Por Juan Bergelín - Con
el año prácticamente cerrado, y de cara a un 2019 con menos liquidez en el
mundo, los inversores comienzan a mover sus fichas y algunos activos locales
prometen ganar terreno en las carteras de los fondos internacionales.
En rigor, el foco estará puesto en las acciones argentinas, que en junio
ingresarán formalmente al índice emergente de MSCI, mientras que la renta fija
(bonos) plantea más dudas que certezas en un año electoral, con otro factor
clave en contra: los grandes jugadores están "sobrecomprados" de
papeles locales.
El contexto externo siempre
ejerce un rol clave, y esta vez no sólo por los efectos que ya está dejando la
guerra comercial entre China y Estados Unidos (y que seguramente se irán
acentuando), sino más bien por el rol de
los principales banco centrales, que están marcando un cambio en el ciclo en la
liquidez mundial.
Puertas adentro, comienza un
año electoral con todos los condimentos adicionales que tienen los comicios,
con el dato extra de una economía en recesión y que aún no ha tocado fondo. El
mercado destaca el hecho de que en los últimos meses se hayan corregido
desequilibrios en materia fiscal y monetaria, aunque sigue con cautela el
avance de cada variable económica.
Bajo ese panorama, los grandes
fondos de inversión buscarán sacar rédito de sus dólares y saben que, a mayor
riesgo, más grande es la tasa de retorno. Muchos perdieron plata y entonces se
plantean si volver por la revancha o buscar otros horizontes.
El momento clave
"El
mercado va a estar signado en gran medida por los fondos del exterior. Es
decir, en qué momento van a tomar la decisión de comprar acciones locales para replicar el
índice MSCI, cuándo entrarán aquellos que busquen replicar Argentina, cuáles
querrán hacerlo y en qué magnitud, si es que ya tienen posiciones tomadas", explica Gustavo Neffa, socio y director de Research for Traders.
"Eso es algo nuevo, único, que vamos a tener que sondear", agrega.
Ese será, sin dudas, el driver para
los papeles de empresas. Si bien muchos financistas ya ingresaron cuando se
anunció que el país dejaba de ser mercado de frontera (a fines de mayo), el
MSCI definirá cuál es la ponderación que la Argentina tendrá en su índice de
emergente. A priori, se especula que rondará entre el 0,6% o el 0,65% del
total.
"En acciones, los fondos están underweight (con
menos posición de la requerida) y hasta mayo van a tratar de acompañar al
índice de MCSCI. Hay margen para que haya compras de Argentina", destaca Norberto Sosa, director de Invertir en Bolsa.
En rigor, muchas de esas
adquisiciones van más allá de la apuesta que haga cada portfolio manager, como
el caso de los fondos pasivos, que replican al MSCI y automáticamente ajustarán
su cartera con la nueva ponderación. Entre esos están los ETF que replican al
índice de MSCI, como el EMB o el EEM de emergente.
"También están los fondos
que le quieren ganar al índice comprando más o menos en Argentina. Pero, si ya
están invertidos, no se sabe si van a reforzar posiciones", sostiene
Neffa.
Entre el optimismo y la
cautela
Para la
renta fija (bonos) el panorama es distinto. Daniel
Chodos, jefe de estrategia de títulos soberanos de Credit Suisse, se reunió
hace poco más de un mes con inversores y clientes del banco de Nueva York y
hace no más de quince días con fondos en Londres: notó cierto optimismo, pero
mucha cautela respecto a desembolsar en activos locales.
En diálogo con iProfesional,
Chodos señala que en Nueva York -a diferencia de los fondos de Londres- se
estaban empezando a involucrar un poquito más, pero con posiciones más chicas.
"No están entrando como lo hacían el año pasado con posiciones
grandes", agrega. El experto añade que varios han perdido mucho dinero
luego de haber apostado por títulos locales, y esto es un factor que ahora
juega en contra.
"En
general, los inversores en Londres coinciden en que la situación cambiaria se
ha estabilizado y tienen una visión constructiva, pero son cautelosos y (lo que
es más importante) en la mayoría de los casos no están involucrados”, detalló Chodos tras esos encuentros. De este modo, resumió el ánimo de
los grandes jugadores sobre el país: más allá del optimismo por la reciente
estabilidad financiera, aún siguen reticentes a apostar fuerte por activos
locales.
Preocupa la escasa demanda de
pesos
Norberto Sosa coincide en que
los financistas destacan que se han mejorado los desequilibrios, pero también
repara en que muchos tienen dudas detrás de la estabilidad cambiaria
actual.
"Hacia adelante, ven mucho mejor la
posición externa y la fiscal, pero observan que la demanda de dinero aún no se
recompone", advierte el ex Raymond James."Algunos tienen una
visión positiva de que el BCRA sobrecumpla la meta de base monetaria, pero eso
también es porque del otro lado no hay nadie que demande los pesos. Eso es lo
que preocupa", añade.
Para Neffa,
"hay un riesgo de default muy alto por el factor político, y eso es
difícil que se despeje en 2019". El
analista cree que lo que ve el mercado es un posible default "si otro que
partido gobernante que no es actual toma las riendas y quiera revisar el
acuerdo con el FMI, tal como dijeron algunos de los candidatos".
