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Por Carlos Lamiral - Si todo sigue su curso
normal, el Gobierno tendrá en el primer trimestre del año próximo un
instrumento que le permitirá reducir los plazos de las cadenas de pagos, y al
mismo tiempo generar un masa de financiamiento para las pequeñas y medianas
empresas equivalente a entre el 8% y el 10% del Producto Bruto Interno (PBI).
La Comisión Nacional de Valores (CNV) puso en
marcha el procedimiento para la reglamentación de la denominada Factura de
Crédito Electrónica MiPyme creada por la Ley de Financiamiento Productivo. Lo
hizo a través de la publicación en el Boletín
Oficial del llamado a consulta al público y habrá 15 días para
enviar sugerencias al organismo regulador del mercado de capitales. Luego de
eso las autoridades se tomarán por lo menos un mes más para la redacción final,
y para el primer trimestre de 2019 estaría definiendo los mecanismos para que
cotice en el mercado ese instrumento de crédito, equivalente a un cheque de
pago diferido. En paralelo, la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP)
también abrió un procedimiento similar de consultas previas y trabaja en la
confección de las resoluciones y mecanismos administrativos correspondientes.
Cuando esté todo listo, una pyme que emita su
factura electrónica y reciba el conformado de parte de una empresa grande,
podrá negociarla en el mercado o venderla a los bancos.
El titular de Mercado Argentino de Valores (MAV),
Fernando Luciani,comentó a Ámbito Financiero que “el impacto de la nueva
factura en el mercado no es fácil de medir hasta que el producto comience a
funcionar”. “El problema es que no hay inversores en riesgo pyme”, explicó. Aún
así, señala que el nuevo instrumento puede hacerse un lugar preponderante. “En
los países en los que se aplicó la factura de crédito reemplazó al cheque de
pago diferido, porque se trata de documentos que establecen una obligación de
pago”. indicó Luciani. El directivo del MAV explicó que en una primera etapa el
instrumento sería obligatorio para las automotrices. Eso quiere decir que
cuando reciban una factura de una pyme proveedora tendrán la obligación de
“ponerle el gancho” al documento. De no hacerlo, a los 15 quedará conformado
automáticamente, y la empresa proveedora podrá usar su factura para descontarla
en el banco o negociarla en el mercado. La tasas de interés que podría
conseguir hoy una pyme en el mercado de capitales es similar a la de un
negociación de cheques, que se ubica cerca del 50%.
Lo que torna a la factura electrónica de crédito en
un instrumento de importancia para el Gobierno es que se va a ir extendiendo al
resto de los sectores, donde empresas grandes tienen cadenas de proveedores.
“Las grandes empresas no están muy conformes con eso”, señaló Luciani, porque
son quienes dominan los plazos de pago. Puede demorar 30 o 60 días. Por
ejemplo, en el caso de un supermercado. En medio de la crisis los plazos de
pago se estiraron en un mes, aducen las pymes. Pero aún así, por tratarse de
crédito comercial “acordado” entre partes privadas, el día de pago no
constituye en sí mismo un compromiso. Con la nueva factura de crédito, el
vencimiento quedará claramente establecido, al igual que un cheque. La empresa
grande perderá la capacidad de manejar el tiempo a su mayor conveniencia. De no
cumplir, podría ser demandada judicialmente. Luciani señaló que “si bien no hay
datos precisos se estima que la masa de fondos que circula en ese segmento del
crédito comercial es muy grande, de entre el 8% y el 10% del PBI”. El titular
del MAV señala que tal como se encuentran las relaciones entre empresas el
último eslabón de la cadena es el que se perjudica porque cobra cuando el
deudor lo dispone. La factura electrónica conformada resolvería el problema del
estiramiento de las cadenas.
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