|
Por Pablo Wende - De vuelta en Washington, los
técnicos del FMI ya transmitieron a la titular del organismo, Christine
Lagarde, que las metas fiscales comprometidas por el Gobierno para el tercer
trimestre fueron cumplidas con creces. También transmitirán los buenos
resultados del nuevo esquema monetario y el compromiso del Banco Central por
cumplir a rajatabla con el nuevo piso de reservas netas establecido.
Con estos datos favorables, el
directorio del organismo se encamina a aprobar un nuevo desembolso, tal como
estaba previsto en el nuevo acuerdo que entró a regir en octubre. De esta
manera, el próximo pago del FMI será por USD 7.700 millones, irá
directamente al Tesoro pero al mismo tiempo engrosará las reservas (porque
los fondos son depositados en una cuenta en dólares del Banco Nación).
Luego, hay otro desembolso
previsto para marzo por una suma todavía mayor, USD 10.900 millones. Para ese
momento, el FMI le habrá girado a la Argentina el 70% del total de los USD
57.000 millones comprometidos.
En cuanto a las metas
fiscales, está todo encaminado para cumplir con el objetivo de 2,7% de déficit
primario, que era la meta para el 2018, aunque incluso podría ser levemente
inferior. Tanto desde Hacienda como analistas indican que podría ubicarse
más cerca de 2,6% y no será aún mejor por el pago de bono de fin de año a estatales.
La situación se complica más
para el 2019, cuando habrá que reducir ese rojo fiscal primario a cero, lo que
implica un ahorro superior a los $ 300.000 millones.
Los números fueron revisados
en forma meticulosa durante la misión del FMI que la semana pasada estuvo
en Buenos Aires, encabezada por Roberto Cardarelli y el representante argentino
ante el FMI, Trevor Alleyne.
Los dólares que entran del FMI
tienen un sólo destino al menos para los próximos meses: la cancelación de
deuda en moneda dura. Como el dólar se encuentra cerca del piso de la zona
de no intervención, no es necesario que el BCRA salga a vender divisas, al
revés de lo que sucedió en la primera parte del acuerdo.
Ante este panorama, lo
más probable es que las reservas muestren un significativo aumento al menos
hasta el primer trimestre del año próximo, cuando podrían superar los USD
60.000 millones.
El Gobierno esperar que esas
divisas más lo que empiece a entrar por la cosecha gruesa desde abril sirvan
como una suerte de "muro de contención" en los meses previos a las
elecciones. Es decir la idea es evitar que se produzcan grandes saltos
cambiarios antes de los comicios. La primera fecha relevante no es octubre,
sino la segunda semana de agosto, cuando se realizarán las PASO.
Esa tranquilidad del dólar
será clave para permitir que la inflación siga bajando y que las tasas también
continúen reduciéndose a lo largo de los próximos meses.
|