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Por Juan Strasnoy Peyre
- Abrazado al programa de apretón monetario con altas tasas, que abrió una
ventana de estabilidad cambiaria, el Gobierno se ilusiona con una
desaceleración de la inflación al 23% en 2019. En un escenario optimista, los
privados ven elIPC más cerca de 30%,
pero alertan sobre fuertes riesgos: una nueva devaluación y la incertidumbre
electoral podrían impulsar una disparada de los precios de hasta el 60%.
El punto de partida es
crítico. La inflación de 2018 rondará el 48%. Y el 3,2% de noviembre, que el
Ejecutivo celebró como un importante avance, marca un piso muy elevado para los
próximos meses. De hecho, el consenso entre los analistas plantea un promedio
de inflación mensual superior al 2% durante el primer semestre.
Sin nuevos sobresaltos
cambiarios, con paritarias del 23% y con una campaña electoral en calma, las
estimaciones de las consultoras supera el 25%. Un informe de Delphos Investment
apuntó que su "escenario base plantea una implementación exitosa del plan
monetario" con un IPC anual entre 25,1%
y 27,9%; en Invecq hablaron de un alza de precios menor al 30%; y en la
Consultora Ledesma, de 28-29%. En el último REM del BCRA, la mediana de las proyecciones privadas
se ubicó en 27,5%.
Sin embargo, todos coinciden
en que la desaceleración no está garantizada y advierten que, si se activan
algunos de los factores de riesgo latentes, el IPCpodría volver a dispararse a valores
récord.
Delphos proyectó que un
liderazgo de Cristina Kirchner en las encuestas impulsaría una suba del dólar
de alrededor de 30%. "Con la economía en recesión y condiciones monetarias
fuertemente restrictivas, planteamos un pass-through del 40%. Sin embargo, dado
el elevado nivel inicial de inflación, hacia diciembre 2019 la inflación
interanual alcanzaría 60%", explicó.
El director de la Consultora
Ledesma, Gabriel Caamaño Gómez, dijo que un potencial escenario de
inestabilidad estaría marcado por una escalada del dólar que produciría
"un nuevo subazo inflacionario por el lado de los transables, como este
año, que llevaría el registro de inflación mucho más arriba". Señaló que,
para evitarlo, "el principal desafío que enfrenta este proceso de
estabilización es el ruido político". Y agregó que, por eso, muchos
analistas le piden prudencia al BCRA en la baja de tasas y la relajación
del apretón monetario.
Invecq advirtió que en una
economía con altos niveles de endeudamiento y riesgo país cualquier error
tendría "consecuencias mucho más desestabilizadoras que lo que podría ser
en 2016 o 2017". "Si no se logra coordinar expectativas en línea con
la dureza de las políticas fiscales y monetarias implementadas en los últimos
meses, y que regirán durante todo 2019, el escenario más probable sería el de
una fuerte estanflación: más recesión con alta inflación; y un incumplimiento
de las metas fiscales y una recesión más prolongada de lo que hoy es esperable,
entre otros factores, podrían incrementar la incertidumbre político-electoral,
gatillando nuevas salidas de capitales e incrementando el riesgo país, con
consecuencias desestabilizadoras garantizadas", concluyó.
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