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Por Eugenia Baliño
- A pesar de la estabilidad cambiaria y el sobrecumplimiento de la meta monetaria
por parte del Banco Central, que le está
permitiendo acelerar la baja de las tasas de interés de referencia, lo cual ya
empezó a mejorar levemente los costos del financiamiento para las empresas; y
del manifiesto apoyo del Fondo Monetario Internacional (FMI) a las políticas
que viene llevando adelante el Gobierno de Mauricio Macri, las dudas de los
inversores persisten y el riesgo argentino no cede.
El índice de riesgo país que elabora JP Morgan, que mide el diferencial
de tasas con los bonos de EE.UU., superó los 650 puntos sobre el final de la
semana pasada para la Argentina, 390 puntos por encima del nivel de Brasil y
más de tres veces la marca de Uruguay y Colombia.
La tasa de los bonos locales en dólares volvió a ubicarse por encima de
los dos dígitos: 10,7% en el caso del Bonar 24 y 11,1% para el Bonar 2037. En
tanto, los seguros contra default (credit default swaps) a 5 años arrojan una
probabilidad de que la Argentina caiga en cesación de pago del 33 por ciento.
Según los analistas, la mala performance de estos indicadores está
reflejando las dudas de los inversores sobre la viabilidad del ajuste, los
malos números de la economía local y la incertidumbre electoral ante un
panorama en que continúa la polarización entre Mauricio Macri y Cristina
Fernández de Kirchner.
"La sostenibilidad de la deuda pública no es un problema si se
estabiliza el tipo de cambio real y se converge a un equilibrio fiscal antes de
intereses en los próximos años. El problema es el riesgo político de cara al
año electoral, la mayor volatilidad en los mercados internacionales y las dudas
en torno a la viabilidad del ajuste fiscal en un contexto recesivo",
señaló el economista Federico Furiase, director de Eco Go.
"Por eso, será clave que en estos meses el Gobierno muestre
capacidad para estabilizar la economía real, reapertura de paritarias y baja de
tasa controlada mediante, y mejorar los números de las encuestas", agregó.
En la misma línea, Martín Alfie, economista jefe de consultora Radar,
sostiene que "más allá de la estabilidad cambiaria, hay dudas sobre la
viabilidad del ajuste fiscal (política y económicamente hablando), el ratio
deuda/PBI empeoró sensiblemente y la actividad económica tampoco tiene buenas
proyecciones". "Y, cuando uno ve la curva de bonos, hay muchas dudas
sobre lo que pasa post-2019: incertidumbre electoral, en general, y en
particular sobre el programa financiero de los próximos años", afirma.
Las rebajas de en las calificaciones de la deuda local por parte de
Standard&Poors y Fitch en los últimos días, que sumaron aún más dudas a los
inversores, también apuntaron en este sentido.
El lunes de la semana pasada la agencia S&P redujo la calificación
crediticia de la Argentina en moneda extranjera y local a B desde B y advirtió
que podría volver a bajarla si el Gobierno no continúa el ajuste y si
"acontecimientos políticos negativos inesperados" dañan más la
confianza de los inversores.
"Hubo una erosión del perfil de deuda de Argentina, de la
trayectoria de crecimiento económico y de la dinámica de inflación tras los
reveses en la implementación de su desafiante programa de ajuste
económico", afirmó a través de un comunicado.
Cuatro días antes, Fitch había bajado su perspectiva para la
calificación de deuda soberana de Argentina de estable a negativa por la
debilidad de la economía y el panorama incierto para la consolidación fiscal en
los próximos años.
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