El dólar mostró síntomas de agotamiento en la última sesión de la semana y perdió cerca de un punto porcentual frente al euro, lo que hizo que su balance global de los último cinco días sea negativo, por vez primera en las tres últimas semanas. Pese al incremento del índice de confianza del consumidor por encima de lo esperado, el dólar no pudo revertir la situación mientras que el euro avanzaba con la vista puesta en la cumbre europea y el debate sobre el presupuesto. De esta forma, el euro recuperó la referencia de 1,22 dólares, lo que no sucedía desde finales de la semana pasada. Los inversores decidieron que era un buen momento para deshacer posiciones en el billete verde y tomar algunos beneficios después de que los avances de la divisa estadounidense frente al euro se situaran por encima del 12%.
La tendencia bajista del dólar se reflejó desde primera hora en los principales mercados europeos, mucho antes de que se conociera la primera referencia macroeconómica de la jornada, el déficit por cuenta corriente. El indicador no fue positivo para el billete verde, ya que la cifra se elevó hasta 195.100 millones de euros, un nuevo récord histórico, frente a una cifra de 189.000 millones que estimaban los analistas. No obstante, la reacción de los mercados fue prácticamente inapreciable. Los inversores ya habían emprendido el camino estudiado previamente.
Posteriormente se conoció el índice de confianza del consumidor de la Universidad de Michigan, que se situó en 94,8 puntos, frente a 87 que marcaban las previsiones. En este punto sí se vio una muy tímida reacción del billete verde frente a la moneda única, aunque fue prácticamente anecdótica. El euro volvió sin problemas a la senda alcista, lanzado hacia sus máximos intradía.
Además, desde la cumbre europea llegaban noticias sobre una posible cesión de la posición británica acerca del presupuesto y el denominado “cheque” británico, unos comentarios que sentaron bien al euro. Los acontecimientos en torno al futuro de la Unión Europea, tanto la falta de acuerdo de los presupuestos como las negativas a aprobar la Constitución en Francia y Holanda han supuesto sendos varapalos para la divisa comunitaria, ante los cometarios que auguran dificultades para el desarrollo del proyecto europeo.
Mientras, el yen no fue capaz de aprovechar la debilidad del dólar y apenas avanzó terreno, por lo que seguía bordeando la cota de 109 unidades por cada billete verde.