Eso es, justamente, lo que
hace que el riesgo país se mantenga tan elevado, más allá de que este lunes lo
que lo llevó a los 752 puntos básicos fue más el contexto externo que el
panorama local. De todos modos, tras la suba de 23 puntos, el indicador que mide la sobretasa que Argentina
paga sobre un bono estadounidense tocó el nivel más alto en tres años.
El ruido político, según
Neffa, es lo que va a hacer que el riesgo país se mantenga muy arriba o no baje
más allá de los 650 puntos, al menos en el mediano plazo. "Y eso no
habilita al país a salir al mercado de deuda voluntaria", asegura.
El "muro de
vencimientos" de 2021
Justamente algunas de esas
preocupaciones son las que Chodos notó en los cuatro días de reuniones con
inversores en Londres y que sintetizó en dos puntos: el primero, más político,
es qué pasará en las elecciones de octubre de 2019; el
segundo, la sostenibilidad de la deuda después de 2021.
"Un inversor se refirió al ‘muro de
vencimientos después de 2021’", cuenta Chodos. "La mayoría de
los reembolsos al FMI vence en ese momento y el Gobierno puede enfrentar serios
problemas de liquidez, si no tiene un buen acceso al mercado para
entonces", apunta el experto.
Hay
cuestiones técnicas que juegan a favor y otras en contra de los bonos locales. También, factores
estacionales que podrían alentar las adquisiciones. Por un lado, todos coinciden en que los fondos internacionales están
sobrecomprados (overweight, como se llama en la jerga financiera)
de bonos argentinos.
"En 2017 fueron muy
optimistas y se quedaron overweight. En 2018 hubo rescates
sistemáticamente y a veces vendían los activos de mayor liquidez, con lo cual
quizá se desprendieron de otros bonos y todavía tienen de
Argentina", comenta Sosa. "Hay algunos fondos de renta fija que
tienen el doble de lo que deberían tener", acota.
Según
cuenta Chodos, "aunque el mercado sigue sobrecomprado, los
fondos de afuera han estado reduciendo su exposición en títulos en moneda local
y extranjera". Señala que de acuerdo con
los fondos EPFR, "ahora tienen posiciones sobreponderadas más grandes en
otros países, incluyendo Brasil y México en deuda por moneda fuerte, y México
en deuda en moneda local", con lo cual visualiza cierto margen para crecer
en activos domésticos.
El pago de vencimientos
de bonos
Otro de los
datos duros que jugaría a favor es que en el primer y segundo trimestre del año
el Gobierno realizará importantes desembolsos de capital e intereses de los
títulos en moneda extranjera, lo que podría reinvertirse en más papeles locales.
Según datos de Hacienda, los meses claves serán:
- marzo, cuando deba pagar 5.241 millones de dólares por el Bonar 2019 y el
Bonar 2024
- abril, momento en el que deba desembolsar 5.310 millones de dólares
- mayo, cuando deba cancelar más de u$s5.280 millones, siempre teniendo en
cuenta sólo los pagos en moneda extranjera.
"Al no haber emisión
nueva, si esos cupones se reinvierten debería esperarse que los bonos tengan buen soporte a
principios del 2019", sostiene Chodos.
La visión de Neffa es que
muchos de quienes cobren van a quedarse con los dólares y los que reinviertan
lo pondrán en el tramo más corto de la curva, como el Bonar 2020 o el Bonar
2024.
A todo
esto, así como en noviembre y principios de diciembre los fondos por cuestiones
estacionales no aumentan mucho sus posiciones, y menos aún para tomar riesgo,
en enero y febrero empiezan el año poniendo la plata a trabajar.
"Hay muchísima liquidez de quienes están dispuestos a invertir y se
revierte la estacionalidad por el apetito de los financistas de afuera",
sostiene el portfolio manager de un banco extranjero.
Cambio en el ciclo de liquidez
Para Sosa será clave el
contexto externo, donde ve que las perspectivas no son muy constructivas para
el año próximo. "Hay un cambio de ciclo
de liquidez: la FED, el Banco Central Europeo (BCE) y el Banco de Japón, que
antes venías expandiendo, cambiaron de política. La FED ya dejó de
hacerlo, el BCE lo hará en enero y lo que expande Japón es menos de lo que
contrae EE.UU", explica. "Hay que saber que se terminó el ciclo de
expansión y comienza el de contracción”, agrega.
Además, menciona como otro
factor el hecho de que la FED va a volver a subir la tasa el año que viene. Si
bien lo hará en menos oportunidades que lo que se pensaba antes del último
discurso de su presidente, Jerome Powell, siempre impacta sobre los emergentes.
"El
mercado ahora descuenta una sola suba en 2019, que podría ser en septiembre.
Antes de que hable Powell se esperaba que haya dos, una en junio y otra en
diciembre", sostiene Neffa.
Que haya menos alzas juega a
favor del mercado local y de emergentes, pero tras sus palabras no se vio un
fuerte impacto sobre los bonos locales. El único gran
movimiento que hubo fue que la tasa de los bonos del Tesoro de EE.UU. bajó desde
3,25% a niveles de 3%.
Con todo esto, los grandes
fondos van a jugar su propio partido, algunos tratando de anticiparse a lo que
decida MSCI sobre la ponderación de las acciones argentinas y otros, con
mucha más cautela, esperando que se despeje el riesgo electoral para volver a
apostar por los bonos locales.
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