En la tradicional entrega de El Economista del Mes, el análisis de la coyuntura
estuvo a cargo de Federico Furiase, quien vislumbra una reactivación tipo “V”
en 2019, pero sólo en algunos sectores. Dice que la inflación de 2019 estará en
torno al 30% y que la sostenibilidad de la deuda no es fácil.
1| ¿La meta fiscal es alcanzable?
El año 2018 viene muy bien encaminado para cumplir con la meta fiscal: a
octubre, el déficit fiscal antes de intereses acumula 1,2% del PIB (frente a
una meta de 2,6% del PIB), la mitad del déficit acumulado en el mismo período
de 2017, con una buena performance de la recaudación y una fuerte caída del
gasto en términos reales, aceleración de la inflación mediante. Esta dinámica
puede dejar colchón para 2019; además, las retenciones ayudan y permiten un
ahorro fiscal de 1% del PIB. De todas formas, será clave la nominalidad: un
escenario de desinflación rápida podría complicar el ajuste fiscal dada la
indexación de las jubilaciones a la inflación alta de 2018 mientras la
recaudación viajaría con la inflación más baja de 2019.
2| ¿Cómo viene el programa monetario?
Luego de casi dos meses, creo que sobra tasa de interés desde el lado del
programa monetario, pero no desde el lado de la estabilidad de los depósitos a
plazo fijo. Me explico: los bancos tienen excedente de liquidez por el
racionamiento del crédito para no caer en "selección adversa" y el
crecimiento exponencial de los depósitos a plazo fijo, con lo cual, el BCRA
tiene margen para seguir bajando la tasa de Leliq y cumplir con el target de
base monetaria. Sobre todo, teniendo en cuenta que en diciembre llega Papá Noel
y entra el ajuste por estacionalidad de 6% de la base monetaria que, partiendo
desde un nivel de sobrecumplimiento del programa al 15 de noviembre, podría dar
margen para expandir hasta un 10% la base monetaria ($122.686 millones) y
convalidar la nominalidad frente a la reapertura de paritarias. Los bancos no
tienen otra que maximizar el diferencial de tasas colocando en Leliq el
incremento en los depósitos a plazo remunerado con tasa Badlar, para compensar
el aumento de la mora en la cartera de crédito. Ahora bien, desde el lado de la
estabilidad de los depósitos a plazo fijo, la tasa Badlar está condicionada por
la tasa sin riesgo de los bonos del Tesoro de EE.UU., el riesgo-país y las
expectativas de devaluación (expectativas de inflación), y acá no sobra nada.
Si la baja de tasa queda en offside, se corre el riesgo de romper el equilibrio
dólar/tasa y la estabilidad de los depósitos a plazo que financian las Leliq.
Por eso, está muy bien que el BCRA vaya "paso a paso" con la baja de
tasas. Con el REM de noviembre a publicarse en los primeros días de diciembre,
vamos a tener buenas noticias por el lado de la inflación esperada a 12 meses y
eso va a dar margen para que la tasa Leliq en diciembre perfore el piso del
60%. Hacia adelante, el BCRA tendrá que encontrar espacio para bajar encajes no
remunerados, para que el recorte de la tasa Leliq no fuerce una baja de la
Badlar (para mantener la rentabilidad de los bancos) que agregue un factor de
inestabilidad en los plazos fijos. Además, la baja de encajes no remunerados
(componente de la base) mejoraría el balance cuasifiscal del BCRA por dos vías:
menor necesidad de colocación de Leliq para cumplir con el target de base
(efecto stock) y mayor margen para acelerar la baja de tasa Leliq frente a la
mayor demanda de los bancos, dado el racionamiento del crédito, y la menor
oferta del BCRA, desde el lado de los requerimientos del programa monetario
(efecto tasa).
3| ¿Cómo será la recuperación en 2019?
