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Por Marcelo
Elizondo - La reunión del G20 en
Buenos Aires es un evento de relevancia única.
El G20 es
un foro para la cooperación económica, financiera y política y en sus reuniones
aborda los grandes desafíos globales y busca generar políticas públicas que los
resuelvan.
El grupo está compuesto por la Unión Europea y 19 países: Alemania,
Arabia Saudita, Argentina, Australia, Brasil, Canadá, China,
Corea del Sur, Estados Unidos, Francia, India, Indonesia, Italia, Japón,
México, Reino Unido, Rusia, Sudáfrica y Turquía.
En sus encuentros, reúne a líderes de grandes países del
mundo, que generan 85% de la producción mundial, 75% del comercio internacional
y la mayoría de las inversiones globales.
Así, son parte integrante del G20 nada
menos que 16 de los 20 principales exportadores mundiales (y lo son también 22
de los 30 mayores, y 29 de los mayores 40).
Además, considerando la relevancia geoestratégica que ha vuelto a
cobrar en el mundo la dimensión y densidad poblacionales, es importante
advertir que el grupo integra a países que lideran la lista de los más poblados
en el mundo (suman 66% de la población mundial).
Se trata de los mayores
actores en materia de comercio e inversiones internacionales en el mundo pero
también de influencia estratégica y poder internacional.
Si se analizan los flujos de inversión extranjera (IED) en el planeta, se
advierte que el G20 recibió
-según UNCTAD- 58% del total mundial en el último año 2017, mientras que, a la
vez, de los 20 principales receptores de inversión extranjera (IED) en el
planeta en sus totalidad 17 -de esos mayores 20 países/territorios receptores
de IED en el planeta- están en el G20.
Pero no solo se
trata de conocer la importancia como receptores de inversión: en materia de
emisores de inversión extranjera (lo que es más relevante para Argentina), debe
decirse que 18 de los 20 mayores son economías que están directamente, o a
través de la Unión Europea, en el G20. Los países del G20emitieron
al mundo en 2017 la suma de 1,2 billones de dólares de IED.
Por su parte, analizando en particular la relación de Argentina con los
miembros del grupo, puede abordarse el vínculo desde doble visión: desde la
perspectiva del comercio y desde la de las inversiones.
En particular. en materia de relación comercial debe decirse que en el
año último Argentina exportó a los miembros del G20 el
61% del total de sus ventas externas de bienes (de 58.427 millones de dólares
exportados en 2017, fueron 35.718 millones los que se dirigieron a miembros del g20).
Por otro lado, en relación con las inversiones de origen externo, el G20 es
fuente del 79% del stock (acumulado) de la inversión extranjera directa en
Argentina (los principales inversores extranjeros, medidos por
el origen matriz de sus empresas, pertenecientes al G20 en
Argentina son Estados Unidos de América, España, Brasil, Alemania, Francia,
Luxemburgo, Canadá, Reino Unido, México, Italia, Dinamarca, China y Japón)
De tal modo que
puede aseverarse que el G20,
en sí, es un foro que reúne a los principales actores económicos del mundo y -a
la vez- para Argentina el vínculo con ellos es de gran importancia.
Pero, además de ello, es significativo el hecho de ser anfitrión,
presidir la reunión y organizar encuentros de líderes de este selecto grupo,
todo lo cual reviste una relevancia mayor.
Es la ocasión para incrementar la influencia ante los mismos. Para
Argentina organizar la reunión del G20 en
Buenos Aires es un hecho de relevancia histórica única porque en este encuentro
reúne a la mayor cantidad de grandes líderes que jamás se hayan encontrado en
nuestro país y también porque ocurre en un momento en el que el mundo está
discutiendo marcos de referencia para la internacionalidad
luego de la pérdida de consensos en materia de comercio transfronterizo,
relevancia geoestratégica de las potencias, instrumentos para el
posicionamiento de los países y valor de las instituciones internacionales.
Ser, pues, anfitrión de un encuentro de esta envergadura en medio de
una agitada discusión mundial que recién se inicia y durará tiempo es un hecho
cualitativo porque permite a Argentina participar en mesas de gran peso a nivel
global, y
los países que logran incrementar su influencia se benefician luego, si ellos
mismos crean un clima local institucional, político, económico y relacional
adecuado, facilitando su acceso a flujos de inversiones,
apoyo en instituciones multinacionales, consensos para acuerdos económicos o
estratégicos, mejor cooperación internacional o inserción en procesos
evolutivos internacionales.
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