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Por José Siaba Serrate - Periodista: ¿Se
acabó? ¿El mercado bull más largo de la historia en la Bolsa de Nueva York
tendrá que cederles el paso a los osos? Dick Bove -veterano analista de bancos-
está diciendo que la Fed aprieta demasiado y que va a tener que dar marcha
atrás porque la economía no lo soporta.
Gordon Gekko: Me parece más sincero Ray Dalio, el manager de Bridgewater,
señalando que la Fed subió las tasas al nivel que ya lastima el precio de los
activos financieros. Cuando la gente afirma que la economía no da más, debe
hablar de algún país emergente. O lo que de veras nos cuenta es que está
perdiendo dinero, mucho, y su estómago no lo soporta.
P.: Le cito a Donald Trump, que es un ganador nato. Sostiene que tenemos un
"Fed problem" más que ningún otro problema. Y por enésima vez le
"pide" a Jerome Powell que baje las tasas.
G.G.: Que Trump baje el déficit fiscal y se sacará el lastre de encima. Pero si
las cosas salen mal, ya se hizo de un chivo expiatorio.
P.: No recuerdo tantas voces airadas en contra de la política de la Fed. Hasta
el Wall Street Journal publicó un editorial pidiéndole a Powell que se tome un
respiro.
G.G.: No me gustaría estar en sus zapatos. Palo porque bogas, palo porque no. Y
a ratos hay que bogar, ora hay que arriar las velas porque la economía de
EE.UU. avanza en pleno empleo a un ritmo que es el doble del crecimiento
potencial, y en otro momento, hay que izarlas porque, se sabe, la reforma
tributaria consiste en un gran empujón inicial que luego se diluye, y requiere
estar muy atento. ¿Qué pasaría si la Fed desenchufa la política monetaria y se
dispara la inflación de costos, que era el temor dominante en febrero, y
también en septiembre, cuando el petróleo amagaba escalar por encima de los 90
dólares?
P.: El mensaje de la Bolsa, sobre todo, el derrape de lunes y martes en el que
la capitalización de Wall St. mermó en un billón de dólares, es que el
torquinete monetario aprieta fuerte, y existe el temor de que el propio celo de
la Fed sea el que cause un cimbronazo.
G.G.: Lo dijimos alguna vez. Los shocks los provocan las políticas de Trump. La
rebaja de impuestos con fuerte ampliación del déficit fiscal en toda la década
por venir, la aplicación de aranceles y de restricciones a la importación, las
escaramuzas del comercio, las amenazas geopolíticas por doquier. Es una dosis
descomunal.
P.: Y nadie le pide explicaciones a la Casa Blanca. Sería como hablarle a la
pared.
G.G.: Si hay trastornos, todos esperan que la Fed de Powell los resuelva. Pero
se debe comprender que transita un camino de cornisa, y los barrancos son dos.
Hay que resistir la tentación de los volantazos.
P.: No lo niego. Sin embargo, la evidencia de debilidad se multiplica. La OCDE,
hoy (por ayer), fue más allá. En su Panorama Económico avisó que el crecimiento
global tocó techo, y que el desafío que nos espera será la ingeniería de un
aterrizaje suave.
G.G.: Mándele una copia a Trump, y asegúrese que le llegue antes de la Cumbre
del G-20. Porque no es cosa de pensar que esto se arregla convenciendo a la Fed
de dar un paso al costado, y a la par echando leña al fuego de la disputa con
China. El cónclave de APEC -terminó sin una declaración de los líderes- fue
bochornoso. Y pasó factura.
P.: ¿Alcanza, a esta altura, con que Trump se funda en un abrazo con su par
chino, Xi Jinping?
G.G.: Apenas meses atrás, la Casa Blanca disparaba sus misiles y las Bolsas de
Shanghái y Schenzen se hundían en la zozobra mientras Wall St. navegaba como la
Armada Invencible. ¿Qué pasaría si fuéramos hoy al próximo capítulo de la
contienda? No provocando ninguna sorpresa, qué pasaría si Trump cumpliese lo
que prometió si China no se allana a sus demandas.
P.: Una ronda adicional de aumento de aranceles.
G.G.: Así es. La aplicación de un arancel de 10% sobre un universo de otros
u$s269 mil millones de importaciones chinas y, a comienzos de 2019, la
elevación del 10% al 25% para los u$s200 mil millones de compras que ya estaban
gravados. ¿Cómo lo ve a Wall St. para absorber este mandoble?
P.: Queda claro, Trump se estaría pegando un tiro en los pies.
G.G.: Aunque la Fed viniera trascartón a rescatarlo. ¿No le parece? Y si usted
fuera Powell, y Trump lo tuviese tan seguido en sus plegarias, ¿qué apuro
tendría para venir a facilitarle la vida? ¿No sería mejor que primero viese las
consecuencias de sus actos? Si la Fed le arroja un salvavidas, ¿qué hará el
presidente con China? Porque si hace destrozos, después es usted es el que
tiene que repararlos.
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