Veo una recuperación en "V" en el campo, el turismo y la energía,
pero una recuperación mucho más gradual en el resto de los sectores dado que el
ajuste fiscal y el plan monetario les ponen un "techo" a las
paritarias y un "piso" a las tasas de interés, en línea con una
recuperación más lenta del salario real y del crédito. Es interesante la
comparación con el "efecto tequila" en México 1995. Frente a una
crisis de balance de pagos partiendo de un déficit de cuenta corriente de
u$s30.000 millones en un contexto de suba de tasas en EE.UU., el dólar subió en
torno a 100% en la primera fase, la inflación se aceleró hacia el 50% anual y
la tasa de interés hizo un pico en 75%. La economía cayó 10,4% acumulado en dos
trimestres (primero y segundo de 1995), pero se recuperó rápido a un ritmo de
2,1% trimestral de la mano de las exportaciones, que crecieron a un ritmo anual
promedio de 13% entre 1995 y 1998 (inclusive) en el marco del acuerdo comercial
con EE.UU. Si bien en nuestro caso, las exportaciones van a ser el motor de
expansión en 2019 por la recuperación de la cosecha y el tipo de cambio real
más alto, no veo una recuperación rápida por el lado del salario real y el
crédito.
4| Inflación 2018/2019
La inflación de noviembre podría estar cerca del 3% mensual, apuntando a un
diciembre en la zona de 2,5% mensual (en un mes con estacionalidad alta), para
terminar el año en torno al 48% anual. Para 2019, las expectativas del REM
(mediana) apuntan al 27,8% anual en diciembre. Con salarios que difícilmente
estén por debajo del 30% anual dado el arrastre que deja la reapertura de
paritarias de estos meses y el componente inercial, y tarifas de gas,
electricidad, agua y transporte que, en promedio, tendrán que subir bien por
arriba de la inflación frente al objetivo de ajuste fiscal, el dólar deberá ser
el ancla para alcanzar una inflación en torno al 30% anual en diciembre de
2019. La rigidez del programa monetario le saca lubricante al traslado a
precios y eso puede ayudar a desinflar más rápido en una economía con inercia
en las paritarias e indexación de contratos (tarifas de energía dolarizadas y
jubilaciones que ajustan con la inflación pasada), claro que a costa de un
mayor ajuste en los márgenes de las empresas (¿mayor desempleo?). Pero para que
la desinflación sea sostenible en el tiempo será clave que el BCRA pueda
controlar el crecimiento de los pasivos remunerados y la emisión monetaria
endógena asociada a los intereses de las Leliq. Y para ello, tienen que bajar
de forma sostenida las expectativas de inflación y el riesgo-país, para que el
BCRA pueda extender la baja de tasas sin arriesgar la estabilidad cambiaria y
las reservas del BCRA.
5| La dinámica de la deuda pública
La sostenibilidad de la deuda pública no es un problema si se estabiliza el
tipo de cambio real, se converge a un equilibrio fiscal antes de intereses y se
retoma el crecimiento en un contexto de baja del riesgo-país. Pero la
trayectoria no es fácil: a mayor tasa de interés real requerida para recuperar
el ancla nominal y menor dinamismo en el crecimiento, mayor es el ajuste fiscal
antes de intereses requerido para estabilizar el ratio deuda pública/PIB, y
eso, a la larga, pasa factura en el riesgo-país y en el mercado de
cambios.
6| Riesgo-país vs. Riesgo político
El plan monetario y el acuerdo con el Fondo lograron estabilizar el dólar y
despejar el riesgo de default para 2018/2019, el BCRA está empezando a bajar
las tasas sobrecumpliendo con el programa monetario, las expectativas de
inflación van a seguir bajando, el Tesoro renueva los vencimientos de Letes en
dólares bajando la tasa. Pero el riesgo-país está en 670 puntos básicos y la
prima de los contratos de seguro contra default (CDS) a 5 años descuenta una
probabilidad de default acumulada en torno a 33% en los próximos 5 años. El
problema es el riesgo político de cara al año electoral, la exposición a los
mercados globales en un contexto de mayor volatilidad frente al ciclo de suba
de tasas en EE.UU. y las dudas en torno a la viabilidad del ajuste fiscal en un
contexto recesivo. El Gobierno está en un círculo vicioso: la economía en modo
recesión levanta a Cristina Kirchner en las encuestas, presiona en el
riesgo-país y eso le quita nafta a la recuperación. Por eso, será clave que el
Gobierno tenga margen para salir rápido de la recesión y mejorar en las
encuestas. Con una oposición que tiene que entender que no hay margen para
financiar populismo a partir de 2020: con menores desembolsos del FMI habrá que
salir al mercado por u$s16.500 millones suponiendo que se alcanza un superávit
fiscal antes de intereses de 1% del PIB, probablemente, en un contexto de tasas
de interés más altas en EE.UU.
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