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Por Pablo
Wende - En el Gobierno aseguran que llegó la temporada de
"buenas noticias". Pero por el momento seguirán conviviendo datos de
actividad muy negativos con algunas señales favorables. Y la más fuerte de
ellas es que la inflación cayó por debajo del 3% en noviembre, marcando la
primera desaceleración importante luego de la devaluación de agosto.
Consultoras como Elypsis, que en general están muy cerca del índice
de precios al consumidor que divulga el INDEC, estimó que el mes pasado el
índice se habría ubicado cerca del 2,8%, aunque todavía le quedan algunos
valores para imputar en el cálculo final. Pero la mayoría de las empresas que
se dedican a la tarea coinciden (décima más o menos) con esa estimación.
Los meses previos habían mostrado una fuerte aceleración de precios:
6,5% en septiembre y 5,4% en octubre. Por eso esta disminución de noviembre es
un dato importante y muestra que empiezan a tener efecto las políticas
implementadas por el Banco Central.
La suba de la tasa de interés que se llevó adelante, con tasas de hasta
73,5% anual en las Leliq, fue clave para estabilizar el tipo de cambio. Y con
un mayor equilibrio del dólar, pero también un enfriamiento de la actividad
económica, está dando resultado la política antiinflacionaria.
Esta disminución de la inflación da margen, por otro lado, para que el
Central continúe con su política de reducción de las tasas de interés. Ayer, de
hecho bajaron al menor nivel desde que comenzó la licitación diaria de Leliq
como política de absorción monetaria. Se ubicó en 60,2%.
Claro que en la medida que la inflación se consolide en niveles de 2 a
2,5% por mes, las tasas de interés deberían bajar significativamente. Por
lo pronto, niveles de 60% implican una tasa real superior a los 20 puntos.
En diciembre hay pocos elementos que impulsen los precios. YPF ya
anunció una disminución marginal de las naftas, la primera del año. No hay por
otra parte aumentos de precios regulados. Y por otra parte la necesidad de
mejorar los niveles de venta generará fuertes descuentos, especialmente el
sector textil, pero también en electrodomésticos.
La disminución de la inflación, por otra parte, también mejoraría el
poder adquisitivo de manera gradual. La expectativa es que la caída del
salario real ya haya tocado fondo y empiece una recuperación, a partir de la
reapertura de las paritarias que ya arreglaron distintos sectores.
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