|
Por Pablo Wende
- A esta altura, el riesgo país de la Argentina debería ubicarse en la zona de
500 a 550 puntos, reflejando rendimientos de bonos cercano al 8,5%. anual. Ésa
era la proyección que manejaba el equipo económico al cerrar el nuevo acuerdo
con el FMI, por la inédita cifra de USD 57.000 millones. Con todos los pagos de
deuda cubiertos en 2019 y promesa de fuerte reducción de déficit, la lógica era
esperar una sostenida recuperación de los títulos públicos.
Pero sucedió lo contrario. Tras
rozar los 600 puntos, el riesgo país rebotó con fuerza y se acerca nuevamente a
la zona de los 700 puntos. Como consecuencia, los bonos pasaron a rendir
nuevamente cerca del 11%, reflejando la falta de confianza de los inversores en
activos argentinos.
Fue Nicolás Dujovne, quien se
refirió en reportajes brindados en París, durante su presentación en la OCDE, a
la resistencia que muestra la deuda argentina para mejorar: "Está
pesando el riesgo político por las próximas elecciones. Se enfrenta el modelo
de Macri y otro que no sabemos dónde nos llevará y que el año pasado nos envió
al default".
La frase del ministro de
Hacienda es de una sinceridad brutal. Reconoce que, a pesar de todos los
esfuerzos por recuperar la confianza de los mercados, se trata de una tarea
casi imposible. La mención a Cristina Kirchner refleja el temor que tienen
los inversores a un posible retorno del kirchnerismo al poder, una opción que
hasta hace pocos meses directamente descartaban.
Uno de los principales
politólogos locales efectuó un pormenorizado informe a un banco de inversión en
Wall Street sobre las posibilidades de un regreso de Cristina al poder.
Conclusión: las chances de que esto suceda pasaron de un 10% hace 45 días a 30%
según el estado de situación actual.
Las encuestas públicas
conocidas en los últimos días no llevaron tranquilidad a la comunidad
inversora. Según Synopsis, Cambiemos aventaja por un punto al kirchnerismo si
las elecciones fueran hoy. Y la consultora Aresco, de Federico Aurelio,
consignó que Cristina tiene mejor imagen que Macri.
¿Quién apostaría por Argentina
si desde el propio Gobierno advierten que hay posibilidad de volver al default,
en caso de un resultado electoral adverso? La respuesta obvia es: nadie.
Por ahora el
"fantasma", "cuco" o "síndrome", como refieren en
el "círculo rojo" a una posible vuelta del kirchnerismo, tendría
efectos concretos en el riesgo país. Pero la gran pregunta sin respuesta que
empiezan a hacerse los inversores y empresarios es hasta qué punto podría
afectar la recuperación económica en 2019 la perspectiva de un regreso de
Cristina Kirchner al poder.
Se trata de una cuestión clave
en este momento. El riesgo país podría considerarse un tema secundario,
teniendo en cuenta que al menos en el corto plazo el Gobierno tiene
financiamiento asegurado por el FMI. En cambio, resulta mucho más
relevante si la economía pegará la vuelta de la recesión. Y no sólo eso:
también es fundamental saber si será rápido y con qué velocidad se producirá la
recuperación.
En el acuerdo con el FMi, el
ministerio de Hacienda asegura que el rebote será muy significativo, con forma
de "V" y una economía creciendo a un ritmo de 8,5% interanual para el
cuarto trimestre del año que viene.
Pero conviene no dar nada por
seguro. Y esa gran incertidumbre sobre el resultado de las elecciones que hoy
le pega a la deuda, pronto también podría impactar sobre una posible
reactivación. La dolarización de carteras se descuenta que será
significativa a partir de marzo o abril próximo. Podría oscilar entre
3.000 millones mensuales, la media que sufrió la Argentina en los seis meses
previos a cualquier elección presidencial. Y no muy lejana al promedio de este
año.
En ese escenario, las tasas de
interés se mantendrían en niveles muy altos en términos reales. El titular del
Banco Nación, Javier González Fraga, reconoció a Infobae que
"la inflación bajará mucho más rápido que las tasas". La suba del
dólar en la última semana llegó a 4% y nuevamente genera dudas respecto a la
velocidad con la que podría caer la tasa de interés, si es que persiste la
demanda sobre la divisa.
Si las tasas llegan a mostrar
una fuerte resistencia a la baja, aún con una inflación en descenso, la
reactivación sería mucho más lenta que lo esperado.
Desde Casa Rosada siguen día a
día la evolución de los indicadores económicos. Dujovne le prometió al Gobierno
que a fin de año se tocará el piso de la recesión y ya a principios de año la
economía mejorará mes a mes, aunque la comparación interanual seguirá negativa
hasta abril.
El G-20 será una gran vidriera
para la Argentina, pero será "el" momento de Mauricio Macri. Será
el anfitrión de un encuentro de líderes mundiales y mantendrá cumbres
bilaterales con muchos de ellos, incluyendo al presidente norteamericano,
Donald Trump. El espaldarazo internacional le dará impulso al Presidente, que
buscará este gran encuentro internacional como un relanzamiento de la gestión,
en la recta final hacia las elecciones.
|