publicados por el propio Indec y mostraron números muy
negativos. El Estimador Mensual Industrial (EMI) de septiembre dio una
contracción de 11,5%. Aunque la comparación es interanual, septiembre mostró
mucha aceleración contra el 5,6% de caída en agosto. Y también el Indicador
Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) tuvo la primera caída, de
4,2%, tras el auge de la obra pública, que comenzó a frenar por el ajuste.
"Considero que septiembre va a dar un número importante de caída
porque los cuatro rubros que componen el 70% del EMAE son
la construcción, la industria, el comercio y el agro. Para calcular el EMAE se
toma el ISAC, que dio mal, porque la construcción viene floja. Para la
industria se toma el EMI, que dio pésimo en septiembre, y si se mira el dato de
la Utilización de la Capacidad Instalada en la Industria (UCII) se confirma el
retroceso. Además el agro en septiembre no pondera tanto y aunque tiene signos
de vitalidad no creo que logre compensar. También está dando mal el comercio en
general, por la caída del salario real. En suma, todo eso podría dar una
retracción de la actividad en torno al 2%", afirmó el economista Guido
Lorenzo.
En ese sentido, el economista jefe de Ecolatina, Matías Rajnerman,
coincidió y agregó que además "septiembre fue el primer mes de balanza
comercial positiva, por el desplome de las importaciones. El salto cambiario de
agosto provocó inflación y pérdida poder adquisitivo pero también incertidumbre
ya que no se sabía lo que iba a pasar. Fue un mes bastante malo y si no hubiese
estado la sequía se trataría del peor mes del año".
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