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Por Gabriela Vulcano
- Seguros de que con la Cumbre de Líderes del G20 "la Argentina volvió
al mundo", en el Gobierno se muestran un poco más dubitativos sobre los
efectos que tendrá en la economía real puertas adentro. Aún cuando creen que
ayudará a reposicionar al presidente Mauricio Macri en el escenario político
local o, como prefieren decir algunos funcionarios de su entorno más cercano,
"crear un clima" de mayor calma social, se preparan para los vaivenes
de un diciembre que, como mínimo, promete un variado número de protestas
sociales producto de la difícil situación económica.
A diferencia de otras épocas, en las que contaban con el respaldo de un
porcentaje importante de la sociedad, por estas horas, en los pasillos de la
Casa Rosada y otras dependencias de la administración central toman envión con
las miradas que vienen de afuera en momentos en los que la imagen del
mandatario esta en baja en las encuestas.
"La Cumbre fue un total éxito", apuntan desde el Gabinete
nacional. Entre los logros cuentan los elogios de la titular del Fondo
Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, a
Macri por la organización del foro mundial, al que catalogó como "el mejor
de los últimos diez años"; las ponderaciones de los líderes de las
principales potencias económicas y militares; y las 17 reuniones bilaterales,
sumado al hecho de haber conseguido que se firmara una declaración conjunta
entre las autoridades de cada país y que, como broche, el mandatario de Estados
Unidos, Donald Trump, y su par de la República PopularChina, Xi Jinping, se dieron
lugar a una tregua en suelo argentino en plena guerra comercial.
"El mundo nos ha dado un lugar", se entusiasmó Macri tras el
cierre de la Cumbre de Líderes del G20. Según fuentes
gubernamentales, la satisfacción no sólo radica en que el Presidente consiguió
demostrar que su gobierno era capaz de "organizar un evento de tamaña
magnitud", sino también en que no hubo incidentes en las calles, ni
siquiera durante las manifestaciones en contra del foro multilateral.
"Conseguimos generar un ambiente, un clima", señaló un
funcionario para explicar que, al menos por unos días, lograron quitar del
centro de la agenda política y mediática la actual situación económica de
la Argentina.
En el Gobierno también reconocen que el G20 está lejos de
resolver la inflación, los reclamos salariales, o el aumento en la tasa del
desempleo y la pobreza, aún cuando insisten en asociarlos a la sequía y a
factores externos y no a la propia gestión de gobierno.
Ni los coletazos de la visita de los principales mandatarios del mundo
ni los acuerdos económicos firmados lograrán contener el malestar social. Con
esa lectura, desde la administración Cambiemos sostienen
que será necesario "estar atentos todo diciembre", en alusión a las
habituales marchas por el aniversario del 19 y 20, el reclamo de los
movimientos sociales por un bono de fin de año y las protestas de algunos
gremios.
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