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Por Salvador Di Stefano - Los
activos financieros argentinos volvieron a los precios de la economía K. La
desilusión con el Gobierno de Mauricio Macri dejó sin utilidades a los que
apostaron por el cambio. El blanqueo fue un éxito, los impuestos que se crearon
pos blanqueo fueron un misil en la línea de flotación de la credibilidad de los
inversores. La traición que nadie vio venir.
El índice Merval a diciembre
de 2015 cotizaba en 898 dólares, al día miércoles cotizó en 832 dólares, esto
implica una baja del siete por ciento. Las acciones en la era Mauricio
Macri cotizan por debajo de los precios que tenían durante el Gobierno de
Cristina Fernández de Kirchner. Esto muestra el grado de desilusión de los
mercados con el Gobierno de Cambiemos.
Las acciones durante los años
2016 y 2017 mostraron una fuerte suba, marcando el clímax en enero de 2018,
cuando el índice Merval alcanzaba los 1800 dólares. Pero desde febrero en
adelante las cotizaciones se derrumbaron a niveles impensados.
El dólar desde octubre del año
2018 hasta diciembre de 2015 se ha devaluado el 179%, y en igual periodo la
inflación minorista medida por el índice de precios de CABA nos muestra una
suba del 146 por ciento. El dólar le ganó a la inflación por un treinta por
ciento.
Los títulos públicos
argentinos muestran resultados disímiles. En todos los casos comparamos las
paridades netas de las rentas que se cobraron. El Bonar 2024 en el período 2018
versus diciembre 2015 bajó el 8%, el Bonar 2024, el 14% y el DICA descendió el
23 por ciento. Claramente estamos con cotizaciones que se ubican por debajo de
los valores alcanzados en la administración kirchnerista, cuando el país estaba
sin crédito externo, en cesación de pagos y embargado.
¿Qué sucedió para perder tanta
confianza? Bajo el Gobierno de Cambiemos se llevó adelante el blanqueo más
exitoso de la historia argentina. El sinceramiento fiscal alcanzó los
116.800 millones de dólares. Se les prometió a los que blanquearon que no
serían alcanzados con nuevos tributos. Dicha promesa caducó rápidamente. Las
necesidades de caja del Gobierno obligaron a que se aplicara un impuesto a la
renta financiera del 15% para colocaciones en dólares y 5% para colocaciones en
pesos.
El mercado se vio decepcionado
por esta medida. En diciembre de 2015 el riesgo país era de 438 puntos, el 31
de julio de 2015, cuando nadie sabía el resultado electoral de las elecciones
presidenciales, el riesgo país era de 615 puntos. Recientemente el riesgo país
se ubicó en los 680 puntos. Claramente el riesgo sobre Argentina creció
notoriamente.
Está muy claro que lo visto en
el mercado es un efecto campana, los precios de los activos financieros en el
año 2015 eran muy bajos, quien se perdió la oportunidad de comprar a esos
precios hoy puede adquirir dichos activos a precios inferiores a dicho año, con
una perspectiva de país que luce mucho mejor, ya que las reformas estructurales
que se llevan adelante nos pueden posicionar a futuro en un mejor escenario. La
esperanza en Vaca Muerta es un gran aliciente.
El Gobierno en sus primeros
años adoptó una política gradualista, que, lejos de dar buenos resultados,
profundizó el déficit fiscal y acrecentó la inflación. Sin embargo, en dicho
período eliminó subsidios, pagó la deuda pública bajo juicio y reestableció
transitoriamente el crédito con el sector privado. Hoy solo tenemos crédito con
los organismos financieros internacionales.
En los 2 años y 6 meses de
gobierno, la deuda pública pasó de 240.665 millones de dólares al 31 de
diciembre de 2015, a 327.167 millones de dólares al mes de junio de 2018: la
deuda aumentó en 86.502 millones de dólares. Es probable que el Gobierno haya
colocado un monto tres veces mayor de deuda, pero era para cancelar
amortizaciones, la suba real fue del 35,9 por ciento. Demorar el ajuste
hizo perder este dinero.
Conclusiones
-El Gobierno nacional gozó de
la confianza de los mercados hasta enero de 2018, que fue cuando pudo colocar
en el exterior 9 mil millones de dólares, y consiguió los precios máximos en
los activos argentinos en el exterior.
-Cuando los mercados se
cerraron para Argentina, por la impericia y mal manejo económico del Gobierno
de Cambiemos, se produjo una destrucción de precios de los activos financieros
que los colocó en niveles por debajo de los observados en el año 2015.
-Los analistas económicos se
dividen entre los que ven esta caída como el inicio de una sucesión de malas
noticias, presagiando la cesación de pagos y la espiralización de la inflación;
y otros analistas ven en estos precios una oportunidad de compra.
-La cercanía de las elecciones
presidenciales y el posible escenario de Cristina Fernández de Kirchner
candidata podrían acelerar la dolarización de carteras, que ya es elevada, y
podría crecer un poco más.
-Esto no ayuda a que el
Gobierno logre una estabilidad económica durante el año 2019. La política
de déficit cero y congelar la base monetaria podría ser efectiva para bajar la
inflación y dejar felices a los auditores del FMI, pero nos está llevando a una
recesión de dimensiones desconocidas.
-Los activos argentinos están
en los niveles de precios extremadamente bajos, afectados por el apetito
impositivo voraz del Gobierno, que busca obtener un resultado primario en
equilibrio, pero no observa que colocando tantos impuestos está hipotecando
toda posibilidad de recuperación económica.
-Los precios de los activos
son muy bajos, y desde mi punto de vista son precios excelentes para
comprar. Nadie puede asegurar cuándo llegará la tan anunciada recuperación
económica, por lo tanto, los que tomen el riesgo de comprar deberán tener
presente que no son ahorros para disponer a corto plazo.
-Nunca vimos a un gobierno
destruir tanto el precio de los activos. Como un ejemplo entre tantos, Grupo
Financiero Galicia valía el 31 de diciembre de 2015 2,7 dólares, llegó a valer
7,00 dólares en enero de 2018, y hoy vale 2,50 dólares. Una figura en forma de
campana que sonó en el bolsillo de los inversores.
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