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Por Carlos Burgueño - El Banco Central garantizará
también en diciembre el cumplimiento de la promesa de la base monetaria
controlada, aun asegurando el ajuste estacional comprometido ante el Fondo
Monetario Internacional (FMI). Para esto, la entidad que maneja Guido Sandleris
armó un programa único para este mes, sin renovar prácticamente vencimientos de
Leliq ante la expansión estacionalmente la propia base. Con esto, el BCRA, se
garantizará cumplir lo comprometido con el organismo que maneja Christine
Lagarde (un aumento que no supere el 5%) y asegurando que se trata de una
cuestión estrictamente estacional para diciembre. En el primer trimestre del
próximo año, la operatoria volverá a la velocidad normal que se sostuvo hasta
noviembre.
Con esto el Gobierno sostendrá
sin cambios una de las promesas comprometidas ante el FMI, y que mejor
resultados le está trayendo, al menos a los ojos de los técnicos del italiano
Roberto Caldarelli, el encargado del Fondo para fiscalizar los números de la
Argentina. Para el organismo, mantener firme la estrategia de no acelerar la
base monetaria y mantenerla bajo los términos del acuerdo cerrado en septiembre
pasado; cuando se renegociaron las metas y se adelantaron los desembolsos
comprometidos hasta diciembre de 2019; cuando originalmente estaban pactados
hasta el 2020. El movimiento de expansión estacional del último mes del año
formó parte de esas negociaciones, y la intención del BCRA es que tanto el FMI
como el mercado confíe en que en diciembre la meta se mantendrá encarrilada.
Sabe el Central que se trata de un tiempo donde el Gobierno necesita ampliar su
base de gastos para cumplir los compromisos fiscales internos de todo fin de ejercicio,
lo que puede generar algún tipo de inquietud entre los privados. Especialmente
ante el anuncio de una mayor disponibilidad de recursos para atender las
demandas de circulante para cubrir los anuncios de mayor nivel de traspaso de
pesos hacia los sectores más vulnerables. El mensaje que quiere llevar el BCRA
es que la disponibilidad de fondos está cubierta; y que, además, la señal que
se enviará es que prácticamente no habrá renovación de Leliq.
El Gobierno afirma que en el
caso de esta variable, la expansión de la base monetaria y el compromiso de
mantenerlo a raya, es, quizá, el capítulo donde mejor calificación debería
lograr de parte del FMI. En noviembre el BCRA sobrecumplió la meta de no
aumentarla, manteniendo el promedio mensual de $1,256 billones, $14.500
millones por debajo de la meta y $4.000 millones por encima del promedio de
octubre. El incremento de la base con respecto a octubre fue explicado por la
entidad por el alza de $15.000 millones en los encajes bancarios no
remunerados, parcialmente compensado por la reducción en la circulación
monetaria de $11.000 millones. Para cumplir con la meta, el BCRA profundizó el
mes pasado la subasta de Leliq, con una tasa promedio que fue reduciéndose
gradualmente hasta llegar a estacionarse en 60,8% para fin de mes. En los
primeros dos días de diciembre el BCRA decidió perforar el 60%, ubicándola por
encima de 59%, nivel al que se la mantuvo. El cierre de ayer fue de 59,23%. En
general son 7,4 puntos porcentuales por debajo del 73,5% a que había llegado la
variable el 8 de octubre. Todo esto con un tipo de cambio que navegó
cómodamente en la Zona de no Intervención, más cerca del piso de 36 pesos de
promedio que del techo cercano a los 45 pesos. El esquema, aún con las
presiones externas que surgieron esta semana por los ruidos internacionales
provenientes de la crisis entre EE.UU. y China, las dificultades en Gran
Bretaña por el brexit y los conflictos internos en Francia; se sostuvo con
traquilidad, con un dólar que ayer cerró en alza pero en los 38,79 pesos;
también más cerca del piso que del techo de la zona.
En octubre Sandleris había
asegurado que la apuesta del éxito de su estrategia para que sea creíble ante
el mercado (y el FMI) era mantener controlada la base monetaria. Específicamente
había afirmado que “el elemento principal de este esquema es un compromiso para
que la base monetaria crezca cero por ciento hasta junio, con un ajuste
estacional en diciembre. Esta regla es estrícta, clara y fácilmente comprobable
y esperamos que sea eficaz para controlar la inflación. La teoría detrás es
también bastante simple: no debe haber exceso de pesos en la economía”.
Por definición, la estrategia
implica que el gobierno mantendrá el principal compromiso ante el FMI
controlado, pero que la política monetaria continuará siendo dura hasta, al
menos fin de este año y el primer trimestre de 2019. Y que, aun con el control
de la emisión de Leliq de diciembre, el stock de las letras se ubica
actualmente cerca de los 720 millones de pesos, siguiendo la fuerte demanda de
los bancos por este instrumento. Serían las entidades
financieras las que primero deberían ver la estrategia de diciembre, para
volcar luego la señal a los mercados internos mostrando que pese a la expansión
estacional de la base monetaria, esta se encuentra dentro de lo pactado con el
FMI y del sobrecumplimiento de la meta anual.
Hasta noviembre el ritmo de
crecimiento interanual de la base monetaria se desaceleró hasta 39%, desde el
40.9% anterior heredado de la gestión de Luis Caputo.
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