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Por Pablo
Wende - El Gobierno sueña con que la exitosa reunión del G20 en la
Argentina resulte un relanzamiento de la gestión. Para eso cuenta con el apoyo
brindado por los mandatarios de las principales potencias mundiales y el
símbolo de la gran gala en el Teatro Colón del viernes, incluyendo las lágrimas
de emoción del Presidente. Eso sí,
Para los países más poderosos, el país tiene por delante la última
oportunidad para consolidar su reinserción internacional. Esa tarea es la que
encaró Macri ni bien asumió el poder, incluyendo aquel viaje a la cumbre de
Davos en enero de 2016, junto a referentes de la oposición como Sergio
Massa. "Queremos abrirnos al mundo y expandir el comercio. No lo
hicimos en el pasado y nos equivocamos", reconoció el Presidente en la
conferencia de prensa con la que cerró formalmente la cumbre del G20.
Pero si no lo logra, el regreso de alternativas populistas estará a la
vuelta de la esquina, lo que condenaría al país a otro período de aislamiento,
no sólo político sino también financiero. El mensaje estuvo sobrevolando no
sólo en las bilaterales de Macri con 17 jefes de Estado, sino también en los
encuentros que mantuvo con los ejecutivos de grandes bancos y fondos de
inversión internacionales.
A muchos se les vino a la cabeza el festejo del Bicentenario, que le
permitió al kirchnerismo volver a asomar la cabeza en mayo de 2010 tras la
derrota legislativa que había sufrido el año anterior. Pero no fue solo
la celebración lo que permitió la recuperación de Cristina Kirchner, que luego
conseguiría su reelección en 2011. En realidad, ese proceso fue acompañado por
un bienio de gran recuperación económica luego de la crisis de 2009.
Ése es el desafío que ahora enfrenta Mauricio Macri. Aprovechar este
verdadero espaldarazo de la comunidad internacional para dejar atrás un pésimo
año. La suba de la inflación, la caída del salario real, la recesión y la gran
devaluación provocaron un fuerte daño en su imagen e intención de voto. Y ahora
Cristina le pelea cabeza a cabeza.
Macri precisa ahora consolidar una recuperación y que además sea lo
suficientemente visible como para inclinar la balanza a su favor. Ayer el
ministro de Producción, Dante Sica, consideró que "ya tocamos fondo y
comenzará un proceso de recuperación a partir de la baja de la inflación y la
mejora del salario real".
El campo también aportaría lo suyo, si el clima acompaña. La expectativa
es que en 2018 se recuperen USD 9.000 millones que no llegaron este año. Pero
si bien se dejaría atrás la inclemencia del clima, se viene otra sequía: la de
inversiones, debido a las grandes dudas respecto a qué pasará con las
elecciones del 2019. El propio número dos del ministerio de Hacienda, Miguel
Braun, reconoció ante el periodismo que el año próximo esperan una caída en
este renglón, que debería ser neutralizada por la cosecha y una mejora del
consumo interno.
No sólo hubo apoyo del mundo para la Argentina desde lo testimonial. En
realidad, el mega préstamo de USD 57.000 millones del FMI expresa ese
respaldo, sobre todo de los principales referentes dentro del organismo, como
Estados Unidos, Alemania y Francia.
Además, en los encuentros bilaterales el Gobierno negoció nuevas líneas
de crédito otorgadas directamente por los países. Es el caso de la OPIC de
Estados Unidos, un organismo que prestará USD 800 millones para inversiones en
el país, incluyendo rutas y energías sustentables. También habrá garantías
chinas para la reactivación del San Martín Cargas. Italia, por su parte,
aportará financiamiento para que se siga el soterramiento del tren Sarmiento.
Se trata de una ingeniería financiera que reemplaza al menos parcialmente las
dificultades para conseguir inversiones del sector privado.
El ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, tuvo que salir a bajar la
ansiedad por las inversiones de USD 6.000 millones comprometidas para obras
viales a través de la nueva figura de PPP (Programas Públicos Privados).
Según explicó, los seis consorcios ganadores tienen un año para conseguir el
fondeo, pero además tres meses adicionales si el riesgo país se ubica por
encima de ciertos parámetros, algo que ya sucedió. Por lo tanto, recién en
agosto de 2019 deberían terminar de confirmar de qué manera piensan financiar
las obras. Se trata de solo un ejemplo de cómo se demoran proyectos de
inversión que cuentan incluso con garantías firmes aportadas por los consorcios
ganadores.
Tras la visita oficial de Xi-Jinping, el lunes ya se habrán ido los
presidentes de todos los países que integran el G20 y más de 15 que llegaron
invitados. Habrá que ver si el envión de esta "fiesta" le permite a
Macri retomar el camino del crecimiento y consolidarse desde el punto de vista
electoral. Es difícil que vuelva a tener una oportunidad como ésta para
lograrlo.
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